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La Directriz 046H: ¿realidad a medias o letra muerta?

Actualizado el 18 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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La Directriz 046H: ¿realidad a medias o letra muerta?

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Desde el 9 de abril del 2013, la Presidencia de la República y el despacho del ministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) firmaron la Directriz 046H instando a las empresas e instituciones del Estado a privilegiar las decisiones de adquirir de soluciones en tecnología en la Nube, principalmente lo que se conoce como infraestructura tecnológica.

Esta infraestructura consiste en una gran cantidad de recursos informáticos que incluye lo necesario para la sostenibilidad de los sistemas de cómputo en forma segura, rápida y con alta disponibilidad para los usuarios finales, lo que comúnmente se llama Infraestructura como Servicio. Este, a todas luces, representaba un esfuerzo importante para modernizar el Estado respetando el criterio de uso racional de los recursos.

Muchos profesionales en informática aplaudimos está iniciativa estatal, sobre todo considerando que la tecnología de Nube ha modificado en buena medida los estándares de administración y manejo de recursos informáticos, logrando con esto una importante economía a escala, mayor confiabilidad por el uso de plataformas tecnológicas de altísima calidad, seguridad y una enorme cantidad de recursos disponibles para los usuarios.

Para un mayor entendimiento del concepto, trasladémoslo al plano de nube pública, muchos ya usamos los recursos de Facebook, Youtube, Skydrive y Flick para compartir archivos, videos y fotografías. Todos estos recursos están en la Nube, en una gran cantidad de servidores en el mundo, trasparentes al usuario final pero con alta disponibilidad (siempre están accesibles). Esa es la idea.

Volviendo a nuestras instituciones públicas, las cuales gastan millones de dólares en cambios de tecnología en sus datacenters (centros de cómputo), están acercándose muy tímidamente al concepto de la nube y muy lentamente están aceptando que esta nueva tendencia tecnológica les da mayor cobertura a la demanda de requerimientos de sus usuarios.

Los departamentos públicos contarán con un mejor control de sus recursos, alta disponibilidad y una cantidad enorme de posibilidades técnicas, que no requieren licitaciones millonarias para ejecutarse, ni periodos muy extensos.

Eficacia y eficiencia. Este proceso, como lo contempla la directriz, da la posibilidad de adquirir esta tecnología en un proceso más abreviado, con un menor costo y, sobre todo, buscando la eficacia y eficiencia del Estado en materia tecnológica, la pregunta puntual es: ¿Qué estamos esperando para avanzar a una nueva etapa tecnológica? Ya estamos en el siglo XXI, aprovechemos la tecnología de Nube: llegó para quedarse y perfeccionarse.

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