Opinión

Celebrando la Navidad según Dickens

Actualizado el 25 de diciembre de 2013 a las 02:33 pm

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Charles Dickens es una de las pocas personas que supo encontrar el Londres victoriano y sobrevivir para contarlo; o mejor dicho, vivir contándolo. Cronista parlamentario, padre de la novela social y de la novela por entrega, fue un éxito de ventas escribiendo una de las obras autobiográficas más representativas del siglo XIX. Sus personajes, caracterizados hasta el estereotipo, siguen vivos entre nosotros. Él, pasó de la miseria a la abundancia, del anonimato a la fama, de soñar a convertirse en sueño.

Fue un autor emblemáticamente positivo en sus novelas. Nos indicó que, a pesar de todas las bajezas imaginables del ser humano, inclusive de los más cercanos y queridos, siempre queda la esperanza de un futuro mejor en el amanecer de un nuevo día, en las afueras de esa cruel ciudad, con un golpe de suerte o con solo, tomar la decisión correcta.

Un cuento de Navidad es una de sus historias más características. Se dice que contribuyó a concebir la celebración moderna que conocemos. La historia del avaro Ebenezer Scrooge, raramente desconocida hoy en día, describe a un personaje tan caricaturesco que nadie se identifica con él en la actualidad. ¿Quién piensa solamente en amasar fortunas? ¿Quién puede creer que la mortalidad de mendigos contribuye a la reducción de la sobrepoblación mundial? La idea de que podamos ser como él es ridícula, ¿o no?

Fantasmas en Nochebuena. Los tres fantasmas que aparecen en la historia de Dickens representan las Navidades que ha tenido, tiene y tendrá Ebenezer. El fantasma del pasado es una candelita humanizada, tan joven y tan vieja a la vez, que es imposible identificar su edad o sexo.

Con sombras del pasado del propio protagonista, el espíritu le recuerda los momentos felices y las malas decisiones que Scrooge había tomado en su vida. Tanto por iniciativa propia como por circunstancias ajenas, estas elecciones lo convirtieron en lo que es: una persona aislada y amargada, a pesar de disfrutar de salud y riqueza.

El fantasma del presente, representa lo que en Inglaterra se conoce como el Padre de la Navidad , una pieza del rompecabezas que conforma la idea actual que tenemos de Santa Claus. Este se ocupa de mostrarle cómo afecta la pobreza a las personas, y cómo el presente de la población se sustenta de Ignorancia y Necesidad , nombres del hijo e hija del ser humano, según el autor.

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También, le enseña la dicha que comparten en esa fecha sus personas conocidas a pesar de situaciones extremas como la vivida por la familia de su empleado más fiel, con la enfermedad que sufre el menor de sus hijos. Este segundo espíritu vaticina con certeza que ese niño, llamado Tim, no verá otra Navidad a causa de una enfermedad que, a pesar de ser curable para la época, el costo del tratamiento era imposible de afrontar para sus padres.

Con muertes como la del pequeño Tim, mueren la inocencia y la justicia, cada día y todos los días. Es una de esas muertes que hoy clasificaríamos como innecesariamente prematura y sanitariamente evitable. En el cuento, el dulce niño deja una muletita sin dueño como recuerdo. Sin embargo, el recuerdo bien podría ser un par de anteojos, unos zapatitos de bebé sin uso o por el contrario, el olvido de la muerte de piecitos indigentes, que no llegaron a conocer calzado alguno.

Futuras Navidades. A pesar de nuestros actos, el fantasma que nos persigue con mayor fervor no es el fantasma del pasado. El futuro, nos acecha con irremediable determinación. Simplemente nos espera.

En el libro, el fantasma de las navidades que vendrán, es representado majestuosamente sigiloso, con identidad aunque sin rostro, sentenciando sin juzgar, siempre señalando con un dedo inexorable. Sobre todo, tememos a lo desconocido, a la ausencia de certeza.

Con suerte para el pequeño Tim, el viejo Scrooge, luego de su privilegiada experiencia, termina por financiar su atención médica a tiempo: lo salva y completa su metamorfosis, y se convierte en un segundo padre para él.

Este cuento de Navidad es una historia de posibilidad de mejora, de segundas oportunidades. La posibilidad de ese cambio siempre está ahí, a la vuelta de cada instante en nuestras vidas y no solo en Nochebuena. A pesar de ello, casi siempre nos negamos esa posibilidad. El presente, nos gana la partida y preferimos seguir siendo, confortablemente, lo que somos.

Lo que se celebra en la Navidad según Dickens es la constante oportunidad que todos tenemos para ser mejores personas en vida.

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Como dijo el pequeño Tim y el autor recordó al final del libro: “¡Que Dios nos bendiga a todos, a cada uno de nosotros!”.

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