Opinión

Continuar viviendo

Actualizado el 03 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

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En el ocaso de su vida, Pablo Neruda manifestó: “Confieso que he vivido”, expresión que contiene una declaración de punto final. Todo lo que tenía que hacer, ya lo hice, pareciera que afirmó. Desde luego, en cuanto a Neruda, lo hizo muy bien. Pero creo que nunca debemos pensar que nuestra misión en la vida ha terminado mientras tengamos oportunidad de apreciar, de nuevo, la salida del sol.

Siempre nos ha de quedar un día para hacer algo bueno y provechoso como, por ejemplo, depositar una semilla en la tierra. Sembrar es uno de los actos más bellos que los seres humanos podemos llevar a cabo. Sembrar en la tierra y en el aire: semillas e ideas. Sembrar es casi un acto revolucionario. El que defiende sus ideas con decisión, y el que tira una semilla amorosamente en el surco, se afirma y se confirma. Es un gesto revalorizador.

Un anciano depositando una semilla en la tierra, o defendiendo públicamente una idea, retorna a la juventud. Sembrar y defender son plataformas que dan sustento a la esperanza. El que tiene veinte años es joven, no por su edad, sino por la esperanza; y el anciano que mantiene una actitud esperanzadora, a pesar de su edad, continúa conservando su juventud.

Debemos saber que es perecedera la vida, pero es nuestro deber actuar como si estuviéramos destinados a continuar viviendo.

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