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China y América Latina

Actualizado el 02 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

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China y América Latina

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En los últimos años, el voraz apetito del dragón chino por las materias primas ha sido el nervio motor del crecimiento de muchas economías latinoamericanas, para las cuales China se ha convertido en su socio comercial más importante.

Ahora que China está creciendo a un ritmo menor debido a la crisis de las economías desarrolladas y, en lo interno, tener que lidiar con algunas preocupaciones como la inflación, la posible explosión de una burbuja inmobiliaria y el costo alimentario creciente, vale preguntarse: ¿cuál será el efecto de estas condiciones para los países de América Latina, incluida C. R.?

Desde su incorporación a la OMC (2001) y su drástica eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias, China se convirtió en un imán para la inversión extranjera, un ávido importador de materias primas y líder indiscutible de las economías emergentes.

Su vertiginosa transformación industrial provocó el más acelerado proceso de urbanización de la historia, con más de 300 millones de personas migrando a las ciudades, quienes, además, tienen mejores condiciones de vida y exigen una gran variedad de servicios, entre ellos vivienda; de ahí el espectacular boom inmobiliario y la voracidad del aparato productivo por garantizarse materias primas.

Es así como las compras de hierro, cobre, petróleo y carbón a países como Brasil, Chile, Perú y Colombia han hecho de China el socio comercial más importante, con excepción de Colombia; de ahí que un menor ritmo de crecimiento chino les pasará una gran factura.

En el lado positivo, para el resto de América Latina incluida Costa Rica, la menor demanda china por materias primas bajará los costos de producción para industrias claves en la reactivación económica como lo es la construcción.

Y, ni qué decir, el alivio que le supondrá a los bolsillos centroamericanos una baja en la factura petrolera por menores presiones de demanda, lo que se suma a la reciente decisión de las economías desarrolladas por aumentar la oferta.

¿Significa esto un cambio en nuestro interés por China? Definitivamente no. Es la segunda economía del mundo que sigue creciendo, aunque a un menor ritmo y con una clase media cada vez mas grande, .Por ello seguirá siendo un importante socio para la región.

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Debemos, eso sí, ampliar y diversificar nuestras exportaciones a China, buscar nichos de mercado de alto valor agregado, y, como bien lo señala nuestra ministra de Comercio Exterior, Anabel González, debemos fortalecer aún más nuestras relaciones, pues son estratégicas para nuestro crecimiento.

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