Opinión

Desaceleración de la demanda de electricidad

Actualizado el 21 de septiembre de 2017 a las 10:30 pm

El paso hacia un nuevo modelo de negocios obliga a utilizar otros enfoques tarifarios

Opinión

Desaceleración de la demanda de electricidad

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La lectura del artículo de La Nación titulado “ Tarifas y tecnologías de ahorro desaceleran demanda de electricidad” , del 16 de setiembre, escrito por el periodista Juan Fernando Lara, activó en mí una preocupación surgida en mi experiencia de varios años en los campos de la política energética y la regulación de servicios públicos.

El artículo contiene referencias diversas a la tendencia a la desaceleración de la demanda de electricidad en Costa Rica en los últimos años, atribuida a los aumentos tarifarios, las mejoras tecnológicas y las prácticas de ahorro y eficiencia de energía de los consumidores. Esa tendencia no es algo coyuntural, ni únicamente nacional. Es expresión de los profundos cambios estructurales de la industria de la electricidad en el mundo.

La reducción del aumento de la demanda de electricidad en los países industrializados, según múltiples autores, está vinculada a los cambios en las estructuras productivas (especialmente, la pérdida de importancia de las industrias intensivas en energía y el auge de los servicios); y también, al aumento de tarifas al consumidor final, los incentivos económicos para la eficiencia energética, la creciente oferta de aparatos eléctricos y “edificios inteligentes” y el auge de la generación distribuida. Muestra de ello es que en los países europeos el consumo de electricidad del 2016 fue similar al de nueve años atrás.

Modelo tradicional. El tradicional modelo de negocios de la industria eléctrica en el mundo se basa en la generación de electricidad centralizada que involucra grandes plantas conectadas a redes de transmisión y distribución que transportan energía en una sola dirección.

Desde los años 70, este modelo ha sido socavado por varias tecnologías disruptivas. Empezó con las pequeñas y medianas turbinas de gas, y continuó con la generación distribuida solar y eólica, las de eficiencia energética en el lado del consumidor final, las redes eléctricas inteligentes y las baterías de nueva generación.

Los cambios mencionados impactan con fuerza en las empresas distribuidoras de electricidad. Sobre ellas incide la tendencia a la reducción de la demanda de electricidad, el auge de la generación distribuida, el hecho de que las tarifas al consumidor final son establecidas en función del volumen de electricidad consumida, y el que sus costos sean en su mayoría fijos, es decir, que no dependen del volumen de electricidad que transporten sus redes.

En estas circunstancias, puede predecirse este círculo vicioso: el aumento de las tarifas estimula una reducción aún mayor de las tasas de crecimiento de la demanda, una mayor inversión en eficiencia energética y más penetración de generación distribuida, todo lo cual impulsa nuevos aumentos de tarifas.

Pérdida de vigencia. Múltiples autores han advertido que el paso hacia un nuevo modelo de negocios en la industria de electricidad obliga a implantar nuevos enfoques tarifarios. Cada vez es más claro que el tradicional enfoque de tarifas por volumen consumido ha perdido vigencia.

Si pudiéramos imaginar un futuro donde los sistemas eléctricos sean completamente descentralizados y ya no se requiera de las empresas de distribución, podríamos concluir que estas llegarán a ser prescindibles. Pero sería una conclusión equivocada.

Aun en escenarios de muy alta penetración de la generación distribuida, las empresas distribuidoras seguirán siendo necesarias para brindar sus servicios de conectividad a la red, es decir, para mantener la posibilidad de alimentar la red o tomar energía de ella, dependiendo de la demanda y de la cantidad de energía que los generadores distribuidos generen o tengan almacenada.

Por su excepcional relevancia estratégica, el tema mencionado tiene méritos de sobra para motivar el análisis y la discusión en la Aresep, el Minae y las empresas que conforman la industria de electricidad. En este sentido, tal vez convenga que empecemos a interpretar los cambios en la demanda de electricidad en Costa Rica, en el contexto de las tendencias mundiales antes comentadas.

El autor es ingeniero civil, politólogo y administrador.

  • Comparta este artículo
Opinión

Desaceleración de la demanda de electricidad

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota