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Calendario costarricense y fin de una era

Actualizado el 30 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

¿Cómo organizamos nuestro tiempo los costarricenses?

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Es inevitable hacerse la pregunta sobre la forma en que organiza su tiempo la nación costarricense, ¿Como es el calendario tico? Sabemos de los mayas y de la mayoría de las culturas prehispánicas que lo organizaban en forma circular, y cada ciclo del círculo representaba una era o una sección de esta. Para los griegos antiguos estaban las conocidas eras de Piedra, Bronce y Hierro, cada una de estas correspondiente al material que dominaba las herramientas y armas de la época. También hablaban de otras eras, las llamadas edades místicas: Plata, Dorada y Heroica.

Una era en particular, registra la historia de los griegos, que ni siquiera pasó por su mente: se trata de la Edad Oscura, tiempo donde se dio el colapso de ciudades y pueblos enteros, hasta el punto de desaparecer la escritura por más de 400 años y volver a la cría de animales y el cultivo de subsistencia. Parece que la era donde se encuentra nuestra sociedad tiene características de “Oscura”, y depende de nuestras decisiones y acciones en materia política si retrocedemos a la Edad de Piedra o si, por el contrario, damos un paso valiente hacia la Plata, Oro y Heroica. Tenemos que desactivar la bomba de tiempo que nos amenaza con retroceder a la era de la pobreza y la injusticia. Donde prevalece la fuerza sobre la razón, el mediocre sobre el capaz, el corrupto sobre el honesto, el vago sobre el trabajador. Un país precario y enfermo lleno de fugaz riqueza y permanente pobreza, y donde la impunidad, falta de transparencia, ausencia de publicidad y credibilidad en el ejercicio del poder público y corrupción en algunos estamentos de nuestra sociedad debilitan las bases de la construcción en un mejor futuro para todos nosotros.

La era oscura que enfrentamos. Es difícil formarse una opinión solida sobre los asuntos públicos, pero está claro que las soluciones que requiere la sociedad en materia de asuntos públicos no llegan en la calidad, tiempo y costo que se necesita. Y esas soluciones no se refieren exclusivamente a cosas de infraestructura, como aspectos de ornato de un espacio urbano o una carretera. Es necesario responder en forma urgente a problemas vitales serios y profundos, que llevan a las personas jóvenes hacerse la pregunta de si vale la pena hacer su vida en Costa Rica o en otro país, como el aumento de pobreza, la disminución acelerada en las oportunidades de desarrollo y las dificultades de empleo bien remunerado. Tan simple como responder a la pregunta, de si una persona trabajadora, capaz y honesta podrá construir la vida que desea en esta sociedad sin apelar a la ilegalidad, inmoralidad o informalidad económica. Ni se diga del deterioro evidente y su falta de respuesta de las instituciones públicas.

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Parece que por efecto de un hechizo mágico todas las instituciones del Estado costarricense, pasaron de organizaciones dinámicas y siempre adelantadas a las necesidades de los costarricenses, a un estado de letargo o coma. Como gigantes de piedra muestran una cara, sin vida y sentimientos a las personas que les solicitan una respuesta legítima a sus problemas. Como las cabezas de la isla de Pascua, miran para otro lado, no a los ciudadanos. ¿Qué las hechiza? ¿Dónde andará la mente del Estado? Siguiendo a Benjamín Franklin, en su último discurso en la convención que aprobó la Constitución de los EE. UU, “Mucha de la fuerza y eficacia de un gobierno, al intentar y asegurar la felicidad del pueblo, depende de la opinión, de la opinión general que se tiene de la bondad de este gobierno, lo mismo de la sabiduría e integridad de sus gobernantes”.

Las lágrimas de la luna y la transpiración del sol. De esta manera se referían los Incas a la plata y al oro, respectivamente. Si queremos transitar como sociedad en la eras de la plata y del oro, debemos actuar con genuina preocupación –lágrimas y con esfuerzo –, transpiración, en materia de asuntos públicos. Las preguntas son en muchos casos más importantes que las respuestas. La primer tarea consiste en hacernos las preguntas correctas; de ello, dependerá el poder para cambiar nuestro futuro en forma favorable. Por ejemplo, ¿cual es el programa social que responde a las mujeres cabeza de hogar y a sus hijos en materia de salud, educación y combate de la pobreza en forma integral? ¿Cuál es la solución del Estado en materia de salud que le garantice a los costarricenses prevenir la mayoría de padecimientos y causas de muerte más frecuentes?

¿Cuál es la solución del Estado en materia financiera que le permitan a las personas de ingresos medios o bajos protegerse de la especulación financiera? ¿Cuál es la solución en materia de jóvenes, adultos y adultos mayores, que les garantice su inserción o permanencia en el mundo productivo? ¿Cuál es la solución del Estado en materia ambiental y energética que nos garantice una sociedad libre del consumo del petróleo y una senda de eco-desarrollo económicamente factible? ¿Cuál debe ser el grado de avance tecnológico que requiere nuestra sociedad y como lo podemos sostener ante el mundo? ¿Cuáles deben ser los pasos para garantizar el avance de nuestras pequeñas y medianas empresas en el comercio mundial? ¿Cuál es la cartera diversificada de ofertas de servicios y su especificación de calidad, en capacitación, formación y educación, que necesitamos para lograr aumentar la base productiva de conocimiento y habilidades de los costarricenses?

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Para cada pregunta habrá respuestas múltiples. Y solo se debe elegir una respuesta, un programa, una solución integral, una sola propuesta integrada. De aquí que debamos protegernos de los hechiceros y magos que nos pueden presentar con bonitas palabras y gestos emotivos, aparentes soluciones carentes en la mayoría de veces de sustento y base realista de ejecución. Y hechizarnos como estatuas de piedra sin capacidad de respuesta o acción cuando estos toman el poder público y lo ejercen sin sentido social.

El viaje del héroe y la edad heroica que comienza. Profundo en nuestro ser, todos los hombres y mujeres somos héroes y heroínas. Al menos así lo demuestra el estudio comparativo de las culturas de la antiguedad que realizó el antropólogo Joseph Campbell. En la aventura del héroe o de la heroína, el viaje da inicio con un llamado, su rechazo temporal, el cruce del umbral de su mundo original a otro, las pruebas, la apoteosis y su regreso como maestro o maestra de los dos mundos y libertad para vivir. Así, una sociedad libre vive entre dos mundos: el viejo, el que hay que dejar, y el nuevo, al que hay que enfrentar con valor, realiza todos los días el viaje del héroe o de la heroína. La sociedad libre democrática, selecciona y elige, con las reglas de selección y elección que posee, cuya regla más usada es la regla de la mayoría. Solo el voto directo determina la naturaleza de su elección.

No lo deciden los oráculos, ni las luchas intelectuales bizantinas sobre quién tiene la razón en ideas fijas o percepciones fijas. Lo decide un simple acto social de elección. Aquellas propuestas de solución a las preocupaciones que aquejan a la sociedad, deben ser conocidas y ganará aquella que mayor pese en el sentimiento y preocupación de la mayoría. Obstaculizar el proceso sano de presentación de propuestas, de candidatos que las representan, sea en procesos de órganos colegiados, o procesos electorales, es impedir nuestro paso a la edades de la plata, el oro y heroica y llevarnos a las de la piedra, bronce y hierro. Obstaculizar con el abuso del Reglamento de la Asamblea Legislativa o con la judicialización de procesos políticos, es llevarnos a la era de las cavernas.

Así el Calendario Costarricense, depende de la libertad y el grado que ejercemos con mayor y mejor información y agilidad, el derecho y libertad para votar. Y cómo los héroes y heroínas debemos votar con convicción e información, y enriquecer el proceso de selección de propuestas. Este es el instrumento de lucha que nos permitirá terminar el tiempo de oscuridad y pasar a otro de plata, oro y de héroes y heroínas.

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