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China: del imperialismo al capitalismo

Actualizado el 10 de enero de 2017 a las 12:00 am

Son impresionantes las metas que China ha alcanzado con líderes pragmáticos

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China es el país más poblado del mundo, con 1.325 millones de habitantes, un territorio de 9,6 millones de kilómetros cuadrados y una civilización de más de 5.000 años.

China llegó a ser la economía más grande del mundo antiguo. La dinastía Qing, en el siglo XIX, tuvo que hacer frente al imperialismo occidental en las dos Guerras del Opio, contra el Reino Unido que la obligó a firmar compensaciones y ceder el puerto de Hong Kong. La rebelión de los bóxeres, de 1899 a 1901, que era un movimiento revolucionario contra la influencia extranjera, debilitó a la última dinastía de los Qing . Dinastía que cayó derrocada en 1911 por Sun Yat-Sen, quien se alzó como el líder de la revolución democrática china.

A finales de 1920, Chiang Kai-shek, líder del partido nacionalista, trató de reunificar a China y encaminarla a la democracia. No obstante, con la invasión japonesa, se ve obligado a enfrentarse en una guerra que se prolongó de 1937 a 1945 con grandes pérdidas de vidas. En los siguientes cuatro años se reanuda una guerra civil entre los nacionalistas y los comunistas liderados por Mao Tse-tung. Guerra civil que termina en 1949, cuando los nacionalistas se retiran a la isla de Taiwán. Mao proclama la República Popular China y se nombra presidente del Partido Comunista Chino. Mao fomentó el crecimiento demográfico, la educación, la colectivización, la planificación central, el estatismo y una revolución cultural que trajo grandes purgas, agitaciones, y recriminaciones políticas con un régimen totalitario.

Después de la muerte de Mao, en 1976, Deng Xiaoping comenzó a implementar una serie de reformas económicas que marcaron el inicio del gran crecimiento de China, con una economía mixta, con gran énfasis en la privatización de las empresas públicas ineficientes y liberalización de la economía.

El presidente Jiang Zemin, de 1989 al 2002, lideró la modernización e incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio. Hu Jintao, del 2002 al 2012, estableció más reformas para agilizar la producción. Estos líderes lograron, con el fortalecimiento del sector privado, que China creciera durante 30 años a más de dos dígitos anuales.

Libre mercado e incentivos a la competencia sacaron de la pobreza a 500 millones de habitantes. El actual presidente, Xi Jinping, ha continuado con la política de libre competencia y estímulo a la innovación, investigación y la alta tecnología.

Salto al exterior. A partir de Deng, se estableció en China un nuevo marco de relaciones comerciales para potenciar las inversiones y lograr mayor competitividad, con un programa concentrado inicialmente en las industrias pesadas y luego en la producción de bienes de consumo. Como estrategia inicial de este modelo, se dio autonomía fiscal a los gobiernos locales, lo que generó la creación de las zonas económicas especiales (ZEE), que lograron atraer la inversión extranjera, importar tecnología y conocimientos a base de incentivos fiscales e infraestructura.

Es importante destacar que China fomentó la competencia regional entre decenas de municipalidades, condados, pueblos y aldeas. Competencia por más inversión, mayor productividad y la oferta de mano de obra calificada fueron parte de las claves del éxito. Los aranceles promedio de China son actualmente de un 5%.

China ha sido un laboratorio gigante, donde se estimulan diferentes modelos para hacer crecer la economía local, sin ningún entrabamiento. Crear una empresa en China es cuestión de días y no de meses o años, como en Costa Rica. La cultura de China es ser cada vez más eficiente para competir.

China logró ingresos medios per cápita, pero está sufriendo una desaceleración que demanda nuevas transformaciones. Cuando una economía se vuelve más grande y rica, requiere dejar de producir productos baratos e ingresar a una economía basada en las nuevas tecnologías. Esta realidad ha obligado a China a dejar la producción que requiere mano de obra barata y contratarla en otros países vecinos.

Comunismo. El Partido Comunista (PC) tiene más de 86 millones de miembros y es la organización política más grande del mundo. El PC controla los diferentes niveles del gobierno y su fuerza política está en el campesinado, pero es un hecho que el partido ha abandonado la base comunista tradicional para buscar en forma pragmática la apertura a empresarios y otras organizaciones sociales.

La cabeza central del partido lo conforman 80 miembros que son elegidos por cinco años por el Congreso Nacional del partido. El buró político es de 24 miembros y existe un órgano más pequeño conformado por nueve personas.

Está claro que China deberá iniciar un proceso de apertura política para lograr un modelo socialista como los europeos, pero tomará años y cambios complejos. Libertad de los medios de comunicación, el fomento de partidos de oposición, la libre expresión y cambios sociales, ambientales y culturales son todavía un reto pendiente.

Economía. China exportó $2,37 billones en el 2014 e importó $1,53 billones, con una balanza comercial positiva de $835.000 millones. En el 2014, el PIB de China fue de $10,4 billones y el PIB per cápita es de $13.200. Las principales exportaciones son computadoras, equipo de radiodifusión, teléfonos, circuitos, máquinas de oficina. China exportó en el 2014 a Estados Unidos $432.000 millones e importó $134.000 millones. Otros destinos importantes de las exportaciones son Hong Kong, Japón, Alemania y Corea del Sur.

A partir de la crisis del 2008, muchas inmobiliarias y empresas estatales se endeudaron, lo que requirió que el gobierno saliera en su rescate. A diferencia de otros países, el gobierno chino tiene herramientas para enfrentar flotaciones en la economía con reservas en divisas de $3,1 billones. No obstante, en los últimos años, el Banco Central ha perdido divisas por salidas de capital y el fortalecimiento del dólar. No cabe duda de que el crecimiento de la economía China en el futuro será más moderado, a pesar de tener mayor capacidad de endeudamiento.

El crecimiento de la economía china en los siguientes cinco años se centrará en servicios, productos de alta tecnología, mejor infraestructura, mayor capacitación de sus recursos humanos, tasas de interés reducidas, más regulaciones en la bolsa de valores, mayor confianza a la inversión, una devaluación administrada y estímulo al mercado interno.

Un ejemplo relevante de esta visión es que China está invirtiendo un 2,5% del PIB en I+D este año, que significa una de las metas más importantes para seguir desarrollando nuevas tecnologías y generando nuevas empresas tecnológicas.

En China se gradúan más ingenieros que en Estados Unidos y Europa juntos. Si en el pasado la clave del éxito de un país era atraer inversión, hoy el factor clave es el acceso al talento.

Lecciones y retos. Es interesante analizar como la apertura de la economía y la globalización de China logró reducir la pobreza en un 70% en tan solo 35 años. Este gran cambio es el resultado de un pueblo y un gobierno con visión de futuro y cuya mirada se mantiene a lo largo de décadas, y no sucede como en Costa Rica, donde cada cuatro años aparecen nuevos actores políticos con diferentes posiciones.

Otros elementos claves han sido su gran capacidad de ahorro, la mística de trabajo, el esfuerzo de superación, el continuo mejoramiento, la disciplina, la capacidad de innovar, el espíritu de lucha, la unión familiar, el impulso emprendedor, la productividad exigida por una mayor competencia debido a la globalización y un conjunto de doctrinas morales y religiosas.

Son impresionantes las metas que este pueblo ha logrado con líderes carismáticos y pragmáticos que se atrevieron a romper esquemas de una economía estatista e intervencionista a una economía basada en la empresa privada y la competitividad.

Una economía donde las ZEE jugaron un papel clave en la descentralización del Estado y las competencias. Más competitividad, mayor inversión en infraestructura, facilidades para generar empresas, reglas claras, pragmatismo, gobernabilidad, inversión en I+D, fomento del talento humano en las ingenierías y un marco capitalista de mercado han sido, en síntesis, los secretos del éxito de China.

El autor es ingeniero.

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