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Corazones y latidos

Actualizado el 14 de junio de 2017 a las 10:00 pm

La exposición Tocando Corazones nos da una lección de solidaridad mediante el arte

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La salud es, sin duda, un tesoro que quienes empezamos a peinar canas aprendemos a respetar y cuidar cada día más, precisamente porque las enfermedades han venido a invadir nuestra vida diaria de tal manera que se infiltran muy sutilmente en nuestras familias y nos arrebatan, en algunos casos prematuramente, a nuestros seres queridos.

El problema está en que pasan a nuestro alrededor y hemos llegado a aceptarlas como parte de la vida. Causan dolor, pero no hacemos mucho por evitarlas.

En Centroamérica, las primeras cinco causas de muerte no traumática son las cardiovasculares, y en nuestro país cada 26 minutos llega un paciente a algún centro médico por presentar dolor en el pecho.

La Organización Mundial de la Salud ha definido “salud” como un estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia.

Por ello, hoy tenemos la gran oportunidad de valorar la exposición Tocando Corazones para poder entender algunos aspectos de la relación arte/salud.

Por un lado, comprenderemos nuestra fragilidad y aprenderemos a vivir responsablemente y mejor para disfrutar con quienes nos rodean.

Por otro, entenderemos que el bienestar físico, mental y social se puede reflejar en el arte, donde los artistas, sin temor alguno, muestran lo que sienten y lo que tienen para compartir… lo mejor de ellos con nosotros (principio de ayudar con lo mejor y no con lo que nos sobra): sus corazones.

Y también, hoy, en esta relación arte/salud, empezamos a decir presentes en el arte de esmerarse por quienes menos tienen y necesitan.

Solidaridad. Tocando Corazones no es el médico con su paciente, va más allá; es buscar dentro de cada uno de nosotros y descubrir lo que somos capaces de dar y hacer, teniendo esta característica como un estilo de vida y desarrollándola hasta ser cada día más frecuente. Este valor que nos cuesta expresar cada día más, por múltiples razones, se llama solidaridad.

Los artistas de alto nivel que pintaron esos 35 corazones gigantes, que se exhiben en diferentes sitios del país, junto con las empresa más icónicas de Costa Rica, nos dan una lección de solidaridad al brindar sus obras y su apoyo (corazones y latidos, relación indispensable de calidad de vida) a la Fundación Internacional del Corazón (Funicor) para que sean apreciadas por todos y, finalmente, subastadas para dar inicio a un fideicomiso.

Con este aporte se podrá desarrollar un programa autosostenible que pueda mitigar lo mejor posible estas enfermedades que se apresuran a presentarse en nuestra población, pues estos males no conocen religión, sexo o nivel social.

El cambio. Porque los corazones sin latidos no son efectivos, y viceversa, y todos estamos llamados a ser parte de un cambio, no sea espectador de la vida.

El primero de diciembre de 1948, nuestro país dio un enorme paso al abolir el ejército y, con ello, dio un gran ejemplo al mundo. Unos 35 años después, se popularizo la frase “pura vida”, que luego se convirtió en una marca clásica para un territorio especifico en el mundo.

En el 2012, Costa Rica se ubicó, según la ONU, en la lista de los 10 países más felices del mundo y asciende cada año desde entonces.

Y este mes de junio del 2017 queremos avisar al mundo que un grupo de empresas responsables y de primera línea, junto con un grupo de artistas de lujo, unidos por una fundación, destacan al costarricense como el habitante más solidario en la región, y piden a Dios que nos deje demostrar de qué está lleno nuestro corazón, porque no vinimos a ser servidos, sino a servir.

Tocando Corazones ya tocó el mio, ¿y el suyo?

El autor es cardiólogo.

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