Opinión

La DIS, un tema pendiente

Actualizado el 09 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

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La DIS, un tema pendiente

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Por muchos años se ha venido planteado en los medios de comunicación, entre los ciudadanos y en la Asamblea Legislativa, un debate en relación con la permanencia o cierre de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS). En este artículo, trataré de expresar mi punto de vista, no como experto en ese tema, sino como administrador de negocios y ciudadano.

La Agencia de Seguridad Nacional se creó el 1 de setiembre de 1963, dependiente del Ministerio de Seguridad Pública. En 1986, se emitió el decreto ejecutivo que trasladaba esta agencia al Ministerio de la Presidencia. En 1994, se aprobó la Ley General de Policía que establecía la Dirección de Seguridad del Estado. El Gobierno emitió, entonces, el Reglamento de organización de servicio de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional.

Fueron y siguen siendo sus principales funciones: 1) Detectar, investigar, analizar y comunicar riesgos para la independencia o la integridad territorial que pongan en peligro la estabilidad del país y sus instituciones. 2) Coordinar con organismos internacionales asuntos de seguridad. 3) Ejecutar labores de vigilancia en materia de seguridad del Estado y sus bienes. 4) Informar a las autoridades pertinentes del Poder Judicial sobre la amenaza o la comisión de un delito y trabajar coordinadamente con esos cuerpos, para prevenirlo o investigarlo. Detectar riesgos y amenazas a los derechos y libertades de los ciudadanos, la seguridad del Estado y la estabilidad de las instituciones, así como la promoción y protección de los intereses estatales.

Más que necesaria. En relación con las amenazas y la violencia que sufre el mundo, vemos claramente que Costa Rica no está aislada de esas problemáticas, y la historia reciente da varios ejemplos. Uno de los más sonados se dio en 1985, cuando se detuvo en el país al narcotraficante Caro Quintero, quien había hecho millonarias inversiones en propiedades nacionales con el propósito de controlar su imperio desde aquí.

Por otro lado, en la actualidad existe un aumento vertiginoso del trasiego y venta de drogas, redes de trata de personas, aparición del sicariato, incremento en el lavado de dinero y actos de terrorismo e invasión territorial. Recientemente, se desmanteló la mayor organización mundial de estafas electrónicas, gestadas desde Costa Rica, por medio de una compleja red que incluía 16 países. También, vemos investigaciones internacionales que relacionan seriamente a nuestro país con la venta de órganos humanos.

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La labor de la DIS es una especialidad y un instrumento eficaz para prevenir riesgos que amenazan nuestra estabilidad política y social. Por lo tanto, la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional demanda ser una organización capaz de diseñar una estrategia de seguridad transparente, un elemento vital en la conducción de un Estado moderno que permita la conservación y el fortalecimiento de la democracia en una lucha frontal contra el crimen organizado.

Por estas razones, es preciso aprovechar la gran experiencia acumulada en cincuenta años de operaciones, recibiendo asesoría y capacitación de las mejores agencias de países amigos, lo que le permite contar con personal altamente calificado. El mundo está cambiado, los peligros están presentes y nuestro país no puede sentirse ajeno a ellos.

La Dirección requiere una reestructuración organizacional y legal, de acuerdo con las exigencias que impone un mundo cada vez más complejo. Lo más conveniente, desde el punto de vista administrativo-gerencial, de control interno y estratégico, es nombrar un director de tiempo completo e incorporar agentes con títulos universitarios que incluyan diferentes especialidades sociales y del área criminológica (requisitos que exigen organizaciones similares) con el fin de poder contar con personal de alto perfil, expertos en diferentes temas, promover la estabilidad, facilitar el ascenso y el pago de la exclusividad, además de la carrera policial.

Todo ello, como inicio para fortalecer a la DIS y eliminar ese concepto equivocado que la población tiene de esta importante entidad.

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