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Electricidad: un clásico problema entre oferta y demanda

Actualizado el 11 de agosto de 2014 a las 12:00 am

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Electricidad: un clásico problema entre oferta y demanda

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En sana teoría y con férrea voluntad política, es muy posible que volvamos a disfrutar de la competitividad que una vez tuvimos con el bajo costo de la energía eléctrica. No es necesario tocar el actual modelo eléctrico, ni abrir todo el mercado eléctrico. La solución es una simple cuestión de cómo estimular la construcción de plantas eléctricas para alcanzar una sobreoferta de generación en la época seca, como ya la tenemos en la lluviosa.

Oferta y demanda. Para entender cuál es el procedimiento que debemos seguir para reducir las actuales tarifas eléctricas, nada mejor que estudiar a profundidad las razones por las cuales tenemos altas tarifas en verano y bajas en la época lluviosa, tal y como lo expone el anuncio del ICE que a diario vemos por televisión.

Mientras en la época lluviosa hay excedente de producción de energía hidroeléctrica, en verano tenemos un faltante y, por lo tanto, recurrimos a la quema de combustibles derivados del petróleo y de alto costo. En resumen, un típico problema de carácter estacional entre oferta y demanda.

Por lo tanto, la solución es contar con un excedente de producción eléctrica en la época seca, entre enero y mayo, recurriendo para ello a la construcción del mayor número de plantas con recursos naturales abundantes en esos meses, entre ellos, la biomasa, el eólico, el geotérmico, el solar y el gas natural. La ley de creación del ICE lo obliga a suplir la demanda durante todo el año, pero no lo obliga a hacerlo al mínimo costo durante el verano. De allí que, gracias a esa ley –más la 7.200, que permite de manera limitada la generación privada–, contemos todavía con una sobre oferta de generación hidroeléctrica durante la temporada lluviosa.

Ley específica. La decisión para la más urgente construcción de plantas que generen no solo de manera competitiva y al mínimo costo en verano, sino que con producción excedente para la exportación, es una ley específica que así lo determine, del más alto carácter político, pues al ICE parece no interesarle nuestro retorno a las condiciones de competitividad nacional con insumos de energía eléctrica.

El plan de generación 2014/2024 así lo demuestra, pues continúa apostando a la construcción de plantas hidroeléctricas, más otras eólicas, como bien lo ha interpretado el presidente ejecutivo de Recope en su más reciente y elegante artículo de despedida. Brillan por su ausencia las plantas con recursos disponibles en verano, como las solares, de gas natural y de biomasa. Tampoco ayuda para ese fin la limitación de 15% máximo a que está restringida la generación privada por la ley 7.200. Es por las anteriores limitaciones que el mismo ICE está recurriendo a la compra de energía en el mercado centroamericano, cuya producción está dirigiéndose aceleradamente hacia el gas natural, gracias a los convenios ya firmados entre Guatemala y México y a la pronta construcción de un gaseoducto entre ambos países.

Régimen de competencias. Si estudiamos las tarifas de generación eléctrica aprobadas por la Aresep, encontraremos que para las horas nocturnas de la estación lluviosa, su precio baja hasta los dos centavos de dólar por kilovatio hora, lo cual permite su venta en condiciones sumamente ventajosas para las distribuidoras eléctricas regionales, no así para los clientes industriales y comerciales.

Esas bajas tarifas son posibles gracias a que hay excedentes de agua para todas las plantas hidroeléctricas, y es preferible turbinar esa agua que verse obligados a botarla río abajo sin aprovechamiento de su energía potencial. Las plantas del ICE ya amortizadas son las realmente más beneficiadas de esa venta o de la exportación. Y ese excedente es el producto de una ley que sometió al ICE durante un par de décadas a un régimen limitado de competencia, el cual ya se agotó.

Si deseamos contar con suficiente producción de energía eléctrica, y hasta con excedentes de bajo costo durante los meses de verano, tenemos que diseñar y aprobar otra ley complementaria a la 7.200 que así lo exija, y que a la vez levante las limitaciones o topes que reducen el más amplio régimen de competencia que se necesita para logar el objetivo de la sobreproducción energética.

Oposición a la apertura. Explicado lo anterior, no es concebible que exista tanta oposición a la apertura del mercado de generación eléctrica, sobre todo en los meses de verano, pues la sobre producción obligatoria para esos meses reduciría drásticamente las tarifas que ahora pagamos.

Si existe oposición sindical del ICE es porque de alguna manera sus gremios y funcionarios en general son los únicos en todo el país que se benefician salarialmente del mercado cautivo actual. Hemos visto cómo todos los demás sectores del país, tanto laborales como empresariales, han externado su insatisfacción por el crecimiento de las tarifas eléctricas, por cuanto los afecta económicamente. El costo de dichas alzas está por llegar a 2% del PIB, o sea, a los $900 millones, y no solo ha impactado en la inflación, sino que también en un alto costo de vida en general, en la reducción de las inversiones para todo proceso electro intensivo, y por consecuencia, en menos contratación de personal.

Casos recientes de despido de personal, como el cierre de la planta de cocinas eléctricas de MABE, son consecuencia de las altas tarifas eléctricas, por cuanto la población ya está migrando al uso del gas propano en las zonas urbanas y de la leña en las rurales.

Decisión política. La solución a la problemática eléctrica es de carácter político, y pasa irremediablemente por la aprobación de una ley que estimule la sobreproducción eléctrica de bajo costo en los meses de verano, lo cual de paso nos convertiría en un país exportador de energía eléctrica durante todo el año.

Ricardo Trujillo Molina, expresidente de la Asociación de Ingenieros en Electricidad y Electrónica (AIEEE).

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