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Discurso de la presidentade la República, Laura Chinchilla, al asumir la presidencia pro témpore de Celac

Actualizado el 01 de febrero de 2014 a las 12:00 am

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Discurso de la presidentade la República, Laura Chinchilla, al asumir la presidencia pro témpore de Celac

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Estimadas y estimados jefas y jefes de Estado y Gobierno: Es motivo de genuino honor, y fuente de profunda responsabilidad, asumir la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Lo hago, con enorme entusiasmo, a nombre del Gobierno y del pueblo de Costa Rica.

Lo hago con profundo compromiso latinoamericano y caribeño, consciente de que, durante un año, deberemos ser un agente catalizador de los mejores intereses compartidos por nuestros pueblos.

Asumimos el cargo a sabiendas de que la Celac se encuentra en un proceso de desarrollo que debemos impulsar y consolidar con imaginación e introspección, con determinación y prudencia, con respeto, tolerancia, ideales y pragmatismo.

La Celac es una tarea de todos sus miembros. Su éxito debemos construirlo cada día. Se asienta en nuestros compromisos y actuaciones nacionales, pero debe manifestarse mediante el diálogo, la concertación y la generación de consensos regionales. Y estos consensos deben dar paso a resultados.

A la Presidencia le corresponde facilitar e impulsar estos procesos, con transparencia, apertura, reglas claras, respeto por la diversidad, serenidad y liderazgo creativo. La Presidencia debe ser generadora de cooperación, entendimiento, visión y confianza. Estas serán las guías operativas de Costa Rica durante este año.

Nuestras guías sustantivas surgen de los valores y objetivos que nos unen. Muchos están reflejados en las declaraciones de Cancún, Caracas y Santiago, y han sido desarrollados en los documentos temáticos y planes de acción de la Celac. Se fundan, además, en nuestra rica herencia histórica.

Destaco el respeto a la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, en sus dimensiones nacional e internacional, como bases para la convivencia armónica, y como palancas para impulsar el desarrollo sostenible, la paz, la justicia, la seguridad y la constante generación de oportunidades.

América Latina y el Caribe deben ser una región de paz, justicia y progreso, asentada en instituciones cada vez más democráticas y en la participación ciudadana, sin exclusiones o discriminaciones por ideas, género, etnias o religión. Costa Rica está profundamente identificada con esos valores, que forman parte de nuestra identidad nacional y regional.

Cómo traducir en consensos los principios compartidos, y cómo convertir esos consensos en fuente de bienestar para nuestros pueblos, es el gran desafío de la Celac. Nos esforzaremos por estar a su altura en el desempeño de la presidencia pro témpore.

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Costa Rica se compromete no solo a detectar los consensos, sino también a construirlos, mediante un trabajo cuidadoso, inclusivo, tolerante y sistemático, y con la mirada puesta en el horizonte. Esta construcción es responsabilidad primaria de nuestros Gobiernos. La Celac es una instancia estatal. Sin embargo, el consenso también debe nutrirse de los aportes de la sociedad civil, las instituciones académicas, los actores productivos y las comunidades. Los invito a que nos unamos en diseñar mecanismos para incorporar a estos sectores en nuestros procesos de consulta.

Costa Rica se compromete a trabajar porque la Celac sea un crisol de solidaridad latinoamericana y caribeña abierta en tiempo y territorio. Solidaridad abierta en lo temporal, porque, afincada en el presente y arraigada en la historia y cultura comunes, debe proyectarse al futuro, con apertura a nuevas ideas, métodos e iniciativas que generen bienestar. Necesitamos más catalejos y menos espejos retrovisores.

Solidaridad abierta en lo geográfico, porque la Celac debe participar, con los brazos extendidos, en ese “escenario internacional globalizado e interdependiente” de que nos habla la Declaración de Cancún. De esta manera, podremos ser una auténtica y eficaz voz global de América Latina y el Caribe.

El año pasado, en la Cumbre de Santiago, manifesté que la misión de la Celac “no es oponerse ni competir con otras entidades existentes”, y que no existe “para buscar enemigos, sino para desarrollar iniciativas y desarrollar aliados”. Hoy lo repito, pensando en el mundo y el hemisferio. Desde este espíritu, doy la bienvenida al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, y al secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza.

Costa Rica se compromete, además, a trabajar por que la Celac, a partir del “principio de la complementariedad” que destaca la Declaración de Santiago, coadyuve a hacer más orgánico y eficaz el andamiaje integracionista de nuestro hemisferio.

Como mecanismo de diálogo y concertación política, nuestro valor agregado consiste en generar posiciones, objetivos y metas comunes. Pero su ejecución deben asumirlas las instituciones ya existentes. Son ellas las que cuentan con capacidad para ejecutar proyectos y evaluar resultados. Necesitamos mayor articulación orgánica entre y con todas ellas, en ámbitos tan diversos como el comercio, la salud, la educación, las inversiones, la infraestructura, el ambiente, la justicia, la ciencia y la tecnología, la lucha contra la corrupción y contra la delincuencia organizada.

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El aporte de instituciones como el BID, Caricom, las cumbres iberoamericanas, Mercosur, OEA, el Proyecto Mesoamérica, SICA, Unasur y muchas otras será indispensable para hacer operativos nuestros planes de acción y ejes de trabajo.

Recordemos que en el 2014 confluyen tareas de enorme magnitud. Me refiero a la recta final para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio; a la definición de la Agenda de Desarrollo post 2015 y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y a la agenda de cambio climático.

Estimadas y estimados colegas y amigos:

Al compartir con ustedes algunas facetas de nuestra visión de la Celac, reconozco los aportes de los dos países que nos han precedido en la presidencia pro témpore: Chile y Cuba. Junto a ellos hemos desarrollado mayor madurez y capacidad.

Reitero, además, nuestra voluntad de apertura y respeto, de diálogo, concertación y espíritu constructivo hacia todos. Porque de todos debe nutrirse la Celac.

Y agradezco, a nombre de cada costarricense, la confianza que han depositado en nuestro país.

Muchas gracias.

Discurso pronunciado en La Habana, Cuba, el 29 de enero del 2014.

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