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Cristina se echa al monte

Actualizado el 22 de abril de 2012 a las 12:00 am

Cristina Kirchnervuelve a las ideas desfasadas de la montonera

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Ninguna verdad tan verdadera como esa de que la cabra siempre tira al monte. Podrá parecer que no, debido a circunstancias puntuales, pero olvídense, tarde o temprano toma el rumbo del verde. Y por si alguien lo dudaba ahí tienen a Cristina Kirchner volviendo a las ideas desfasadas y repulsivas de la montonera. Acaba de expropiar el 51% de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, dejándole a REPSOL apenas el 6 del 57% que poseía en YPF. Por lo que, para empezar, se trata de una expolio discriminador contra la empresa española.

Oficialmente, doña Cristina y su marido, el expresidente Néstor, negaron su pertenencia a la banda terrorista de los montoneros, pero muchos testimonios e indicios los desmienten. Desde luego, ellos no fueron de los que ponían bombas o secuestraban, ellos eran abogados y, cuando la candela que daba el ejército a la guerrilla urbana se ponía al rojo vivo, se mudaban a sitios más apacibles para ejercer la abogacía y la política.

Vulgares oportunistas. Lo divertido de la historia es que cuando en los años 90 Carlos Ménem –también peronista aunque de derecha– "desnacionalizó" la industria petrolera argentina, allí estaban Cristina y su marido el expresidente Néstor aplaudiendo. Por donde se revela que las cabras, aparte de tirar al monte, son vulgares oportunistas.

Ahora Cristina afirma que ella no es una patotera y, en su discurso, que el error estuvo en la "desnacionalización" que llevó a cabo Ménem. No es cierto. YPF manejada por el Estado fue un desastre y volverá a serlo, como el desastre causado por Chávez a PdVSA. Y si la extracción de petróleo y gas natural argentinos ha disminuido en los últimos tiempos se debe al agotamiento de los recursos, no a malvados designios de REPSOL.

La embestida. Pero en noviembre pasado en la provincia de Neuquén se descubrió un yacimiento de esquistos bituminosos, el de Vaca Muerta, que hizo saltar de golpe los estimados de petróleo argentino en reserva de unos 900 millones de barriles a 22.5 billones. Algo sensacional que selló la suerte de REPSOL. A Cristina se le abrieron los ojos, se le abrió el apetito y, tras unos meses de amenazas e infundios para que disminuyera el valor de las acciones de YPF –y pagar menos por ellas–, llegó esta embestida que a pocos sorprende.

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Cristina había visto disminuir las divisas argentinas por la necesidad de comprar petróleo y gas en el extranjero, lo que dejaba menos para los programas populistas que tanto la ayudaron a revalidarse en el poder. Vaca Muerta puede ser su salvación, aunque explotar la riqueza que encierra demandará inversiones gigantescas que ni ella sabe de dónde las va a sacar.

Los aliados de Argentina. Protestará pues el Gobierno de Madrid ante este atropello antiespañol –aunque no se sabe con cuánta fuerza o efectividad después de tantas comprensiones con tantos atropellos antiespañoles castristas– y obtendrá tímidos apoyos de México, tal vez Chile, los Estados Unidos y la Unión Europea, mientras a la viuda de Kirchner la respaldarán los gobiernos de la América letrina: Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y puede que Brasil. Bolivia de momento no quiso pronunciarse por sus lazos con Repsol y pudiera ocurrir lo mismo con Cuba, porque REPSOL acaba de empezar prospecciones en la costa norte cubana.

Aunque con Castro, tan suyo que es, nunca se sabe.

Así que, de momento, lo único claro es que las cabras no han cambiado de naturaleza: siguen tirando al monte.

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