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¿Cambió su ideología el PLN?

Actualizado el 02 de octubre de 2012 a las 12:00 am

El PLNnunca ha sidoun partidodogmático

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Algunos políticos critican con frecuencia que el Partido Liberación Nacional, PLN, ya no es el mismo, que ha cambiado su ideología socialdemócrata, que su estructura está tomada por líderes de corte neoliberal y que ha girado hacia una derecha conservadora. Esta crítica es repetida a la ligera por analistas del acontecer nacional, columnistas y formadores de opinión, y se ha extendido con visos de verdad.

Quienes así opinan se olvidan o ignoran que el PLN nunca ha sido un partido dogmático, sino un partido reformista, revisionista, evolutivo, con una concepción pragmática, un partido que, permeado por las escuelas de pensamiento universal, supo formular un proyecto acorde con las realidades económicas, sociales y políticas costarricenses, un partido que ha sabido ajustar a los nuevos tiempos los medios y los mecanismos, nunca los fines ni las metas, como lo han entendido bien otros partidos en Europa y Latinoamérica, dando paso a una socialdemocracia moderna.

En ese sentido, creo que el PLN sigue siendo, como lo fue en sus orígenes, “un partido político, ideológico, de profundo sentido social” como lo inspiraran Rodrigo Facio y los movimientos precursores del Centro de Estudios para los Problemas Nacionales y el Partido Social Demócrata.

Así lo demuestra, elocuentemente, la larga lista de instituciones, programas y acciones ejecutadas en el área social cuando ha sido Gobierno.

Decía don Pepe Figueres –en entrevista realizada por Jaime Delgado en 1975 e incluida en su libro sobre un análisis del PLN– que “el pensamiento social-democrático nunca ha sido un código o un dogma estratificado, es una corriente pensante' que continuamente se reforma y se adapta a cada país'” y que “la socialdemocracia es una cosa muy abierta, que en cada país es distinta”.

Por otra parte, don Luis Alberto Monge refiriéndose a la fundación del PLN, ha dicho que “'no fuimos ni quisimos ser un partido de clase. Aspiramos a ser una coalición de sectores sociales todos interesados en el progreso económico, en la libertad y en la justicia social”, según lo consignó Óscar Castro Vega, en 1977, en un folleto sobre la trayectoria del expresidente.

En tanto, don Óscar Arias expresó el año anterior –en la celebración del 60 aniversario de ese partido– que “La socialdemocracia es una inspiración, no un manual; es una brújula, no una camisa de fuerza. La socialdemocracia que yo defiendo y quiero es la misma de don Pepe: “un sistema económico que produzca con eficiencia y distribuya con justicia”.

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Podemos afirmar entonces que el PLN – y así lo podemos constatar tanto en su Carta Fundamental como en todas sus Cartas Ideológicas– lo que siempre ha formulado es un marco mínimo de definiciones ideológicas y programáticas influenciado por el pensamiento socialdemócrata, pero que permite complacer su heterogénea composición social, siendo consecuente con “el concepto de polivalencia partidista, el policlasismo” al que se refería el padre Benjamín Núñez y que definía como el que “tiende a aceptar todas las clases sociales, pero todas comprometidas a un objetivo: la transformación de la sociedad hacia una sociedad más justa”.

Atribuirle al PLN principios ideológicos y programáticos rígidos e inamovibles no corresponde con los antecedentes ni con la historia de ese movimiento político, ni con el pensamiento de sus forjadores.

El argumento de una pérdida de rumbo y de una desviación ideológica parece ser la excusa de algunos dirigentes para justificar el abandono de las filas liberacionistas, deserción que en casi todos los casos se produjo cuando éstos perdieron influencia a lo interno de esa agrupación, o cuando no pudieron coronar alguna aspiración personal.

Otros que repiten esa cantilena y que se mantienen en sus filas, lo hacen para tratar de minar el liderazgo que en la actualidad tiene mayor influencia en el accionar partidario, al que acusan, solo por animadversión, de esa supuesta traición a los principios primigenios.

Pero en unos y otros es patente que lo hacen por frustración, por rencor, por rencilla, por resentimiento o por mezquindad, y con la intención de favorecer aspiraciones personales o de darle vigencia a sus alicaídos liderazgos.

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