Opinión

Candil de la calle

Actualizado el 08 de octubre de 2012 a las 12:00 am

El PAC no puede ser candil de la calle y penumbra en la casa

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Para comprobar la solidez de un discurso, se debe verificar la congruencia entre los argumentos y la acción. En el PAC, basados en la ética, hemos sido frontales a la hora de señalar actos que consideramos corruptos aunque sean legales. Por eso, cuando se cuestiona a nuestro partido, no se espera ni se desea que la crítica sea cordial.

La ética es la parte de la filosofía que trata de la moral de los actos humanos y permite calificarlos como correctos o incorrectos. Existen conductas consideradas como impropias aun cuando sean legalmente válidas, pues la moral no pertenece al orden jurídico, sino a la conciencia o al respeto humano. Si en algo es eficiente la clase política es en confundir a la opinión pública afirmando que ética es sinónimo de legalidad. Es legal que un gerente bancario gane un salario mayor que el del presidente Obama o que un pequeño sector goce de 20 salarios por prestaciones al pensionarse, pero esa legalidad no significa que ambas cosas sean correctas.

El fundamento filosófico de la deuda política es que no sean grandes capitales los que determinen quién ejerce o no el poder político y la financiamos todos los que pagamos impuestos. Velar por su buen uso y destino no es solo un deber legal, sino moral. Es perfectamente lícito y ético cobrar por servicios profesionales y nadie cuestiona tal cosa; tampoco que, una vez cobrados tales servicios, se disponga sobre qué hacer con el dinero. Los cuestionamientos son de otra índole.

Si a las donaciones se les define como la entrega voluntaria de algo que se posee, es decir, que es mío: ¿Qué se donó en el caso del PAC? ¿Acaso la expectativa de un cobro posible al Estado costarricense? El trabajo voluntario: ¿era por mística, para ahorrarle gastos al país o para capitalizar al PAC con fondos públicos? ¿Es correcto ponerse de acuerdo para cobrar algo en específico y bajo la figura de la donación usar el dinero con un propósito distinto? Más de la mitad de los mil y pico de millones cobrados a cuenta de la deuda política sí fueron reconocidos, cobrados y donados al PAC y, como fondos públicos que son, la ciudadanía tiene el deber y el derecho de exigir cuentas claras.

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Ignoro los vericuetos legales de los contratos cuestionados, pero, viendo la cantidad de gerentes y colaboradores que facturaron sus servicios y a tenor con el compromiso ético del PAC, sería bueno saber si los contratos contienen alguna cláusula de desempeño en los trabajos contratados, pues de ese desempeño dependía el cobro y posterior donación de los dineros públicos y, según el resultado electoral del 2010, la labor contratada no fue óptima ni eficaz. No se puede ser candil de la calle y penumbra en la casa.

Don Ottón Solís se declaró máximo responsable de lo actuado en sus tres campañas políticas y en particular de la última. Estoy seguro de que esa declaración es de buena fe; sin embargo, quienes tienen la responsabilidad legal son los representantes oficiales del partido, y don Ottón no es uno de ellos. Pero hay un par de correcciones pertinentes: la deuda política no es plata del Ministerio de Hacienda, son fondos públicos de todos los costarricenses. El ahorro por trabajo voluntario no es para un ministerio en particular, sino para el país.

Muchos felicitamos a quienes desde el PAC cuestionaron una nueva carga de impuestos a la ciudadanía cuando el presupuesto gubernamental es un monumento a la incompetencia y el despilfarro. Igualmente, hemos felicitado que se exija la destitución o la renuncia a quienes desde un despacho ministerial o vicepresidencial recomendaron a amigos para dar consultorías millonarias, con procedimientos legales, pero no éticos, estéticos ni ciudadanos.

No es de recibo entonces que a la hora que se nos cuestione como partido, acudamos a la descalificación o lo que es más indigno, una victimización que a muchos nos cansó desde hace tiempo y que ha servido para ocultar nuestras falencias e incompetencias.

No por el bien del PAC, sino de Costa Rica, muchos esperamos que el informe del TSE no deje lugar a dudas sobre el actuar de la cúpula que representa hoy al partido; pero si resulta lo contrario, que cada palo aguante su vela y que no se esconda a los responsables bajo el velo de la impunidad; sabiamente los fundadores del Partido Acción Ciudadana estipularon en los estatutos que primero está la patria que el partido. Esa sería nuestra obligación moral, ética y legal como partidarios. No hacerlo será el fin del PAC y otro golpe más a la ciudadanía costarricense.

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