Opinión

Eliminemos el régimentributario de los fondos de inversión

Actualizado el 22 de octubre de 2013 a las 12:00 am

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Eliminemos el régimentributario de los fondos de inversión

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El presidente del Conassif, don José Luis Arce, en su artículo “Sobre la regulación de los fondos de inversión” ( La Nación, 15 octubre), sigue negando que, con su decisión de julio pasado, de reducir de 50 a 2 el número mínimo de participantes requerido para establecer un fondo de inversión, está extendiendo un escudo fiscal a los capitales más grandes del país. Afirma que “los tratamientos tributarios diferenciados entre sociedades anónimas y fondos de inversión podrían dar como resultado impuestos pagados por montos más bajos, iguales o más altos en un esquema u otro”. Y en esa aseveración sustenta su tesis de que el Conassif no ha cometido un serio error: el beneficiar a unos pocos grandes capitales, con la posibilidad de una abusiva ventaja tributaria, en momentos en que el país experimenta una creciente desigualdad social y un peligroso déficit fiscal.

En español, lo que dice en su artículo es que los fondos de inversión –los de 2, 25 o 500 participantes– no disfrutan necesariamente de un tratamiento fiscal ventajoso. Mi argumento es que, por ejemplo, al pasar la propiedad de un edificio, de una sociedad anónima a un fondo de inversión, el pago de impuestos se reduce a mucho menos de la mitad.

Mis números son contundentes, los de don José Luis, respetables. Enumera gastos deducibles por montos tan elevados que solo una empresa con claras intenciones de evadir el pago de impuestos se atrevería a presentarlos a la Tributación Directa.

Dichosamente, a pesar de esta diferencia en la aritmética –partiendo de que don José Luís cree en sus números y es coherente–, estaríamos totalmente de acuerdo en la solución: establecer en 2 el número mínimo de miembros requerido para conformar un fondo de inversión –si ello es tan importante para don José Luis–, pero cuando se haya eliminado el artículo 100 de la Ley del Mercado de Valores, que es donde se otorga lo que, para mí –mas no para don José Luis–, es un abusivo privilegio tributario de naturaleza totalmente regresiva, sobre todo cuando se puede hacer un fondo de inversión con únicamente 2 miembros.

Con la eliminación de ese artículo, se generarían ahorros millonarios –en gastos administrativos en controles y monitoreos– a la Dirección General de la Tributación Directa. Además, de acuerdo con las afirmaciones de don José Luis, borrar del mapa ese artículo 100 no afectaría en nada el desarrollo de los fondos de inversión, pues, según su opinión, la existencia de ese artículo ¡tiene consecuencias inciertas para el pago de tributos de los fondos de inversión en comparación con el que pagan las sociedades anónimas!

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Con esta solución todos quedaríamos tranquilos: unos, porque se elimina un grotesco privilegio fiscal, y otros, como don José Luis, también, porque para el artículo 100 de la Ley del Mercado de Valores no deriva en tal privilegio, por lo que le sería superfluo. Además, mantiene intacta la reforma de julio sobre el número mínimo de participantes en los fondos. Adicionalmente, a ambos grupos nos complacería haber contribuido a la reducción de gastos en la DGTD y a simplificar la administración tributaria.

En ese marco, estoy seguro de que don José Luis y el resto del Conassif, así como los promotores y dueños de fondos de inversión dentro del sector privado, no tendrán objeciones al Proyecto de Ley que algunos diputados están presentando estos días para eliminar el artículo 100 de la Ley del Mercado de Valores y cualquiera otra normativa que signifique, para nosotros, un privilegio fiscal para esos fondos.

Espero, entonces, que doña Laura Chinchilla, jefa última del Conassif, recomiende a sus diputados que apoyen nuestro proyecto de ley.

Una vez más se demuestra que un desacuerdo inicial de fondo puede resultar, después de un diálogo sustantivo, en un acuerdo muy satisfactorio para una parte y, como mínimo, indiferente para la otra.

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