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Cisne negro

Actualizado el 05 de enero de 2014 a las 01:06 pm

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Cisne negro

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Hoy deseo continuar con el análisis de algunos aspectos de la situación electoral costarricense, luego de las reflexiones que expuse en mi artículo anterior.

Incierta coyuntura. Una parte considerable del voto expresa el desengaño ciudadano respecto a la política tradicional. Se trata de una rebelión –como la califica Armando González en su columna del pasado 22 de diciembre–, despreocupada de consideraciones ideológicas. De esta fuente se nutre el crecimiento del Frente Amplio, partido político posicionado como alternativa al Partido Liberación Nacional, mientras las otras agrupaciones opositoras han intentado, sin éxito hasta el momento, evitar la polarización FA-PLN. Este escenario se presenta cuando el PLN sufre una vertiginosa espiral descendente que amenaza su participación en una eventual segunda vuelta. El campo de juego está bien delimitado, pero puede surgir lo que Nassim Nicholas Taleb denomina un “cisne negro”, esto es, un suceso que en este instante no tiene probabilidades de concreción, pero que, al combinarse ciertas variables, irrumpe como alternativa viable (alianza PUSC-ML, alianza FA-PAC, nuevo ascenso del PLN, descenso del FA). En la actual contienda electoral ya se cuenta con un cisne negro, el Frente Amplio, organización a la que no se le daban posibilidades de crecimiento, pero que ahora ostenta una fuerza considerable.

En lo que sigue me concentro en este caso.

‘Comunistas’ al revés. Un hecho relevante es el simplismo de quienes adversan al Frente Amplio, pero lo fortalecen. Afirmar que esa agrupación política es un partido comunista de estilo leninista, o que su candidato es un chavista-sandinista-maoísta, es una crítica prisionera de los cubículos mentales de la Guerra Fría –que ya no existe–, que se traduce en un lenguaje fanático y promotor del odio, semejante al utilizado por el comunismo del siglo XX, con lo cual sus portadores se conducen como si fuesen “comunistas” al revés. El “comunismo” al revés es una distorsión infantil tan perniciosa como el comunismo.

Reformas y revolución. Abandónese el lenguaje de la Guerra Fría e inténtese captar algunos asuntos de fondo, a propósito de los cuales el electorado no está informado. Lo primero es señalar que, para el Frente Amplio, su programa de gobierno forma parte de un proceso de acumulación de fuerzas, cuyo objetivo es crear un poder social alternativo como vía para la derrota del neoliberalismo y la eventual construcción del socialismo. Esta intención política conduce a diferenciar entre reformas y revolución, pues, mientras las primeras se ejecutan dentro del sistema vigente, la revolución es una sustitución de ese sistema. Existe un programa mínimo (reformista) y un programa máximo (revolución), vinculados en la acumulación de fuerzas que articula a los movimientos progresistas, patrióticos, antineoliberales, antioligárquicos, anticapitalistas y socialistas –dicho sea en el lenguaje del Frente Amplio–.

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El derrumbe del sistema. El binomio reforma-revolución es común en partidos políticos con mucha o alguna influencia marxista. Se trata, dicen en otras latitudes –y quizás también en el Frente Amplio– de un marxismo vivo y abierto, en diálogo con el feminismo socialista, el ecosocialismo, la teología de la liberación y la pedagogía del oprimido. A este enfoque se agrega un análisis de la situación latinoamericana, según el cual la crisis del neoliberalismo ha sido respondida por el keynesianismo, y, como los sistemas socioeconómicos no se derriban de modo automático, es necesario construir una fuerza política capaz de derrumbarlos. En Costa Rica tal fuerza no existe, pero el Frente Amplio asume la tarea de convertirse en su núcleo generador.

¿Cuál es la estrategia? Para lograrlo, el mosaico estratégico parece claro. En primera instancia se consolida y expande el estatismo, al mismo tiempo que se profundiza la participación comunitaria a través de movimientos sociales afines al intervencionismo estatal, fortaleciendo todas las formas de propiedad colectiva que sea posible, y buscando el desarrollo de instancias no formales de poder. De este modo se consolida el poder social alternativo, que en la práctica es un poder paralelo al poder formal del Estado (dualidad de poderes). La dualidad de poderes es una circunstancia previa a rupturas institucionales y sociales de mayor calado. Se trata de una situación límite que antecede enfrentamientos sociales violentos, situados en la antesala de la derrota final del neoliberalismo y el inicio de la construcción del socialismo. Obsérvese que, del mosaico estratégico referido y de sus fundamentos, nada conoce el electorado.

Incapacidad explicativa. En los estatismos originados en la teoría de la explotación, que es el que corresponde al del Frente Amplio actual, la generación de riqueza y la generalización del bienestar social son producto de la voluntad del político profesional y del funcionario público de alto rango. La experiencia histórica muestra que esta modalidad de estatismo causa atraso socioeconómico, frena el impulso creador de las personas, y sus raíces conceptuales son tan generales que se interpretan de las maneras más arbitrarias. ¿Qué es acumulación de fuerzas? ¿Qué es el socialismo, el capitalismo, el marxismo, el neoliberalismo, el antiimperialismo o el anticapitalismo? Y ¿qué es la democracia participativa, el poder social alternativo o la transformación revolucionaria de la sociedad? Estos son asuntos cruciales que el Frente Amplio no explica ni define con claridad, o lo hace en términos que solo sus acólitos entienden.

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Caja de Pandora. ¿Por qué en este partido político se utilizan conceptos de significado confuso? Pocos años después de la división del Partido Comunista de Costa Rica (1983-1984) se produjo la caída de las dictaduras en Europa, la desaparición de la Unión Soviética y el relanzamiento global del liberalismo, las economías de mercado y las democracias liberales.

En ese contexto, uno de los segmentos comunistas de Costa Rica inició el itinerario que condujo a la creación del partido Frente Amplio con su correspondiente ideología, la cual incluye fragmentos de indigenismo, feminismo, ecologismo, marxismo, liberalismo, socialismo, teología de la liberación, cristianismo, capitalismo, etc, en lo que constituye el más caótico e incoherente pensamiento político que existe en el país. ¿Puede explicarse algo tomando como base esta caja de Pandora? No. Si lo que se tiene son ideas y creencias interiorizadas de modo incompleto, que además poseen principios mutuamente excluyentes procedentes de tradiciones distintas, se comprende que de semejante enredo o caos ideológico solo pueden surgir palabras de impacto emocional para el disfrute de sus adherentes.

Total oscuridad, total ceguera. Se habla de un proceso de acumulación de fuerzas, del que no se sabe cuál es el significado, tendiente a modificar el tipo de Estado existente, sin aclarar en qué consiste el otro Estado, y a construir un socialismo que ni siquiera los miembros de esa organización saben explicar qué es o cómo se edifica. De ahí que se apliquen al Frente Amplio las palabras de Fidel Castro, pronunciadas en la Universidad de La Habana (17/11/2010), cuando indica que nadie sabe qué es el socialismo y nadie conoce cómo construirlo, con lo cual acepta su gran fracaso y la absoluta ignorancia respecto al camino que conduce a eso que nadie sabe qué es. Total oscuridad, total ceguera.

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