Opinión

China y la ansiedad ante la reforma

Actualizado el 05 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

Opinión

China y la ansiedad ante la reforma

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Pekín – Desde el año 2010, los círculos financieros mundiales se han obsesionado con la desaceleración económica de China. Sin embargo, mientras el país apenas alcanzó la meta oficial de 7,5% de crecimiento anual del PIB en el segundo trimestre de este año – generando ansiedad significativa en todo el mundo– el Gobierno de China continúa aparentemente tranquilo, sin mostrar indicios de estar planificando lanzar otro paquete de estímulo. ¿Realmente tienen los líderes de China la situación bajo control?

De hecho, la postura del gobierno chino – basada en la “likonomía” del primer ministro Li Keqiang, que prioriza la reforma estructural frente a un rápido crecimiento del PIB – resultará ser la mejor opción para los intereses de China y el resto del mundo. Los problemas estructurales de China – incluyendo las restricciones a la movilidad laboral, un sistema financiero rígido y cargado de riesgos, y la excesiva dependencia de la inversión pública – están poniendo en peligro su estabilidad y desarrollo económico. Teniendo en cuenta que la tasa de crecimiento del PIB de China sigue siendo respetable en comparación con el resto del mundo, la necesidad de hacer hincapié en la reforma estructural es clara.

Pero, a pesar de las declaraciones bienintencionadas y las señales sobre ajustes para cerrar brechas, los nuevos líderes de China todavía no han establecido un plan de reforma concreto y audaz, capaz de resolver los problemas de fondo de la economía.

Por ejemplo, en febrero pasado, el Consejo de Estado anunció planes para reformar el sistema hukou (el sistema de registro de residencia) que asigna la residencia legal de acuerdo con el lugar de nacimiento de una persona. El sistema hace que trasladarse de residencia sea muy difícil, ya que los que emigran a otras provincias y no logran adquirir permisos de residencia locales enfrentan grandes obstáculos para acceder a servicios públicos. De hecho, sus hijos tienen prohibido tomar exámenes de ingreso a la universidad.

Se supone que el plan de reforma mejoraría la situación al permitir que los migrantes en los pueblos y pequeñas ciudades adquieran permisos de residencia locales con más libertad, al mismo tiempo se flexibilizarían los requisitos establecidos para las ciudades de tamaño medio. Sin embargo, estos esfuerzos por reformar el sistema son fuertemente resistidos, y la resistencia proviene, especialmente, de los gobiernos y los residentes locales, quienes temen a la tensión que crearía la migración no regulada a sus ciudades, en relación con sus recursos, empleo, y servicios. Como resultado, aún es difícil alcanzar una verdadera estrategia de reforma de hukou .

PUBLICIDAD

Del mismo modo, el gobierno ha sido lento para formular e implementar reformas eficaces en los mercados financieros. Las esperanzas se encontraban en un punto alto a principios de este año, cuando el Consejo de Estado anunció una estrategia orientada a la liberalización de la cuenta de capital, estableciendo una política cambiaria más flexible, y la apertura del sector financiero al capital privado nacional. Sin embargo, posteriormente, el gobierno hizo caso a las advertencias de economistas influyentes sobre los riesgos de relajar los controles de capital con demasiada rapidez.

De hecho, lo contrario debería estar sucediendo. Las políticas que estrechan brechas como, por ejemplo, el reciente endurecimiento del crédito que implementó el gobierno, harán que sea difícil dirigir recursos financieros a la economía real, uno de los principales objetivos de la “likonomía”. El progreso genuino depende de la voluntad de los líderes chinos para hacer frente a las fallas estructurales de la “likonomía”, es decir, a las restricciones impuestas al capital privado nacional que impiden poner en marcha la capacidad del sistema financiero para canalizar el ahorro hacia los sectores económicos más prometedores.

A pesar de varias rondas de liberalización, sigue siendo aún difícil establecer una banca privada en China, y las reglas para las instituciones financieras no bancarias son a menudo poco claras. Como resultado, la banca en la sombra, que proporciona financiamiento al triple del costo – medido según la tasa de interés oficial base – se encuentra en pleno florecimiento y genera incertidumbre y un riesgo significativo. Aunque recientemente el gobierno trató de atraer capital a la banca oficial mediante la eliminación del límite inferior de la tasa de interés, se necesitan mayores reformas sustanciales y probablemente tengan que esperar hasta que la tasa de interés para los depósitos se encuentre totalmente liberalizada y el sector financiero esté abierto a los bancos privados.

En muchas otras áreas, el gobierno chino también permanece indeciso u ofrece únicamente pequeñas señales o argumentos retóricos. Por ejemplo, la devolución de facultades para la aprobación de proyectos a los gobiernos locales no va a resolver el subyacente problema de una excesiva intervención estatal en la economía. Por el contrario, puede incluso mejorar la función del Estado, al otorgar a los gobiernos locales más libertad para llevar a cabo proyectos de inversión.

PUBLICIDAD

Los líderes chinos saben lo que está mal en la economía del país pero, como sus esfuerzos durante los últimos meses han puesto de relieve, no están seguros de cómo arreglar lo que está mal, un hecho que genera ansiedad significativa en los mercados financieros y en el público en general. Cuando los funcionarios chinos de alto nivel se reúnan para su encuentro anual de verano en Beidaihe, un pueblo costero cerca de Beijing, deben reconocer la necesidad de un esquema audaz para la verdadera reforma estructural. De lo contrario, la ansiedad con el tiempo dará lugar al surgimiento de desconfianza, lo que a su vez hará que una estrategia de reforma integral sea aún más difícil de implementar.

Yao Yang es director del Centro para la Reforma Económica de China en la Universidad de Pekín. © Project Syndicate.

  • Comparta este artículo
Opinión

China y la ansiedad ante la reforma

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota