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¿Conavi condenado?

Actualizado el 18 de agosto de 2017 a las 10:00 pm

Se le deberá dar al Conavi un marco flexible para que ejecute los proyectos apremiantes

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En 1998 nació el acusado Conavi. Tiene solo 19 años de edad, pero ya registra un expediente grande de quejas. Se le debe juzgar para determinar si es autor de la pobre inversión en obra pública vial, así como de una capacidad de conservación de la red vial limitada.

Para el caso, importa conocer que la reputación del país es lamentable. Por ejemplo, en The Economist, en el informe Infrascope 2017 se ubica a Costa Rica como destino poco atractivo de América Latina para la inversión en infraestructura; ocupa el sitio 19, superada por Chile, Colombia, El Salvador, Honduras, Nicaragua y otros. Y en el Reporte Global de Competitividad 2016-2017, en calidad de las carreteras, en el 125.

Se le acusa de ser responsable de una cultura de trabajo lenta e ineficaz, con planificación a corto plazo, ausencia de preinversión, un portafolio de proyectos nulo o escaso, plazos excesivos en contratación pública, incapacidad para reclutar gente idónea y para despedir a aquel que no se desempeña bien, trámites engorrosos en lo ambiental, reasentamientos humanos, relocalización de servicios, etc.

Conavi se defiende. Conavi dice que no fue voluntad suya arrastrar una cultura de trabajo de la que le ha costado desprenderse. Su presupuesto se lo recortan. Su planificación, aunque la ley dispone un esquema adecuado, la imposibilita de imponer una estrategia a largo plazo, que debe ser ejecutada indistintamente del gobierno de turno.

Reclama que su deber es la prestación de servicios esenciales, pero que otras entidades, como el ICE o el INS, gozan de marcos legales más flexibles e inteligentes. Por eso gozan de más capacidad en el ejercicio de sus competencias. Conavi es regulada con las mismas pautas de un ministerio de Gobierno Central, lo que no está bien, concluye.

Oídas las partes, se dicta sentencia: se puede fallar que Conavi es el autor intelectual de todo lo que se acusa, y así ordenar su cierre como medida, por ejemplo. Sin embargo, ser responsables nos exige no caer en simplismos. Queda claro que hay elementos endógenos y exógenos que han incidido seriamente en lo que nos ocupa. El más relevante es que un objeto tan técnico como este sea competencia de un órgano adscrito dentro del Gobierno Central, sin autonomía.

Esto de por sí somete a una serie de pautas en planificación y otros, que no respetará necesariamente una estrategia técnica a largo plazo, o un modelo de contratación de personal basado en régimen privado. Sumado a que procesos sensibles no debe seguir pautas impropias a su naturaleza, por lo que debería estar fuera de la Autoridad Presupuestaria y del Servicio Civil. Más eficiencia exige un modelo matricial por proyectos, pero en eso la ley equivocó el cómo.

Oportunidad. Conavi deberá tener una oportunidad real, propia de estadistas, para lograr una concertación nacional al 2050 –al menos– que permita cambios a largo plazo y no más parches propios de los “cortalazos”. Conavi expuso que hubo un borrador de proyecto de ley para transformarle en un Instituto de Infraestructura, donde se dio una amplia participación de los actores del sector.

Ese esfuerzo se debe rescatar, y ser el punto de inicio. Durante este tiempo, los actores deben sentarse a precisar el cómo, evitando el rezo de males que existen (pues el qué teóricamente se dice fácil). Concertar (avanzar en el cómo) es lo más difícil de alcanzar.

Se debe considerar: dotar de autonomía, garantizar presupuesto, mejorar las herramientas de contratación pública y de personal, así como de financiamiento y de alianzas público-privadas, optar por una estructura matricial, así como modificar conforme su naturaleza las regulaciones en preinversión, en lo ambiental, entre otros. Además de construir sistemas informáticos en la red pavimentada y de puentes para saber priorizar la inversión.

Mientras se logra la concertación se le deberá dar al Conavi un marco flexible, para que ejecute a corto plazo los proyectos más apremiantes.

Conavi no se condena en este momento porque logró acreditar que no es el único responsable de cambiar lo que está mal. Es deber de otros actores sumarse para que con responsabilidad se brinde al país una verdadera capacidad institucional.

Finalmente se ordena que el gobierno sea líder en asumir este compromiso; razones obvias lo dictan así, así como deben sumarse las diferentes fuerzas políticas.

El autor es consultor.

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