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Armas de fuego y violencia en Costa Rica

Actualizado el 21 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

El problema de la violencia se asociacon todas lasarmas de fuego

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Armas de fuego y violencia en Costa Rica

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Con la publicación del informe sobre “Armas de Fuego y Violencia en Costa Rica”, algunos han planteado preguntas y observaciones importantes que aportan al debate sobre este problema. Como corresponde, contestamos con respeto y rigurosidad científica.

Las armas de fuego se relacionan con la violencia y el aumento de la criminalidad. Son muchos los estudios de universidades y organizaciones internacionales que establecen esa relación y formulan recomendaciones para mejorar el control y la regulación de la proliferación de armas.

Análisis empíricos serios han también demostrado la especial y fuerte relación entre las armas de fuego y los homicidios. Por ejemplo, en ciudades como Cali y Bogotá se ha comprobado que mejores políticas de control de armas pueden producir reducciones en las tasas de homicidio.

En el país, son muchos los casos dados a conocer por los medios de comunicación que evidencian los riesgos de las armas de fuego. Más allá de los problemas asociados a la delincuencia y el narcotráfico, sabemos que la presencia de armas de fuego en nuestra sociedad permite que situaciones como discusiones entre vecinos o en espacios públicos, violencia intrafamiliar o hasta accidentes entre jóvenes y niños, terminen en lesiones o hasta la muerte.

Armas de fuego y delincuencia. Los datos del Poder Judicial indican que en el año 2011 el 63% de los homicidios se cometieron con armas de fuego. Otros datos iniciales muestran que para el I semestre del 2012 ese porcentaje pudo elevarse hasta el 66%, a pesar de que continúa la tendencia a disminuir la tasa de homicidios por cien mil habitantes.

Un análisis de los homicidios cometidos en el 2011, realizado por el Observatorio de la Violencia del Viceministerio de Paz, demuestra que los porcentajes de casos relacionados con problemas de convivencia (40,1%) son muy similares a los casos por problemas de delincuencia (39%), lo que demuestra que el problema es más complejo que las armas únicamente en manos de los delincuentes. Sabemos también que, en la mayoría (63%) de casos, el victimario y la víctima se conocían entre ellos.

Los datos del OIJ indican que el uso de armas de fuego utilizadas en asaltos se incrementó un 59% entre el año 2005 y el 2011. En general, el uso de armas de fuego utilizadas en delitos aumentó un 42% entre 2005 y 2011.

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Cantidad de armas de fuego. Es difícil estimar la cantidad de armas de fuego que circulan en el país.

La Dirección General de Armamento informa de que hay más de 200.000 armas matriculadas. Las estimaciones más conservadoras indican que por cada una legal, hay al menos otra ilegal.

Esa misma dirección indica que de las armas ingresadas a sus bodegas por casos de evidencias judiciales, el 45% no estaban inscritas. Se entiende entonces que el 55% de las armas decomisadas por evidencias judiciales están, o estuvieron en algún momento inscritas.

Para analizar más esta situación, el Observatorio de la Violencia correlacionó la cantidad de armas matriculadas con la tasa de homicidios por cada 100 .000 habitan- tes.

El resultado es de 0,77: una relación alta, directa y significativa entre ambas variables.

Estos datos evidencian que el problema de la violencia se asocia con todas las armas de fuego, y que es necesario no solo un mejor control y regulación por parte del Estado, sino también una limitación a la creciente tenencia y portación de armas en el país.

Costa Rica debe construir un acuerdo nacional para la definición de acciones concretas a favor de la disminución del problema con la violencia cometida con armas de fuego. Este acuerdo debería contemplar al menos lo siguiente:

Continuar fortaleciendo las capacidades y las acciones operativas de la policía para la disminución de las armas en manos de la delincuencia, así como las que no están debidamente inscritas.

Promover con más intensidad las actividades de prevención y sensibilización que enseñen a las personas, y especialmente a los niños, los riesgos y peligros asociados a las armas de fuego.

La aprobación de una nueva ley de armas que, entre otras cosas, impida el acceso a las armas a personas con ciertos perfiles, que permitan la inscripción de solo un arma para la defensa personal y que establezca sanciones más drásticas para quienes porten armas ilegales o sin los permisos correspondientes.

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