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Chávez, Maduro y la revolución

Actualizado el 23 de abril de 2013 a las 12:00 am

Lo importante es trabajar por una Venezuela más próspera y justa

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¿Qué va a suceder en Venezuela? ¿Sobrevivirá la famosa revolución bolivariana? ¿Será el nuevo gobierno de Nicolás Maduro más autoritario? ¿Se va a lograr crear confianza y estabilidad? ¿Podrá Maduro mantener los precios de los combustibles? ¿Será la auditoría de votos reales? ¿Estarán las autoridades electorales dispuestas a ser transparentes y objetivas con las denuncias de irregularidades e incongruencias denunciadas por la oposición? ¿Podrá el nuevo Gobierno reducir un déficit de un 12% del PIB y una inflación de dos dígitos?

Venezuela y Chávez.

Con casi 14 años en el poder de Hugo Chávez y la nacionalización de las empresas privadas, hoy Venezuela tiene un gasto público en expansión con graves problemas fiscales, con una economía que depende del petróleo en un 90% y donde el tejido industrial está desmantelado y carente de divisas para trabajar.

Hoy en Venezuela el Gobierno controla los medios de comunicación, las siderúrgicas, las telecomunicaciones, las petroleras, los bancos, las cementeras y otras empresas “estratégicas”. El gasto social se ha disparado, pero la brecha social que se había reducido se vuelve a descomponer. Mayor endeudamiento y una reducción de la inversión afectan la competitividad de uno de los países más ricos en el mundo. Hoy en Venezuela se importa el 70% de los alimentos, la deuda pública supera los US$200.000 millones, y el fluido eléctrico se corta de 2 a 3 horas diarias en ciertos estados. El petróleo y sus derivados es el 95% de las exportaciones. El desempleo supera el 8%, y los conflictos por disputas en expropiaciones van en aumento.

Venezuela es rica y pobre.

Venezuela es uno de los mayores productores de gas natural del mundo. La franja del Orinoco tiene la mayor reserva del petróleo crudo pesado del mundo. Venezuela cuenta con grandes yacimientos de bauxita, hierro y carbón. Su economía industrial se ha desarrollado alrededor del aluminio, fertilizantes, cemento, neumáticos, petróleo y autos. No obstante, esa riqueza, la participación estatal en el sector industrial ha disminuido su competitividad. Venezuela es un país rico en recursos naturales, pero que no ha tenido buenos dirigentes políticos en las ultimas décadas. Venezuela es un país donde no ha prevalecido la justicia social. Su gran brecha social propició la llegada al gobierno del presidente Chávez.

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La inversión en una educación de calidad ha sido otro factor preocupante. Venezuela es un país que tiene un Ejército que consume el 1,5% del PIB. La corrupción también ha afectado el tejido social. Las calificadoras de riesgo país han señalado el grave deterioro económico y social del país.

Venezuela dividida.

Hoy más que nunca se requiere establecer el diálogo honesto y transparente entre todos los venezolanos. No puede este país caer en mayor violencia. Los problemas sociales y económicos no se van a resolver criticando a Estados Unidos y a Israel. El Gobierno y la oposición deben revisar cada voto. No se trata de vencer sin convencer. No es válido perseguir a los opositores. Una ventaja de un 1% en las recientes elecciones es muy raquítica y requiere que se haga un recuento voto a voto . El peor escenario es seguir en el actual enfrentamiento. No se puede seguir hablando de “limpieza” a los disidentes. Los países suramericanos deben promover la unión de una sociedad polarizada. El presidente Maduro no es “el iluminado de Chávez” ya que el liderazgo no se hereda. El presidente Maduro tiene un largo camino para ajustar la economía, y ya hay que acabar con la retórica cursi y vacía. Hoy se requiere capacidad política e intelectual. No todos los pobres están con Maduro. Venezuela tiene una realidad económica y social que exige unión.

Lo importante es trabajar por una Venezuela más próspera, justa y humana. Henrique Capriles y la oposición deben seguir luchando por la bandera de una mayor trasparencia y una lucha frontal contra la corrupción. Si los resultados del conteo de votos después de la auditoría no le favorece a la oposición, es importante mantener el liderazgo, la unión y trabajar duro para lograr el equilibrio que toda sociedad democrática requiere. El actual Gobierno no puede seguir distorsionando la economía con subsidios a los combustibles. Hay que crear estabilidad y reducir el déficit fiscal a corto plazo.

El nuevo Gobierno tiene retos sociales y económicos que no le permitirán estar subsidiando a otros países como Cuba y Nicaragua. La dependencia de Venezuela, de los precios del petróleo, hacen a esta nación muy vulnerable. La famosa revolución bolivariana puede fracasar si se mantiene la actual inflación y la pérdida de competitividad del país.

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No se puede seguir con el discurso populista de los buenos y los malos. Tampoco hablar del opresor y el acaparador. La Venezuela de hoy lo que requiere es unir a una sociedad dividida entre malos y buenos, o enemigos y amigos.

Hay que acabar con los insultos, prejuicios y frases mesiánicas , con rituales y promesas que no se van a cumplir.

Llegó la hora de unir al pueblo. De no lograrse esta meta, la violencia y la inestabilidad continuarán afectando el futuro de Venezuela.

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