Opinión

Ejemplar hospital para perros

Actualizado el 12 de enero de 2013 a las 12:00 am

El hospital de la Escuela de Veterinaria, un ejemplo de excelencia

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Tuve oportunidad de conocer varios hospitales para seres humanos en Suiza y me impresionó mucho el equipo y materiales modernos, abundantes y eficientes, pero más me llamó la atención el trato profundamente humano a todos los pacientes y una actitud verdaderamente compasiva de parte del personal para los más graves.

Es una experiencia espiritual conmovedora, observar que todos los empleados mantienen una actitud de enorme respeto por los enfermos y también por sus familiares y uno se sorprende cuando el especialista lo llama por teléfono a la casa para comentarle un resultado de laboratorio o una resonancia magnética, y fijan la fecha de la siguiente consulta para ver los tratamientos, las alternativas y acordar un consentimiento informado.

No puedo ocultar que me embarga mucha tristeza cuando comparo esas experiencias con otras que he tenido en nuestro país y que hace varios años relaté en un artículo titulado “Deshumanización”. Contamos con funcionarios de gran sensibilidad y dedicación, pero no son la mayoría, y por eso creo que la brecha en el campo de la atención médica entre CR y países desarrollados, aumentó en los últimos 50 años, en lugar de disminuir.

También conocí un hospital para perros que me causó mucha envidia por la abundancia de recursos materiales y el trato especial para los animales y sus dueños. Al regresar a nuestro país, tuve una triste y a la vez extraordinaria experiencia cuando, después de que mi perro fue fatalmente atropellado, acudí al “Hospital para Especies Menores” de la Escuela de Veterinaria de la Universidad Nacional de Heredia; ahí lo revivieron, lo operaron varias veces y lo trataron como si fuera una persona distinguida: siempre lo llamaron por su nombre, lo acariciaron y lo curaron con profesionalismo y gran efectividad. Siempre que llamé por teléfono para preguntar por su salud, me contestó un médico veterinario o un residente que con palabras amables me informó ampliamente sobre su evolución; esta misma forma de trato a los dueños del perro, que son como sus padres o familiares, se dio siempre durante las visitas.

En este otro caso, estimo que en estos mismos últimos 50 años la brecha entre países desarrollados y Costa Rica, en la atención a especies menores, ha disminuido considerablemente gracias a este hospital de la Escuela de Veterinaria, por lo que quiero felicitar a su director y a todo el personal, porque sé que hay que hacer un enorme esfuerzo para alcanzar niveles de excelencia en países poco desarrollados..., ¡pero sí se puede!

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