Opinión

Criptomnesia

Actualizado el 22 de abril de 2012 a las 12:00 am

Aquelloque se escondeen nuestramemoria'

Opinión

Criptomnesia

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La palabra criptomnesiano está en el diccionario. Eso es lo que nos informa la Real Academia Española (RAE) cuando queremos encontrar su definición. Tal vez tengan temor, los académicos, de que al definir la criptomnesia se los acuse de plagiarios. La RAE no se atreve; pero nosotros nos animamos a decir que criptomnesia es aquello que se esconde en nuestra memoria.

El plagio. Muchas veces creemos que una idea nuestra es original pero, en realidad, ocurre que ya la conocíamos de antes y la teníamos guardada en el archivo de los débiles recuerdos, en el lugar del inconsciente. Si publicamos la idea, es posible que alguien venga a reclamar su autoría y pruebe que lo que pregonamos como nuestro es copia vil de algo ya conocido. Eso, comúnmente, se llama plagio. Sin embargo, no deberíamos ser muy estrictos con este calificativo, ya que podría ser un plagio inadvertido. Si repetimos la frase de Aristóteles de que el hombre es un animal político, nos podrían acusar de plagiarios cuando solo estamos coincidiendo con el pensamiento del filósofo griego (sin citarlo). Es difícil probar la buena o mala fe del plagio ya que el acusado no siempre puede reconocer lo supuestamente plagiado.

Creatividad propia. En estos casos, la creatividad propia está en discusión ya que lo novedoso siempre tiene reminiscencias de algo ya conocido. Asociamos recuerdos inconscientes de hechos ya vistos. En la música se considera plagio cuando en una obra se repite, o copia, un cierto número de acordes de otra ya conocida y son comunes las acusaciones de plagio musical cuando, posiblemente, sean casos de una inocente criptomnesia. Sería inadecuado decir que los pintores impresionistas se plagiaban unos a otros porque la técnica común que usaban producían parecidas sensaciones estéticas. Tampoco sería justo opinar que, en arquitectura, los estilos de moda propician que los diseños repitan propuestas ya vistas. Es válido innovar sobre una idea anterior, ya sea de uno mismo o de otro, sin caer en la exageración de acusar a un colega porque se copió el color de un edificio.

Bagaje de oportunidades. La criptomnesia es producto, sin duda, de la gran cantidad de información que, muchas veces, archivamos en nuestra memoria de manera inconsciente. Sin percatarnos, afloran ideas sumergidas en nuestros frágiles recuerdos que parecen ser ocurrencias nuevas. Son asociaciones espontáneas que disparan propuestas originales que nos sorprenden a nosotros mismos. La aparición, invasiva y acelerada de Internet nos enfrenta a un nuevo escenario cognitivo. Es enorme la cantidad de datos que podemos encontrar en sus “páginas”, esclarecedoras o irrelevantes. Eso permite asociar infinidad de ideas, conectar múltiples conceptos, relacionar pensamientos diversos y, con ese nuevo bagaje de oportunidades, desarrollar nuestro ego creador.

PUBLICIDAD

Internet, provocador. El problema es que Internet se ha convertido en un provocador de la criptomnesia. Es tanta la información que abarca, la fuerza con que nos estimula y el entusiasmo con que nos llena, que cuesta reconocer si nuestras ideas nos pertenecen a nosotros o son el eco de algo que ya conocíamos por boca de algún otro. Cuesta saber si este mismo artículo (o tantos otros) es producto de la criptomnesia o del afán de compartir una idea descubierta quién sabe dónde y que, con inocencia, presentamos ahora como nuestra.

  • Comparta este artículo
Opinión

Criptomnesia

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota