Opinión

Diecinueve años, cuatro visitas y una agenda inconclusa

Actualizado el 02 de mayo de 2013 a las 12:00 am

19 años de relaciones posconflicto nos heredan una reducción del diálogo bilateral con EE. UU.

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Con la llegada de la paz, Centroamérica recuperó sus relaciones con los Estados Unidos en un contexto donde se aplicó la doctrina norteamericana comercio sin asistencialismo (“ trade not aid” ) y el lanzamiento del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), lo que generó la posibilidad de un “ new deal ” interamericano.

Con la “Declaración Conjunta Centroamérica-Estados Unidos”, Concausa (1994), se redefinieron las relaciones bilaterales privilegiando cuatro áreas de trabajo que fueron la conservación de la biodiversidad, el uso de la energía, la legislación ambiental y el desarrollo económico sostenible. En el 2001, la Declaración se renovó y se incluyeron en la agenda los temas de cambio climático y prevención de desastres como dos áreas nuevas de cooperación.

A lo largo de los diecinueve años de relaciones posconflicto, tres presidentes norteamericanos han visitado a la región: William J. Clinton (1999); George W. Bush (2002) y Barack H. Obama (2011 y 2013).

Una revisión más pausada de las agendas, la coyuntura regional y el contexto interamericano señalan el desvanecimiento de una relación que al inicio fue bastante sólida y articulada y que ha devenido hacia una relación más puntual y monotemática.

El presidente Bush viajó en un contexto donde el Huracán Mitch desoló económicamente a la región. Con tal escenario los países plantearon a Estados Unidos la condonación de la deuda de Honduras y Nicaragua; un mejor acceso en el ingreso al mercado norteamericano; la firma un tratado de libre comercio y la ampliación de los beneficios de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe. A estos temas se sumaron, luego, la lucha contra el narcotráfico, el crimen internacional y el tráfico ilícito de drogas, según la Estrategia Regional Centroamericana.

La segunda visita estuvo a cargo del presidente George W. Bush, en un contexto hemisférico donde la Alianza para la Prosperidad, acordada en la Primera Cumbre de las Américas mostraba importantes grietas, particularmente, en materia de equidad. La democracia en el hemisferio atravesaba por momentos verdaderamente difíciles. Los maravillosos años de la transición se desvanecieron en medio de democracias incompletas y propuestas hemisféricas fallidas: el Consenso de Washington, el Área de Libre Comercio, la reforma a la OEA, la reforma al Consejo de Seguridad o la Cumbre de Cancún, sobre el concepto multidimensional de seguridad, entre otras. Además, la polarización global que generaron las acciones militares de Estados Unidos en Irak, a raíz de los ataques terroristas del 11-S.

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Centroamérica asumió esta visita con un doble propósito. Por un lado, consolidar el apoyo a la recuperación regional después de Mitch solicitando la firma de un tratado de libre comercio con Estados Unidos y, por otra parte, mostraron un total respaldo a la política exterior norteamericana por medio de la Declaración Centroamérica Unida contra el Terrorismo (2001). Un año después, el presidente Bush (enero del 2002) tomó la decisión de avanzar en la negociación de un Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica. En suma, de la agenda global planteada por Concausa y centrada en el desarrollo humano sostenible, se avanzó hacia una agenda articulada alrededor del reposicionamiento de los Estados Unidos en materia de seguridad y comercio.

La tercera visita estuvo a cargo del presidente Barack H. Obama, y se realizó en un contexto global donde las relaciones internacionales están dominadas por la incertidumbre que generó la crisis financiera global. En el contexto centroamericano, sin duda alguna, la seguridad (o la inseguridad) ciudadana se ha convirtió en el tema de mayor preocupación en la agenda de los Estados.

El presidente Obama ofreció un aporte de doscientos millones de dólares para la ejecución del plan de seguridad centroamericano. Además, prometió mayor inversión en programas de prevención de la violencia. Adicionalmente, se comprometió a apoyar el combate a la pobreza, apoyar la reforma migratoria integral y apoyar la iniciativa de Fomento de la Inversión de Remesas para el Desarrollo, Crecimiento y Emprendimiento (BRIDGE). Otros temas de la agenda estuvieron circunscritos al cambio climático y energía limpias; generación de empleo, inversión en infraestructura y modernización portuaria, entre otros.

Diecinueve años de relaciones posconflicto nos heredaron una reducción del diálogo bilateral con Estados Unidos y el desdibujamiento de una agenda integral a través del SICA. La agenda prioritaria está orientada por la seguridad y el crimen organizado. De una agenda amplia se ha pasado a una agenda monotemática. La relación con Estados Unidos parece hoy más lejana en el resto de la agenda de diálogo bilateral. La segunda visita del presidente Obama puede ser el punto de ruptura para plantear el retorno de la agenda integral del desarrollo en armonía con la naturaleza.

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