Opinión

¿Derechos sagrados la patria nos da?

Actualizado el 18 de marzo de 2017 a las 12:00 am

Nadie puede negar que los procesos judiciales en este país tardan más de lo justificable

Opinión

¿Derechos sagrados la patria nos da?

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Desde que existe la Sala Constitucional hemos visto un vasto reconocimiento a nuestros derechos fundamentales por medio de profusas sentencias, lo cual ha permitido la constante defensa de derechos que ni por asomo se ventilaban antes.

En todo este tiempo, el recurso de amparo se convirtió en sinónimo de defensa de los agravios constantes contra los derechos individuales; reiteradas sentencias relacionadas con el debido proceso, el derecho a obtener justicia pronta, a gozar de un ambiente sano, a la no discriminación, entre otros, vinieron a revolucionar los principios constitucionales y abrieron una ventana ante la arbitrariedad y la inacción.

Pero, recientemente, se produjo un preocupante cambio en el criterio de la Sala Constitucional relacionado con el recurso de amparo por violación del principio de obtener justicia pronta y cumplida.

En el voto 3194-2017, del pasado 28 de febrero, adoptado por mayoría con el voto salvado del magistrado Fernando Cruz, se emite un nuevo razonamiento a partir del cual se estima que solo puede considerarse como una infracción al derecho a obtener justicia pronta y cumplida ante la inercia jurisdiccional, aquellos casos en que el proceso haya concluido definitivamente, de tal manera que no se pueden conocer recursos de amparo por retardos o inacción judicial durante la mera tramitación de un asunto.

En el voto salvado del magistrado Cruz se profundiza, con atinada claridad, que ese cambio de criterio adoptado por mayoría deja a quienes consideren estar ante una dilación indebida durante la sustanciación de un proceso en una “clara situación de desventaja y desprotección”, pues se les obliga a agotar todas las etapas del proceso sin poder recurrir ante la Sala Constitucional, sino cuando haya sentencia en firme.

Largo plazo. ¿Cuánto tiempo tardan nuestros tribunales, en todas las materias, para dictar una sentencia de fondo con carácter de cosa juzgada? ¿Acaso no son largos años? La mora judicial es pasmosa, y quienes nos topamos con ella, una y otra vez, nos llenamos de un sentimiento de impotencia y hasta de desesperanza.

Nadie puede negar que los procesos judiciales en este país tardan más de lo justificable; en tal retraso –rayando en la inacción– subyacen muchas razones, pero, en la mayoría, la causa radica en la apatía y el compromiso por atender con pronta diligencia cada expediente.

El mejor ejemplo de ello es que quienes interpusimos alguna vez un amparo por dilación judicial y la Sala le dio curso, siempre obtuvimos un efecto inmediato del despacho recurrido, resolviendo con prontitud.

Estoy de acuerdo con que la Sala Constitucional no debe convertirse en una instancia más dentro de un proceso; pero tampoco puedo admitir como válido el argumento ligero de que esta es la tesis prevaleciente en los tribunales de otros países. No podemos comparar estructuras judiciales fundamentadas en leyes distintas y reglas de celeridad que no tenemos.

Estamos advertidos de que perdimos un arma más en la defensa de un derecho fundamental. Gracias don Fernando Cruz por disentir con su voto de minoría.

El autor es abogado.

  • Comparta este artículo
Opinión

¿Derechos sagrados la patria nos da?

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota