Opinión

Elecciones municipales: desafío y oportunidad

Actualizado el 11 de octubre de 2015 a las 12:00 am

Es responsabilidad de los ciudadanos separar el grano de la paja y hacer una buena escogencia

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Elecciones municipales: desafío y oportunidad

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Esta semana, el Tribunal Supremo de Elecciones llamó una vez más a las urnas. En esta ocasión, con motivo de las elecciones municipales del próximo 7 de febrero.

Ese domingo, entre todos, cada uno junto con nuestros vecinos, escogeremos a las personas que gobernarán las municipalidades por los siguientes cuatro años.

El proceso electoral que arranca marcará nuestra historia por su singularidad. Estas serán las elecciones más complejas de organizar que hayamos enfrentado jamás.

Si en las elecciones nacionales del 2014 se escogían 60 cargos en 8 papeletas distintas, en estas nos corresponde presentarles a los costarricenses las candidaturas a 6.069 cargos en 650 papeletas distintas.

Si en las pasadas elecciones nacionales debíamos vigilar y resolver los litigios internos de 21 partidos políticos, en estas debemos cumplir con esas mismas labores, pero frente a más del triple de agrupaciones.

A eso se suma el desafío que como país tenemos que asumir: mejorar los niveles de participación en las elecciones municipales.

Aunque diferentes a esta, ya hemos tenido tres elecciones municipales, en el 2002, 2006 y 2010, y el abstencionismo ha sido alto.

Las razones de esa baja participación son varias, pero estoy convencido de que la principal es el desinterés.

Estos comicios le interesan poco a la mayoría de los costarricenses porque creen que las municipalidades son irrelevantes, que lo que en ellas ocurra no les afecta y que, entonces, importa poco quiénes manden ahí.

Es un error. Un grave error. Las municipalidades son importantes. Cuando digo que importan, no lo digo por respeto a la democracia o por promover valores cívicos. No.

La municipalidad debería ser importante para todos porque de ella depende, en buena medida, la calidad de vida de nuestros barrios y pueblos.

Los próximos cuatro meses la familia electoral va a estar concentrada en garantizarles a los costarricenses unas elecciones libres y limpias; fuera de eso, que es nuestra labor principal, solo vamos a hacer otra cosa más: insistirles en que la municipalidad importa.

Oportunidad. Por primera vez vamos a elegir a todos los puestos municipales en una elección totalmente independiente de las elecciones nacionales y, además, lo haremos justo a la mitad del período del Gobierno nacional.

Esta radical separación permitirá que el resultado de la votación en cada cantón y distrito no se vea influenciado por el arrastre de millonarias campañas en medios de comunicación o del carisma de un candidato presidencial, sino por lo que se discuta en cada localidad sobre los problemas y soluciones de ese lugar.

Sin las distracciones de la lucha política nacional, el foco del interés podrá centrarse en los temas locales y la competición girará exclusivamente en torno a los atributos de cada equipo partidario para afrontarlos.

Nuestra madura democracia seguirá alejándose así de los eslóganes pegajosos y de la costosa publicidad electoral para concentrarse en las congojas de la gente, en los problemas específicos de cada lugar, discutidos cara a cara en los parques, en los mercados, en las sodas y, ojalá también, en los medios de comunicación.

Estas elecciones municipales abren una gran ventana de oportunidad a los habitantes de cada cantón del país, como también son grandes los riesgos que asumen si se quedan al margen y no participan.

Ellos, mejor que nadie, saben dónde les aprieta el zapato. Saben lo que se ha hecho bien o lo que se ha hecho mal. Conocen a sus vecinos y serán algunos de ellos quienes pedirán el voto. Por ello, son los mejores calificados para elegir.

El Tribunal Supremo de Elecciones está obligado a inscribir todas las candidaturas que cumplan los requisitos básicos que exige la ley. Es responsabilidad de los ciudadanos separar el grano de la paja y hacer una buena escogencia.

Nosotros organizamos los comicios, pero la elección la hacen los ciudadanos.

El Tribunal está listo para este nuevo reto. En ello empeñamos nuestro honor y a ello dedicaremos todas nuestras energías, porque la municipalidad importa.

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