Opinión

Merecemos buenos servicios de la Caja

Actualizado el 28 de octubre de 2015 a las 12:00 am

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Merecemos buenos servicios de la Caja

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El domingo 25 de octubre, en el periódico La Nación, un grupo de funcionarios del hospital Max Peralta publicaron un campo pagado que me veo en la obligación de responder.

La gente que yo defiendo carece de dinero para pagar varios millones de colones en una página dominical de este diario. Esto no significa que tengan menos derechos.

Estoy en la Asamblea Legislativa para defender a gente como ellos, a quienes, requiriendo citas, exámenes o cirugías urgentes, se las dan para dentro de varios años. A quienes han recibido malos tratos en salas de emergencias o en Ebáis. A quienes han sido víctimas de violencia obstétrica o mala praxis. A quienes tienen familiares que entraron al hospital por una simple enfermedad y salieron afectados por una infección intrahospitalaria.

Para defender a usuarios como ellos, estoy en el Congreso. Pretendemos ser la voz de los que no la tienen. De los que no son escuchados por la Caja Costarricense de Seguro Social, ni por los directores de hospitales y de Emergencias. Nuestra defensa está fundada en hechos reales y en la percepción de los propios cartagineses.

Opiniones negativas. Según una encuesta publicada por la propia Contraloría General de la República, los cartagineses son quienes se expresan de forma más negativa sobre la calidad de los médicos en los Ebáis (18,3%) y la dificultad existente para conseguir una cita en esos centros (60%). En las clínicas, un 53,5 de los usuarios opinan que el tiempo para ser atendido por un especialista es malo o muy malo. La percepción más negativa en todo el país.

En cuanto a hospitales, los cartagineses otorgan la más baja calificación en cuanto a la espera para una cita (58,8%), la razonabilidad del tiempo de espera (81,5% afirma que es mucho) y la calidad de servicios de Emergencias (41,8%).

Ante semejante realidad, he hecho múltiples propuestas y denuncias, y para todas ellas tenemos la documentación que las respalda:

-El 3 de junio del 2014 le presentamos a la presidenta de la CCSS, María del Rocío Sáenz, un documento con 2.000 firmas, donde le pedimos un plan integral de mejoras en los servicios de salud para los cartagineses.

El documento incluye algo que ha sido una constante en nuestra gestión: la petición para construir, con la mayor brevedad, los dos nuevos hospitales de Cartago y Turrialba; y la urgencia de dotar a nuestros centros de mejores equipos, de más personal y facilidades.

- El 18 de setiembre del 2014 acompañamos a muchas madres que denunciaban violencia obstétrica y luego presentamos un proyecto de ley en busca de soluciones.

- El 18 de mayo del 2015 presentamos una solicitud para mejorar la atención en los servicios de Emergencias y nos manifestamos frente al Max Peralta.

- Durante toda nuestra gestión, hemos presentado y ganado recursos de amparo para que a la gente se le practiquen con urgencia cirugías y exámenes programados a largo plazo por la Caja.

- Recientemente, denunciamos por un dato cierto que muestran las cifras: en seis meses de este año, el número de infecciones hospitalarias en Cartago supera, por mucho, las registradas en los años anteriores.

Ello se suma a varias denuncias que he recibido por fallecimientos causados por infecciones bacterianas. Tengo los nombres y los certificados de defunción. Nada aquí es inventado. En esta denuncia, pedimos mejorar la infraestructura, nunca nos dirigimos, ni atacamos a médicos o personal hospitalario.

Nuestro afán en esta causa nunca ha sido luchar contra personas, sino contra problemas. Mis abundantes propuestas y reuniones con grupos de trabajo lo demuestran. Tales esfuerzos parecen desconocidos por un grupo de funcionarios del hospital Max Peralta, quienes pagaron una suma millonaria en un espacio del periódico La Nación para atacarme.

Ley contra injusticia. Prefiero creer que su actuación obedece a la falta de información, pues no deseo pensar que han sido inducidos a error por algunos dirigentes sindicales, quienes, en las últimas semanas, han andado desinformando sobre los alcances de un proyecto de ley que presenté hace un año, con el objetivo de “desenganchar” del Estado el salario de los profesionales en ciencias de la salud, del que reciben otros servidores de menores ingresos.

Lo anterior no se plantea para disminuir el salario de los primeros, sino como un asunto de justicia con los segundos, pues un artículo de la ley de incentivos médicos “engancha” los aumentos salariales de misceláneos, oficinistas y otras categorías de humildes trabajadores, al de los médicos y profesionales en salud.

Lo cierto es que esto no afecta a los médicos. Tanto es así que los sindicatos de este grupo ya avalaron lo mismo, pero en un decreto. Mi tesis es que ello no debe estar en un decreto, sino en la ley, porque, jurídicamente, lo que está en una ley solo puede ser modificado por otra ley, nunca por un decreto. Eso es todo.

El asunto, sin embargo, ha generado todo tipo de mentiras y tergiversaciones, al punto que algunos dicen que un proyecto mío pretende rebajar el salario de los profesionales en ciencias de la salud, que propongo se les eliminen jornadas de trabajo y otro sinnúmero de exageraciones y falsedades llenas de total mala fe.

Han llegado a enviarme mensajes de texto injuriosos, a gritarme amenazas en un supermercado, a indicarme que ni se me ocurra caer enfermo en el hospital Max Peralta.

Con todo, quiero asegurar que no me asustan, no me echaré para atrás. Yo no aflojo, ni voy a renunciar a defender a la gente, ni voy a dejar de denunciar lo que está mal. Voy a pedir servicios y atención de calidad. Por todo eso seguiré luchando mientras Dios me dé vida.

El autor es diputado a la Asamblea Legislativa por el Partido Alianza Demócrata Cristiana.

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