Opinión

Apertura mental en Costa Rica

Actualizado el 09 de enero de 2014 a las 12:00 am

Opinión

Apertura mental en Costa Rica

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

En 1971, las leyes de Costa Rica “legalizaron” la homosexualidad. Curiosamente, para esta misma fecha, se decreta una ley que estuvo vigente hasta hace 12 años, en la cual se proclamaba que cualquier acto de sodomía pública era penable hasta con cuatro años de cárcel. Gracias a una evolución de pensamiento, en el 2002 esta cláusula del Código Penal fue oficialmente eliminada. A pesar de estas decisiones legislativas, debido a dobles morales y a estructuras tradicionalistas y patriarcales caducas, todavía el sector homosexual de la población sigue siendo marginado.

En 1990, el Comité de Derechos Humanos de Costa Rica, en conjunto con la Corte Suprema de Justicia, crean una jurisprudencia para que las personas LGTB y sus simpatizantes se puedan acuerpar en organizaciones para hacer valer sus derechos.

Gracias a la solidaridad de la comunidad LGTB, nacieron grupos como El Triángulo Rosa, el Movimiento Diversidad y MAE Culpa, entre muchos otros, han logrado, tras largas luchas, mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. Se alcanzaron logros como el derecho de donar sangre siendo una persona diversa, o la instauración del Día Nacional contra la Homofobia, Lesbofobia y Transfobia, que se festeja el 17 de marzo de todos los años, gracias al apoyo del expresidente Óscar Arias y la exministra María Luisa Ávila; la celebración activa de un Gay Pride ; y la visita conyugal en las prisiones, entre muchos otros más.

A pesar de estos avances en materia de derechos humanos e igualdad, todavía hace falta más. Por ejemplo, cuando el Partido Acción Ciudadana hizo una moción para poder declarar que la Sala Constitucional fuera “un espacio libre de homofobia, lesbofobia y transfobia y todo tipo de discriminación, marginación o exclusión por orientación sexual”, los partidos cristianos conservadores trataron de boicotear este acto de humanismo. Lamentablemente, esta actitud refleja lo que vemos en nuestra sociedad, que está llena de sectores extremistas.

Persecución actual. En países militares como Rusia se aplican fuertes leyes que prohíben la propaganda de relaciones sexuales “no tradicionales”. Quienes incumplen, terminan recibiendo multas o maltratos inhumanos con el alegato absurdo de que, de lo contrario, no se estaría respetando la maternidad, la infancia y la familia y que esto afectaría la formación de cualquier niño.

PUBLICIDAD

La comunidad LGTB del mundo no es un atentado para la seguridad ciudadana: son simplemente seres humanos como todos los demás, merecedores de los mismos derechos que cualquier otro.

La sociedad costarricense en general se ha caracterizado por su empatía y solidaridad hacia los nuestros por creer en una democracia, en un país sin ejército en donde el trabajo y la paz son pilares fundamentales de nuestra idiosincrasia

¿Acaso la discriminación, la humillación y el crear sufrimientos son partes de nuestra forma de ser o pensar?

Si todos somos “igualiticos”, no veo la razón de que los bienes comunes, el matrimonio y la adopción, entre otros aspectos, sean motivo de desigualdad en este momento para todos los costarricenses. Al fin y al cabo, el amor es simplemente amor y no es motivo para crear un cuestionamiento innecesario.

  • Comparta este artículo
Opinión

Apertura mental en Costa Rica

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota