Opinión

La Caja de Pandora y la atención primaria de la salud

Actualizado el 19 de marzo de 2014 a las 12:00 am

Opinión

La Caja de Pandora y la atención primaria de la salud

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

En días recientes, se divulgó un documental producido en la Universidad de Costa Rica, titulado “La Caja de Pandora: el juego oculto contra el Seguro Social”, en el que se examinan diversas facetas de la crisis que afecta a la Caja Costarricense del Seguro Social. Sin entrar a analizar los aciertos y las limitaciones del material en forma global, quiero referirme a un aspecto fundamental dentro del concepto de acceso a la salud, minimizado en el documental: la atención primaria.

La atención primaria de la salud es un terreno muy amplio que no se limita al diagnóstico y al tratamiento, sino que incluye un equipo de trabajo que implementa una serie de actividades en beneficio del individuo y de la comunidad. Encierra, entre otras, medidas de prevención en aspectos tan diversos como la vacunación o el adecuado manejo de las enfermedades crónicas para reducir el riesgo de complicaciones, medidas sanitarias ambientales como la calidad del agua, la disposición de los desechos, y el desarrollo de actividades destinadas a la educación y la promoción de la salud física y mental.

No hay duda de que en nuestro país se debe seguir ampliando y perfeccionando la atención especializada. Pero, aunque es innegable que las técnicas y procedimientos terapéuticos sofisticados y muy costosos tienen una trascendencia enorme a nivel individual, su impacto global es pequeño y los indicadores de salud que tiene nuestro país, similares a los de muchas naciones desarrolladas, se han construido fundamentalmente a través de varias décadas de inversión en medidas sanitarias apropiadas desde el primer nivel de atención de la salud.

Para los profesionales en medicina que laboran en la atención primaria la situación resulta especialmente compleja. En primer lugar, la cantidad y diversidad de condiciones que deben enfrentar en su práctica profesional es inmensa y cambiante. Además, se encuentran en una condición que ofrece pocos estímulos en el ejercicio de su práctica profesional pues se les ha restringido la posibilidad de utilizar muchos recursos diagnósticos y terapéuticos, se ven restringidos en el acceso a actividades para actualizar sus conocimientos, y deben dedicar mucho tiempo a trámites administrativos, de manera que su práctica clínica se limita a resolver solo cosas muy sencillas o a convertirse en un intermediario hacia el especialista.

Héroes y realidad. Aparece aquí otro aspecto de índole cultural arraigado en la población: el culto al especialista. A partir de la idealización de la figura del especialista, y de la disminuida capacidad de resolución de problemas en los primeros niveles de atención, muchos de los usuarios de los servicios de salud han perdido la confianza en los médicos que brindan atención primaria, factor que contribuye a saturar esos servicios.

El especialista debería ser el apoyo para resolver problemas específicos y puntuales que, después de haber sido resueltos o de que se haya diseñado un plan de manejo, sean de nuevo cubiertos, al menos parcialmente, por el equipo que labora en los primeros niveles de atención.

Por el mismo fenómeno de la idealización, numerosos estudiantes de medicina se visualizan a sí mismos en el futuro realizando las proezas típicas de las series televisivas en las que los superhéroes se visten de gabacha blanca, pero que están muy alejadas de la realidad cotidiana que la mayoría de ellos enfrentará en su práctica profesional. Esta situación se agrava porque en los contenidos curriculares de las escuelas de medicina es frecuente que se descuide la formación en la atención primaria.

No es de extrañar que muchos excelentes médicos generales que conozco hayan optado por abandonar la institución en la que brindaban atención primaria. Por otro lado, ante la saturación del mercado laboral secundaria a la proliferación de escuelas de medicina, muchos profesionales simplemente optan por acomodarse a un trabajo en atención primaria en condiciones inadecuadas, más por el temor al desempleo que por la convicción de que podrían realizar una importante función.

Entonces, no sorprende que en el documental no se le haya dado la importancia requerida a la atención primaria, un elemento clave de cualquier sistema de salud integral; más bien parece ser un reflejo del desinterés que frecuentemente han mostrado hacia él las autoridades de salud, los trabajadores del sector y la misma población.

Por eso, además de los serios aspectos financieros de la CCSS mencionados en el documental, si el objetivo real es salvar a un sistema que debe servir de pilar fundamental de la estabilidad nacional, se deben mejorar las condiciones de atención de la salud en todos los niveles, porque salud es mucho más que los cuidados asistenciales especializados y que el número promedio de medicamentos que el costarricense ingiere por año.

  • Comparta este artículo
Opinión

La Caja de Pandora y la atención primaria de la salud

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota