Opinión

Desplazar a una mujer

Actualizado el 27 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

El mayor castigo para un político es saberse perdedor

Opinión

Desplazar a una mujer

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El mundo digital, producto de la tecnología, como lo es el útil “teléfono inteligente”, nos ha alejado de tres campos cada vez más importantes: el pensamiento, la lectura y el espíritu crítico. Además, los “genios” inventan algo nuevo y en una semana se hacen millonarios y continúan sumando millones; manejan un público cautivo.

Esto deja desconcertada y ansiosa a la gente; oye y no analiza cuanto le digan; por ejemplo, le dicen a y repite a; pronuncian justicia y no lo entienden; entonces, guardan esa palabra y la creen recogida en una expresión edulcorizante: yo los voy a defender, cuenten conmigo. A ustedes los han ignorado, los han marginado; son una población olvidada. Yo les voy a subir el sueldo y a bajar los intereses. Seremos un país fuerte, grande y unido. Viviremos mejor, les aseguro”. Así, poco a poco, repitiendo una y otra vez lo mismo, fue calando el mensaje. Aquella persona, medio taciturna por la palabra justicia, repitió en su casa el mensaje y todos sus familiares lo difundieron.

Probado y aprobado el estilo, el político le introdujo ingredientes penetrantes: falsedades, agresiones verbales e interrupciones, burlas, negaciones sobre su conducta sexual, logros millonarios propios… y fue imponiendo y cultivando una especie de populismo político, con antecedentes históricos conocidos: Lenin y Stalin en Rusia, Hitler en Alemania más otros genocidas contemporáneos.

El resto ya se sabe: una mujer culta, preparada e inteligente fue desplazada por un hombre prepotente más… Los entendidos se niegan a creer que un país tan estructurado y complejo caiga en manos de inexpertos. Esperemos que haya rectificaciones.

Embebido en la riqueza material –el sueño americano–, este gran país ha olvidado modernizar el sistema de elecciones, complicado y lento, que ha servido para el crecimiento del abstensionismo.

Estamos mejor nosotros, que nombramos presidente gracias al voto directo. Ojalá Estados Unidos se prepare para tener de gobernante algún día a una mujer, sobre todo, como hemos dicho, a una persona culta, preparada e inteligente.

¿Castigarla? ¡No! El mayor castigo para un político es saberse perdedor. La principal causa de su derrota fueron las encuestas. Como expresó un experto argentino, las encuestas no se hacen por teléfono.

El autor es abogado.

  • Comparta este artículo
Opinión

Desplazar a una mujer

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota