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Coaliciones políticas: el caso de Israel

Actualizado el 15 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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Coaliciones políticas: el caso de Israel

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Costa Rica deja atrás el tradicional bipartidismo para dar lugar al no tan conocido multipartidismo político. Por lo tanto, independientemente de los resultados de la segunda ronda electoral, la efectividad de la próxima Asamblea Legislativa dependerá, en gran medida, de las coaliciones que se puedan armar entre los distintos partidos políticos.

Esa experiencia fuera del bipartidismo es nueva en Costa Rica. Las coaliciones multipartidistas son mucho más habituales en otros países como Israel, aunque sea una democracia parlamentaria. De estas democracias podríamos aprender mucho en la coyuntura actual.

Grafiquemos el desarrollo de Israel en la materia: los gobiernos israelíes deben obtener el voto de confianza de la mayoría del Kneset (Parlamento israelí) para poder iniciar su gestión. Como ningún partido político en la historia de Israel ha obtenido la mayoría de las sillas del Kneset, absolutamente todas las administraciones han sido gobiernos de coalición.

Durante los primeros años de existencia, del Estado de Israel, la conformación de un gobierno de coalición duraba hasta 100 días. Desde la década de los setentas, toma de 20 a 50 días, por la gran experiencia y madurez política alcanzada en ese país en esos procesos. Costa Rica, en cambio, es inexperta en el multipartidismo, por lo que lograr las coaliciones tomaría más tiempo.

Históricamente, la mayoría de las coaliciones en Israel han resultado en “supercoaliciones”, conformadas hasta por 6 partidos políticos y con muchas más sillas en el Kneset de las necesarias para alcanzar la mayoría parlamentaria. Por lo tanto, si alguno de los “socios” de la coalición decide abandonarla, no necesariamente se pierde la condición de control.

En Costa Rica, una coalición probablemente apenas alcanzaría la mayoría parlamentaria mínima, descuidando el riesgo de frustrarse ante cualquier diferencia entre los “socios”.

Socios multipartidistas. Las coaliciones pueden ser generales o temáticas. Si partidos laicos y centristas en Israel se pueden aliar con partidos religiosos de derecha en una agenda social, los partidos en Costa Rica con diferencias ideológicas relativamente menores deberían poder ponerse de acuerdo en proyectos comerciales de interés mutuo.

En Israel se trata de respetar una proporcionalidad al lograr coaliciones. Así, la distribución de ministerios suele reflejar el peso relativo que cada “socio” de la coalición tiene en cantidad de sillas en el Kneset. Sin embargo, en las negociaciones se suele ceder “cantidad por calidad” de ministerios, inclusive se crean más carteras ministeriales para tener más puestos que distribuir entre los “socios”.

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Las diferencias entre los partidos políticos en Costa Rica suelen dificultar la conformación exitosa de coaliciones. Hay discrepancias en cuando a la creación o no de más impuestos, a la mayor o menor apertura comercial del país, al papel más o menos activo del Estado en la economía, o al grado de regulación de determinadas actividades.

En Israel, aparte de todo ese tipo de diferencias, también hay enfrentamientos entre partidos religiosos y laicos, o entre partidos árabes y judíos pues, como democracia auténtica, los ciudadanos árabes israelíes están proporcionalmente representados en el Kneset.

El punto es que las coaliciones deberían resultar en la aprobación de leyes que el país necesita, con la madurez política requerida para lograr consensos. Si, por el contrario, las coaliciones se forman para torpedear al partido gobernante, perderemos 4 años hasta las próximas elecciones.

En democracias como la israelí o la costarricense, no hay excusas. En el Foro de Enlace Costa Rica – Israel, consideramos que, si no logramos coaliciones en Costa Rica para tener un Ejecutivo y un Legislativo operantes ahora que el multipartidismo florece, será por falta de voluntad o porque quienes deberían conformarlas desean figurar. Después de todo, lo más importante es dejar de lado las diferencias partidistas, para concentrarse en buscar soluciones a los retos que enfrenta el país.

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