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¿Costa Rica joven en la agenda nacional?

Actualizado el 11 de julio de 2017 a las 10:00 pm

La destrucción de la familia tiene un gran impacto negativo en la economía

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El sociólogo estadounidense Paul Amato sostiene que si en su país se revirtieran los efectos negativos del desarrollo social de los años ochenta se generaría una serie de cambios importantes, que afectaría, teóricamente, de manera positiva, a toda la nación y al sistema social. Y es que la destrucción de la familia y sus réplicas sociales tienen un gran impacto económico de orden negativo, tal como lo han estudiado numerosos expertos.

Mayor estabilidad familiar supondría una reducción de más de medio millón de suspendidos o quedados en las escuelas, de casi 200.000 jóvenes involucrados en actos de delincuencia o violencia, de 250.000 niños que reciben terapia psicológica, de cerca de 250.000 jóvenes que fuman, de 80.000 jóvenes que intentan suicidase y de casi 28.000 que sí logran acabar con sus vidas. Es decir, que el sociólogo demuestra que la estabilidad e integridad familiar, y su formación para una vida generativa, en toda sociedad, tiene unas consecuencias sólidas para niños, adultos y, en concreto, para la propia comunidad donde viven.

Lo que todos deseamos es que en los barrios, caseríos, vecindarios y ciudades existan familias que se lleven en armonía y paz, para lo cual debe lograrse la formación del carácter de cada persona. Tema este fundamental para la educación de nuestro país.

¿Qué pasa en Europa? “Entre 1960 y el 2003, el número de matrimonios ha caído más de un 40% en países como Austria, Francia, Alemania e Italia. Entre 1960 y el 2000, el número de divorcios se duplicó en países tan diversos como Austria, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia. La natalidad fuera del matrimonio aumentó más de un 500% entre 1960 y el 2002 en Italia, Francia, Países Bajos, España, Suecia y Reino Unido. De hecho, en Escandinavia, en gran medida debido a la popularidad de la cohabitación, más del 40% de los niños nacen fuera del matrimonio” (Social Trends Institute).

De este modo, en buena parte de Europa, aunque en menor medida en el sur y el este del continente, el matrimonio ha dejado de ser la principal institución que consolida la vida adulta y afecta la natalidad y la educación de los niños, como lo pude apreciar el año pasado en un congreso mundial sobre estos temas, realizado en Tiflis, Georgia, que estudió diferentes asuntos de la Unión Europea.

Nueva política social. Hay países como Hungría, que acabo de visitar con motivo de un congreso mundial de política social y familiar, que han visto crecer el envejecimiento de su población ante un decrecimiento demográfico galopante.

Esta nación ha puesto en marcha iniciativas para facilitar el crecimiento de su población en medio de grandes debates nacionales e internacionales. Pero, como me comentó el ministro húngaro de Recursos Humanos, vienen pensando en este tema desde hace 20 años y ahora estan ejecutando políticas concretas.

Esto se manifiesta hoy con una intensa política social, apoyando a las familias jóvenes cuando están buscando alojamiento para formar su hogar o financiamiento para su proyecto de vida.

Katerin Novak, ministra de Familia de esa nación, dice: “Estamos tratando, entonces, de ayudarlos para que tengan un equilibrio familiar, de manera que puedan pasar el tiempo con ella y que no deban elegir otras alternativas, sino que también puedan desarrollar su vida profesional”.

El envejecimiento en muchas naciones es un problema político de primer orden, y lo será también para Costa Rica si no vemos con visión de futuro el crecimiento de las familias jóvenes, como un medio fundamental para evitar que alguien al final del día sea el que tenga que apagar el último bombillo de la República.

El autor es diplomático.

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