Opinión

Democracia, libertad de expresión y fotocopiado

Actualizado el 30 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Las marchas son el medio más eficaz para hacer sentir nuestro malestar a gobernantes

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En su artículo “Menos marchas, más ideas”, publicado en este periódico el día 16 de octubre del presente año, el estudiante de Relaciones Internacionales, Estiven González, de mi misma facultad y escuela, argumenta cómo, al convocar a marchas como las del pasado martes 9 de octubre, el movimiento estudiantil propicia el vandalismo y los actos de violencia, tales como los ocurridos ese día.

Al mismo tiempo, empaña las acciones de muchas personas que dentro y fuera del movimiento estudiantil dedican su energía y esfuerzo a luchas por y para los estudiantes de este país.

Al respecto, cabe clarificar tanto el papel que jugaron diversos movimientos estudiantiles dentro de la marcha del 9 de octubre, así como el rol de este mecanismo como medio de presión.

En primera instancia, es cierto que, al momento de la marcha, la UCR vivía una intensa campaña electoral debido a las elecciones para la federación de estudiantes. Sin embargo, no fue ninguno de estos partidos el que convocó la marcha del 9 de octubre. Fue el Movimiento Fotocopiando por Estudiar, que desde hace varios años trabaja a favor del derecho a fotocopiar que tenemos todos los estudiantes.

Es cierto, a su vez, que varios de los partidos que aspiran a la FEUCR vieron la marcha como una ocasión para demostrar su capacidad de mover gente, pero hay un dato que no es tan conocido: durante la marcha muchos vistieron de blanco: esto ¿por qué? Porque el Movimiento Fotocopiando por Estudiar (y la marcha) no se cobija bajo ningún partido (ni nacional ni federativo) ni se adhiere a una ideología específica; la marcha, así como el movimiento, fue de estudiantes, copistas, académicos, administrativos, preocupados por el futuro del fotocopiado, vital en cualquier actividad de enseñanza. Por estas razones se hizo el llamado a vestir de blanco, tal y como se puede constatar en múltiples fotografías que circulan en redes sociales.

Finalmente, lamento y condeno, como muchos y muchas dentro y fuera del movimiento, la violencia y el vandalismo que se dieron al final de la marcha. Sin embargo, creo firmemente que, en ciertos contextos, una marcha como la del martes 9 de octubre ciertamente es el medio más efectivo con que contamos no solo estudiantes, sino la ciudadanía en general, para hacer sentir nuestro malestar a quienes gobiernan (o al menos intentan gobernar) nuestro país.

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¿Acaso la independencia de la India no se gestó a través de marchas? ¿Acaso los movimientos revolucionarios que buscan la libertad y la igualdad de millones de personas en Medio Oriente no se ini- ciaron con marchas de protesta?

Considero que las luchas estudiantiles no pueden nunca reducirse a marchas y bloqueos; condeno al fracaso absoluto a un movimiento estudiantil que se limite a esto. Igualmente, creo firmemente que los estudiantes debemos informarnos más acerca de las luchas que damos, o de quiénes nos dirigen. Pero creo que las voces de miles clamando por sus derechos, así como no pueden ser ignoradas, no deben ser acalladas ni reemplazadas con ningún otro medio.

Luis Antonio González Jiménez. Estudiante de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional

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