Opinión

El Colegio de Ciencias Económicas y la capacitación

Actualizado el 22 de febrero de 2013 a las 12:00 am

El liderazgo de la actual junta directiva ha seguido el rumbo correcto

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La junta directiva del Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas de Costa Rica (CPCECR) tiene sobrados motivos para “ponerse una flor en el ojal” debido a las acertadas decisiones que ha tomado la institución que representa, en la figura de la Unidad de Desarrollo Profesional, en relación con la organización de eventos de capacitación, llámense charlas, conferencias, cursos, seminarios o talleres, dirigidos a sus asociados (as), con el fin expreso de introducir o fortalecer conceptos, técnicas y herramientas, pertenecientes a las distintas disciplinas que integran el conglomerado que comportan las ciencias económicas.

Y no es casual que tal visión y ejecución de actividades de formación se estén plasmando para beneficio de cuantos formamos parte de este ejemplar y emblemático Colegio, el más grande entre sus pares en el país por la cantidad de afiliados (as): tal fin no solo está inscrito en los objetivos de su constitución, sino también, y de manera significativa, en las metas de su recién aprobado plan estratégico 2013-2017.

La institución siempre ha tenido como una de sus máximas preocuparse permanentemente por el mejoramiento profesional de sus agremiados(as), en especial ahora que con la guía filosófica de su horizonte estratégico se tiene mucha más seguridad acerca del qué, el hacia dónde, y el porqué de los programas de capacitación implementados o por hacer. Esta claridad de miras no debe perderse por más que las viscisitudes humanas de las personas con poder en la institución, en especial de quienes dirijan al CPCECR, puedan perder temporalmente la perspectiva de lo que debe buscarse en la materia.

Pero hay un hecho que debe resaltarse por sobre todo lo demás, respecto al tema en cuestión, y es que las actividades de capacitación cristalizadas, según la modalidad que se trate, son una gran ayuda económica para los miembros que no tienen los medios para sufragar, en otros centros de formación, el costo que implica la instrucción o la cátedra de calidad que el Colegio ha venido brindando para bien de la imagen y de su membrecía. Estoy seguro que, silenciosamente o no, centenares de colegas vienen agradeciendo y reconociendo al CPCECR el invaluable respaldo social que dicho propósito adicional ha conseguido. Es sumamente grato ver los rostros de satisfacción que muestra la gente que participa en un curso o en una conferencia de altura. Ni que se diga de los funcionarios (as) del Colegio y que están tras bambalinas antes y durante la celebración de la actividad, que hicieron posible “llevar a buen puerto el barco que habían imaginado maniobrar”.

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Pero no estaría completo el reconocimiento si no se menciona la dirección correcta que, a modo de “capitanía”, ha ejercido la junta directiva actual y otras que han visualizado a la capacitación como el principal medio de incrementar los conocimientos y de depurar las habilidades de los y las integrantes de la corporación que se han interesado en no cejar de prepararse a través de los disímiles, importantes y llamativos eventos que se anuncian para el aprovechamiento de los y las colegiadas. El valor agregado resultante de la capacitación recibida, y ojalá aplicada a los contextos particulares de cada cual que se ha instruido, sin duda habla muy bien de la visión y del arrojo de las decisiones puestas a despacho por la junta directiva y ejecutadas por el personal experimentado y comprometido de la Unidad de Desarrollo Profesional del CPCECR. Loor, pues, a todos y todas quienes componen a ese cuerpo y a esta área administrativa por su exitosa labor en el campo de marras.

Quien ha redactado este artículo es testigo fiel de lo dicho, porque, gracias a los muchos conocimientos aprendidos en los distintos eventos en que ha estado, ha complementado los conceptos de la disciplina académica que estudió, los que, por el avance de la ciencia y la tecnología administrativa, han quedado obsoletos o fuera del contexto teórico-práctico, y realimentado, cual nuevo “ciclo” cultural que está obligado a emprender, con otros referentes intelectuales guiadores del ejercicio profesional que le impulsarán a catapultarse a un mundo cada vez más competitivo y diferenciador.

¡Albricias al CPCECR porque, en vez de esperar que el futuro “llegara”a sus puertas, va al encuentro de este!

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