Opinión

Costa Rica compite en el mundo de hoy

Actualizado el 17 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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El mundo está cambiando. La economía internacional ya no tendrá los niveles de dinamismo de los años precrisis. La recuperación de los países desarrollados ha sido lenta y difícil, y el crecimiento de los países emergentes se está desacelerando. Mientras que en el período 1990-2008 el comercio de mercancías creció a una tasa promedio anual del 6%, en el 2012 esa tasa llegó al 2% y se estima que, en el 2013, alcanzará el 3%. La producción internacional está organizada, en buena parte, alrededor de cadenas globales de valor, y el comercio de bienes intermedios es, hoy, más significativo que el de bienes finales.

La importancia del comercio de servicios es cada vez mayor. Nuevos actores han aparecido en el comercio internacional y los países –desarrollados y en vías de desarrollo– están adoptando reformas estructurales profundas para mejorar su capacidad de competir en los mercados globales.

Los megabloques comerciales sentarán la pauta del dinamismo y crecimiento de la economía global. La negociación del Acuerdo Transpacífico (que agrupa a 12 países asiáticos y americanos) así como de la Asociación Transatlántica sobre Comercio e Inversión (entre Estados Unidos y la Unión Europea) dividirá al mundo en dos grandes bloques que, en conjunto, cubrirán la mitad del comercio mundial, eliminará muchas restricciones al comercio y la inversión, y promoverá la alineación de políticas entre países miembros.

Nuevos retos. Este entorno presenta desafíos para Costa Rica. Como economía pequeña y dependiente del mercado global, el país enfrenta retos relacionados con una menor demanda internacional, mayor competencia y, por ahora, exclusión de estos grandes bloques. Aun cuando el país se asienta sobre bases sólidas, esto incidirá en su desempeño en los mercados internacionales, tanto para la venta de sus productos como para la atracción de la inversión extranjera directa (IED) y la participación en cadenas globales y regionales de valor.

El desempeño del sector exportador podría sufrir un sensible impacto debido a que la exportación de bienes en el 2013 –no así la de servicios– está siendo afectada por la situación de la economía internacional, la baja en los precios de ciertos productos agrícolas y algunas situaciones puntuales. Conforme mejoren los factores externos –y continúe creciendo la IED– es de esperar el repunte de las exportaciones; sin embargo, los cambios del entorno internacional y problemas internos de competitividad podrían impactar en el mediano plazo el desempeño del sector.

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La IED aumentará, en el 2013, pero su continuo crecimiento enfrenta retos. El país ha avanzado en temas de competitividad, pero diversos indicadores y estudios resaltan que subsisten desafíos importantes relacionados con las tarifas eléctricas, la construcción de carreteras, la tramitología y otros. Aun cuando, muy pronto, esto podría variar, el tipo de cambio ha complicado la ecuación en los últimos años.

Futuro próximo. La agenda del futuro en el campo del comercio exterior y la inversión debe continuar centrada en promover la integración del país a la economía global. El país no puede crecer lo suficiente si vende productos o servicios a sí mismo. Por ello, debe seguir trabajando decididamente por el mejoramiento de las condiciones externas e internas para competir, exitosamente, en los mercados internacionales. En el primer campo, además de continuar impulsando el ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la incorporación plena a la Alianza del Pacífico, y el fortalecimiento de las relaciones con China, es necesario contemplar la participación en los megabloques regionales de interés.

Con ello, la consolidación de relaciones con países emergentes y la promoción del comercio Sur-Sur, la contribución activa a la revitalización de la Organización Mundial de Comercio, la profundización de la integración económica centroamericana (incluyendo a través de la promoción de una agenda regional de competitividad), el abordaje de los cuellos de botella internos que impactan el comercio exterior y, por supuesto, la continua y proactiva promoción de las exportaciones y de la IED.

Paralelamente a la agenda de comercio exterior, la agenda de competitividad nacional, debe consolidarse. Esta agenda, cuyos resultados deben reflejarse en el continuo mejoramiento de la posición del país y en indicadores internacionales claves, al menos, pasa por la reforma y modernización del sector eléctrico, el acceso al gas natural, el fortalecimiento de la capacidad de gestión de infraestructura y conclusión de proyectos en marcha, el mejoramiento de la capacidad de gestión de proyectos de concesión, el cierre de la brecha entre oferta y demanda del recurso humano calificado, la reducción de tramitología excesiva, y la consolidación de la apertura del sector de telecomunicaciones.

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Costa Rica ha avanzado y tiene un futuro promisorio. El país ha sido muy exitoso en el campo del comercio exterior y la IED, y tiene un enorme potencial. Para alcanzarlo, debe continuar trabajando decididamente en mejorar sus condiciones externas e internas para competir.

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