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Atún tico para pescadores ticos

Actualizado el 06 de julio de 2013 a las 12:00 am

Hace falta un sistema de ordenamiento de la pesca en el Pacífico costarricense

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El Pacífico de Costa Rica abarca 543.842 Km2 de área y cubre 450 millas náuticas (mn), en línea recta, desde la costa continental hasta su extremo sur con aguas internacionales. Flotas de buques cerqueros de bandera extranjera, dirigidos a la pesca de atún, faenan en toda esa área, exceptuando las primeras 12 mn de mar territorial, las cuales son para uso exclusivo de las flotas pesqueras costarricenses.

Si bien esas flotas costarricenses pueden faenar más allá de las 12 mn, deben compartir espacio y especies con las flotas internacionales, que tienen gran capacidad de captura por la estructura y tamaño de sus redes y la tecnología que usan. Pescadores palangreros y deportivos nacionales afirman que sus embarcaciones deben interrumpir su faena y marcharse cuando un cerquero llega, no solo por el gran tamaño del buque y su red, sino porque, luego de lanzada una red de cerco, su área de influencia queda libre de fauna marina, lo cual imposibilita cualquier actividad a otras embarcaciones pesqueras.

Cadena de malos efectos. Las flotas turístico-deportivas, media y avanzada (palangrera) y artesanal de pequeña escala nacionales, y la flota cerquera internacional compiten por especies como el atún, pez vela, marlines, dorado, wahoo y peces pequeños diversos. Esto genera una cadena de malos efectos tanto para los sectores pesqueros nacionales como para los recursos de los cuales dependen.

Por ejemplo, entre el 2002 y el 2009, la flota cerquera internacional capturó 26.163 toneladas métricas (TM) de atún por año, en promedio, mientras que la flota palangrera nacional extrajo un promedio anual de 1.484 TM de atún en ese mismo lapso. El limitado acceso al atún que tradicionalmente han tenido las flotas palangreras nacionales ha propiciado la captura de especies de menor valor comercial como producto pesquero. Tal es el caso del pez vela. La libra de atún, aleta amarilla, cuesta seis veces más que la libra de pez vela ($4,93 frente a $0,81, respectivamente).

De acuerdo con el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica, los marlines y pez vela (conocidos en forma genérica como peces picudos) son valorados en $3.000 por individuo en actividades de pesca turístico-deportiva; como producto pesquero valen entre $339 y $923 por individuo. Se debe tomar en cuenta que, como depredadores tope, los peces picudos tienen gran importancia para el balance de los ecosistemas marinos. Además, su capacidad reproductiva es mucho más baja que la de los atunes. Cualquier disminución de sus poblaciones es más vulnerable y toma más tiempo en recuperarse.

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Costo de oportunidad. Un análisis realizado por la Federación Costarricense de Pesca estimó que, entre el 2002 y el 2011, la industria cerquera internacional pudo haber capturado 17.256 peces picudos en forma incidental y que, entre el 2009 y el 2012, el sector palangrero capturó 13.615 peces picudos. Esas capturas de peces picudos por ambas flotas implicaron una pérdida de costo de oportunidad de, al menos, $92,6 millones al país por efectos nocivos al sector turístico-deportivo costarricense.

Por su parte, el sector palangrero nacional tuvo una pérdida de costo de oportunidad de, al menos, $200 millones entre el 2002 y el 2011 debido al recurso atunero al que no tuvo acceso: en esos diez años, los barcos cerqueros internacionales capturaron un promedio anual de 25.290 TM de atún, incluyendo 4.000 TM de atún, ojo grande, y aleta amarilla menor que 2,5 Kg, que no debió haber sido extraído, por ser sexualmente inmaduro. Este atún no pudo contribuir con nuevos organismos a la población por no haberse reproducido todavía cuando fue capturado.

A lo largo de los diez años, solo 14,5% de los 1.512 viajes realizados por cerqueros tuvieron a Costa Rica como primer país de desembarco. Específicamente, entre el 2008 y el 2011, un promedio de 42% de todo el atún extraído no fue desembarcado en Costa Rica. En esos mismos cuatro años, de 201 licencias dadas por el Gobierno costarricense a barcos atuneros extranjeros, 39 fueron gratuitas, con pérdida de cerca de $1 millón.

Captura incidental. La captura incidental de especies-no objetivo por parte de los barcos cerqueros internacionales en esos diez años involucró, además de peces picudos, a 27 especies de peces pequeños, dorado, wahoo, mantas, rayas, tiburones y delfines. En Costa Rica, los peces pequeños, el dorado y el wahoo tienen alto valor para la pesca comercial de pequeña y mediana escala, en tanto los tiburones, las mantas, rayas y delfines son el centro de industrias turísticas como buceo y observación de cetáceos. Dicha captura incidental estuvo significativamente asociada al uso de dispositivos agregadores de peces o plantados, un arte de pesca no permitido en Costa Rica.

Es imperante diseñar un sistema de ordenamiento y manejo de las pesquerías en el Pacífico costarricense, que priorice las flotas nacionales sobre las internacionales, a fin de mejorar la salud ecosistémica marina y la economía de los sectores pesqueros y del país. Los sectores pesqueros nacionales y el Gobierno deben trabajar juntos para establecer un sistema consensuado en el que, a través de un uso planificado del espacio y las especies, se logre obtener el máximo beneficio económico posible, sin sacrificar la salud de los recursos pesqueros, que son la base para cualquier industria, debido a su papel esencial en el balance de los ecosistemas oceánicos.

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