Opinión

¡Aprovechemos el 2013!

Actualizado el 12 de enero de 2013 a las 12:00 am

Cuatro acciones realizables que harían del 2013 un año memorable

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Con frecuencia aprovechamos los últimos días del año para fijarnos algunas metas personales que nos proponemos realizar durante el nuevo año. ¿Por qué no realizar el mismo esfuerzo con nuestro país, y aprovechar así el último año del actual Gobierno que normalmente se pierde por el inicio de la política electoral? El pasado 26 de noviembre “Vía Costarricense – Proyecto País” dio a conocer un primer informe con ideas muy concretas para que avancemos hacia lo que llamamos el “Bien Vivir”, conceptualizado como una vida en equilibrio consigo mismo, los demás y la naturaleza; una vida con propósito y balance (informe disponible en www.via.cr). En este artículo, proponemos cuatro acciones realizables que harían del 2013 un año memorable por las transformaciones que nos atrevimos a realizar.

1. Una democracia que funcione mejor Dos acciones pueden ayudar mucho a mejorar la gobernabilidad: reformar el Reglamento de la Asamblea Legislativa, y modernizar la legislación de la Sala Constitucional. Estas reformas no se aprobarán por las vías ordinarias. Los diputados no van a cambiar un reglamento que les permite entorpecer y atrasar la acción legislativa, y los magistrados no van a enviar un proyecto de reformas sabiendo que se lo pueden cambiar en el Congreso. Por eso es que desde fuera los ciudadanos debemos emprender sin demora las acciones necesarias para lograr estos cambios. Eso nos lleva a la necesidad de convocar un referéndum exclusivamente para estos dos propósitos.

Además de “Vía Costarricense – Proyecto País”, hay otros grupos todos muy valiosos que han estudiado estos temas y tienen propuestas claras. Por ello proponemos que el Estado de la Nación convoque a los diferentes grupos incluyendo el de los notables nombrados por la Sra. presidenta, para que en una jornada cívica de dos días a finales de enero se elabore la mejor propuesta posible entre todas las ideas aportadas.

Este resultado se entregaría al Gobierno, para que convoque al referéndum tal y como se lo permite la ley. Así las cosas, lograríamos en el 2013 lo que no hemos logrado en las últimas cinco administraciones para mejorar la gobernabilidad nacional.

2. Empleo y crecimiento económico. Empecemos por felicitar a los responsables de nuestra política macroeconómica.

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En medio de un panorama global incierto, Costa Rica lo ha hecho bien. Todos los indicadores macro de nuestra economía son relativamente buenos: crecen las exportaciones y la inversión extrajera. Tenemos la inflación más baja de las últimas décadas. Sin embargo, el desempleo es altísimo: supera el 10%. Esto es una tragedia para quienes no tienen trabajo, y afecta especialmente a los jóvenes y a los más vulnerables. Transformemos la creación de empleo en nuestro principal objetivo económico para el 2013, en lugar de que sea una variable residual. Con más empleo, tendremos mayor crecimiento económico y menos pobreza.

Hace tres semanas Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, anunció que no aumentaría la tasa de interés (se mantiene hoy cercana al 0%) hasta que el desempleo no caiga por debajo del 6,5%. Lo mismo han hecho en Inglaterra. Costa Rica puede y debe aplicar medidas similares para hacer crecer más rápidamente la economía, generar empleo y más oportunidades.

3. Impulsar las energías limpias.

Tal y como lo propusimos en el primer informe del Proyecto País, Costa Rica debe optar por una economía verde, baja en emisiones de carbono. Conviene y es posible un plan a quince años plazo para abolir el uso del petróleo, potenciando alternativas más limpias como los biocombustibles y la generación distribuida. A corto plazo, sin embargo, es posible tomar medidas que nos acerquen a esa meta.

El país puede, con solo la decisión del ICE, convertir a gas natural las plantas térmicas de Moín y Garabito, reduciendo no solo los costos de generación, sino también las emisiones de carbono. Esa inversión se paga en menos de dos años. Esto ayudaría a crear la demanda de gas necesaria para estimular el desarrollo del mercado de gas en nuestro país, potenciando su uso en otros sectores como el transporte y la industria.

Organicemos este año un foro en Costa Rica con participación de expertos internacionales y autoridades locales, en el que analicemos las perspectivas del cambiante mercado energético global y ajustemos nuestra estrategia país. El objetivo debe ser garantizarnos el suministro de energía limpia a bajo costo que beneficie el bolsillo de las familias, la competitividad nacional y el ambiente.

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4. Seguridad social solidaria.

La actual administración ha hecho un enorme esfuerzo para equilibrar las finanzas de la CCSS, esfuerzo que reconozco y aplaudo. Sin embargo, muchos de los problemas de fondo persisten. La crisis no es solo contable. Es necesario repensar y rediseñar el modelo de seguridad social como un todo. Iniciativas como la de don Walter Coto (pensión-consumo), una de muchas ideas que recogió “Vía Costarricense–Proyecto País” a lo largo de su amplio proceso de consulta ciudadana, merecen especial atención. Es necesario identificar fórmulas innovadoras de financiamiento y gestión que garanticen la sostenibilidad tanto en salud como en pensiones.

Países como Alemania han optado por trasladar parte del financiamiento de la seguridad social a impuestos generales, reduciendo paralelamente las cargas sobre la planilla. Otros como Singapur recurren a opciones como la venta de servicios extranjeros y el pago parcial de algunas prestaciones por parte del asegurado. Podemos también corporativizar –nunca privatizar– los hospitales de la CCSS, para mejorar su gestión y la atención a los costarricenses. Estas y otras modalidades deberían ser analizadas en Costa Rica para enriquecer el necesario debate sobre el futuro de nuestro seguro social.

Costa Rica tiene grandes oportunidades, pero, como decía don Pepe, ningún país está condenado al desarrollo. Definamos prioridades, pongámonos de acuerdo y arrollémonos las mangas a trabajar. ¡Sí se puede!

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