Opinión

Conveniente olvido del auditor del MEP

Actualizado el 22 de marzo de 2015 a las 12:00 am

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Conveniente olvido del auditor del MEP

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En la reacción del auditor del Ministerio de Educación Pública (MEP), Harry Maynard, intitulada “Auditoria del MEP no maquilla informes” y publicada ayer en esta sección, el funcionario olvida cuáles fueron sus declaraciones a La Nación en la entrevista sobre los cambios que él hizo a un informe sobre las fallas en universidades privadas y la débil supervisión del Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (Conesup).

La entrevista está grabada en su totalidad y es prueba del conveniente olvido que ahora hace el auditor de sus palabras.

El auditor del MEP califica de inexacta la información; sin embargo, las publicaciones se apegan a sus declaraciones, en las cuales él admitió haber hecho los cambios al documento final y omitir las fallas de las universidades privadas.

Según explicó en la entrevista, para él “es muy común que esas instituciones metan la pata”, también dijo “que son errores que ocurren cada muerte de obispo”. Añadió que no valía la pena hacer todo “un alboroto” por lo que su auditoría detectó.

Afirma también el auditor en la opinión de ayer que el exministro Leonardo Garnier no influyó nunca en los resultados finales; sin embargo, está grabado cuando admite que Garnier le “deshizo” todo el informe inicial .

Asimismo, agrega que, en sus ocho años de gestión, le tuvo profundo respeto, que es su” amigo” y que ofreció disculpas por el informe-borrador, que inicialmente detallaba los errores así como la promesa de corregirlo.

Recuerdo, además, al señor auditor, que por más de dos semanas se negó a dar declaraciones a este medio y, sorpresivamente, el mismo día en que se entrevistó al exministro Garnier, él llamó a La Nación, accedió a ser entrevistado y reconoció haber conversado previamente del tema con don Leonardo.

Después de la entrevista grabada, envió correos electrónicos, y en uno de ellos puso en duda que yo laborara para este medio de comunicación.

Si bien la administración puede hacer los comentarios que considere necesarios, entre un informe-borrador y otro final los cambios fueron sustanciales e implicó la eliminación de cuadros completos que contenían los nombres y fallas en que incurrieron las universidades privadas.

El informe final de la Auditoría del MEP sí es inexacto, en tanto que al comparar el contenido de la investigación con las conclusiones, es notoria la omisión de datos.

El auditor admite, también, que sacó de la Auditoría del MEP al encargado de realizar el primer informe-borrador porque el funcionario “era una piedra en el zapato” por el hecho de que “reclamaba por cualquier peseta que se perdía en el MEP”. ¿No es esa la labor de un auditor?

La Ley General de Control Interno, en el artículo 21, define el concepto funcional de las auditorías internas como una actividad independiente, objetiva y asesora, que proporciona seguridad al ente u órgano, puesto que se crea para validar y mejorar sus operaciones.

Por respeto a los estudiantes universitarios, ¿merecen ellos que una auditoría en educación omita los errores que pueden poner en juego la calidad de su formación profesional?

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