Opinión

Debatir en serio sobre electricidad

Actualizado el 05 de abril de 2013 a las 12:00 am

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Debatir en serio sobre electricidad

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El editorial de La Nación del pasado 27 de marzo titulado “ Debatir para seguir igual ” argumenta que el incremento de las tarifas de electricidad obedece únicamente al consumo de combustibles fósiles. Esta afirmación falaz obvia el análisis de otras variables que inciden en el costo por kilovatio hora, como los arrendamientos de plantas de generación, los esquemas BOT y la compra de energía a los generadores privados; y pasa por alto que, en términos reales, los precios actuales de la electricidad son inferiores a los del año 1997, a excepción del sector residencial, que presenta un crecimiento real de las tarifas por efecto del rebalanceo tarifario, dado que el sector industrial ha dejado de subsidiar al residencial.

Adicionalmente, informa de que las empresas están en disposición de vender hidroelectricidad a la tercera parte del precio de la generación térmica, cuando lo ideal es que confirmen su anuencia a venderla al menos a un precio igual al que le cuesta al ICE producirla, con lo cual, según su argumentación, obtendrían una ganancia de al menos el tamaño de la supuesta ineficiencia del ICE.

La Nación , en su papel de actor político, hace eco de las voces que sugieren que los aparentes problemas del sector eléctrico –antes era incapacidad de inversión, hoy día se habla de tarifas– se resuelven aumentando la participación de generadores privados, tal como propuso el Pacto Figueres-Calderón y el Combo ICE, e impulsaron los Gobiernos liberacionistas de Figueres, Arias y Chinchilla.

La participación de cooperativas, empresas municipales y del mismo sector privado ha sido un complemento importante para el desarrollo del país, mediante el modelo eléctrico vigente de servicio público universal y solidario.

Esta contribución es conveniente para enfrentar el reto de asegurar el suministro de electricidad a toda la población, fundamentalmente a partir de fuentes renovables.

El país necesita proyectos que sean compatibles con la meta de carbono neutralidad y que brinden energía firme; es decir, que la generación pueda soportar los veranos cada vez más secos y prolongados. ¿Está dentro de los planes del sector privado desarrollar este tipo de proyectos? ¿Están en capacidad de soportar plazos mayores a 20 años para recuperar sus inversiones? Nos exponemos al riesgo de llenarnos de plantas a filo de agua (sin capacidad de embalse) que funcionan adecuadamente en invierno, pero que en verano no evitarán la necesidad de recurrir a generación térmica, lo cual implicaría una sobreinversión que terminaremos pagando todos los costarricenses.

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Si la preocupación genuina es de orden tarifario, precisa señalar que la ley de contingencia eléctrica introduce un modelo que, lejos de abaratar el servicio, demandará mayores costos de regulación e intermediación y beneficiará a unos pocos grandes consumidores, quienes podrán pactar sus tarifas preferenciales directamente con los generadores privados, en detrimento de los intereses del resto de los usuarios.

Achacar la no aprobación de este proyecto a un solo diputado no solamente es injusto, sino que ignora la defensa del modelo solidario de electricidad que realizan sindicatos, cooperativas de electrificación rural, empresas municipales, diputadas y diputados de mi fracción y de otras fracciones legislativas.

Asimismo, no se vale ignorar las convicciones de miles de costarricenses a quienes la electricidad les corre por la piel y tienen claro que no es con más mercado como se garantiza la universalidad, la sostenibilidad ambiental y el menor costo del servicio público.

La defensa de servicios públicos solidarios y de calidad es una bandera que he levantado y seguiré levantando con orgullo, sin importar el número de editoriales que me puedan dedicar.

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