Opinión

Benemeritazgo paradon Fernando Lara Bustamante

Actualizado el 18 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Un merecido homenajea la raíz liberal que los costarricenses llevamos dentro

Opinión

Benemeritazgo paradon Fernando Lara Bustamante

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Benemeritazgo paradon Fernando Lara Bustamante - 1
ampliar
Benemeritazgo paradon Fernando Lara Bustamante - 1

La Asamblea Legislativa conoce del proyecto para declarar benemérito de la patria a don Fernando Lara Bustamante. Liberal, de la vieja escuela, a la tica, sin sectarismos ni excesos doctrinarios, profundamente respetuoso de las libertades civiles y políticas, especialmente de la libertad electoral y la libertad de prensa, defensor a ultranza de los derechos humanos, sintetiza el historiador y diplomático don Jorge Francisco Saénz Carbonell, autor de una hermosa reseña patrocinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Instituto Manuel María de Peralta, titulada “El Canciller Lara: homenaje a la memoria de don Fernando Lara Bustamante, en el centenario de su nacimiento 1911-2011”.

Gran admirador y cercano en lo personal a don Ricardo Jiménez, a los 20 años, aún estudiante universitario, don Fernando crea la “Unión Jimenista de Estudiantes de Derecho” para apoyar lo que culminaría en el tercer período de don Ricardo, sirviéndole como agente principal de Policía de San José hasta 1936, iniciando una carrera pública que incluirá servir como ministro de Relaciones Exteriores y Culto bajo los mandatos de los expresidentes Otilio Ulate y José Joaquín Trejos.

Don José Joaquín lo conoció como “un ciudadano sobrio y honesto' conciliador de cualidades naturales”. Don Enrique Castillo, canciller de la República, lo retrata como“eminente hombre público, gran ser humano, que combinaba una profunda dignidad y un recio carácter con una cálida sonrisa, un fino sentido del humor y un corazón generoso y perpetuamente joven... inspiración para tratar de hacer las cosas lo mejor posible y tener siempre como norte el bienestar de Costa Rica”. Sáenz Carbonell señala que en el ejercicio de su función pública, don Fernando se distinguió por su “talento, saber, energía, un estricto sentido de la ética y una honradez acrisolada que recuerdan con respeto quienes tuvieron el honor de trabajar a su lado”. Don Enrique Granados destaca “la trayectoria, la honestidad, y el amor a la función pública que le imprimía don Fernando a su trabajo”.

En 1941, junto con don Eladio Trejos Flores y don Rafael Carrillo Echeverría, fundó el Partido Demócrata y presentó sus nombres para las elecciones del Congreso. Don Beto Cañas describió aquella época: “Dos muchachos completamente desconocidos en el mundo político, tienen la humorada de presentarse candidatos a diputados por la provincia de San José. Se llaman Eladio Trejos y Fernando Lara. Poca gente les conoce; se sabe que son abogados de bufete capitalero, que profesionalmente gozan de prestigio; que uno (Lara) tiene buena amistad con don Ricardo Jiménez' Su campaña la hacen ellos mismos, con escasos medios financieros' ni tienen ni solicitan dinero para gastar en su campaña'”. Al final, los dos primeros fueron elegidos durante el crucial periodo 1942-1943, una vida política que en el caso de don Fernando se extenderá por cinco períodos más como diputado, siempre por la provincia de San José. Aquella primera vez, don Fernando se opuso a los abusos del gobierno de entonces y enfrentó su intento por controlar el proceso electoral. Apoyó las reformas sociales.

PUBLICIDAD

Para las elecciones de 1946, el Partido Demócrata presentó una lista de candidatos que incluía, además de don Fernando, a otros ciudadanos ilustres que muchos reconoceremos, entre ellos Antonio Peña Chavarría, Roberto Jiménez Ortiz, Juan José Herrero Herrero, Otilio Ulate Blanco, Rodrigo Facio Brenes y Carlos Luis Valverde Vega. Al ser elegido nuevamente congresista, durante ese período apoyó la Ley del Servicio Civil, el reconocimiento de los derechos políticos de la mujer y, como describe don Fernando Guier, “propuso, y estuvo a punto de lograrlo, que se suprimiesen las partidas presupuestarias destinadas al ejército nacional, lo cual hubiera conllevado la supresión de esa institución”.

En 1947, don Fernando se incorpora al Partido Unión Nacional, apoyando con entusiasmo la candidatura de don Otilio Ulate. Como se sabe, no fue calderonista ni figuerista. Fue Ulatista. La Nación de entonces lo describe como “hombre público de grandes méritos y capacidad y amigo personal de toda la confianza del presidente Ulate”. Fue miembro de la Comisión de Juristas a la que la Junta Fundadora de la Segunda República, presidida por don José Figueres Ferrer, le encomendó la tarea de redactar el proyecto de Constitución Política, que posteriormente la Junta aceptó, adoptó y presentó a la Asamblea Constituyente.

Dentro de la Comisión, integrada además por otros distinguidos ciudadanos como don Fernando Baudrit, Eloy Morúa, Manuel Hernández, Rodrigo Facio, Fernando Volio, Abelardo Bonilla, Fernando Fournier y Rafael Carrillo, don Fernando presentó la moción para que se introdujera en el proyecto de Constitución Política la proscripción permanente del ejército. Sin diferencias, compartiendo un ideal común, todos sus compañeros apoyaron la iniciativa que finalmente se incorporó en la Constitución de 1949, gracias al esfuerzo adicional de constituyentes como Juan Trejos, Ricardo Esquivel y Enrique Montiel, entre otros, y se transformó en la página más hermosa de la historia gracias al transcendental acto en el Cuartel Bellavista, encabezado por don Pepe.

Otorgarle el benemeritazgo a don Fernando Lara Bustamante es en realidad un merecido homenaje a la raíz liberal que todos los costarricenses llevamos dentro y que, cada cierto tiempo, florece, como en el caso de don Fernando, sin sombra alguna.

  • Comparta este artículo
Opinión

Benemeritazgo paradon Fernando Lara Bustamante

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota