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Angelitos negros

Actualizado el 15 de agosto de 2013 a las 12:01 am

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Angelitos negros

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Un lindo bolero de aquellos tiempos, quizá de la década de 1950, que entre otros cantó Chavela Vargas, reclama así al pintor: “Siempre que pintas iglesias/ pintas angelitos bellos/ pero nunca te acordaste/ de pintar un ángel negro”. Gran verdad.

Allá por el siglo XII, el de la fiebre angelical en el mundo, el cristianismo era un fenómeno casi exclusivo de Europa. Los templos eran embellecidos con muchas pinturas y esculturas (convenientísimas formas de llevar mensajes bíblicos a gente que, en su mayoría, no sabía leer) de anónimos “artesanos”.

El norte de Italia es la meca en este sentido. Y los ángeles que se pintaron, ¿cómo eran?: blancos. Pero insistía Chavela: “Aunque la Virgen sea blanca/ píntame angelitos negros/ que también se van al cielo/ todos los negritos buenos”.

En Europa el catolicismo ha tenido una caída notable y los templos más parecen utilizarse hoy para conciertos que para ceremonias religiosas. América Latina, en general, y Brasil, en particular, el país escogido por el papa Francisco para su reciente reunión con los jóvenes, es donde el catolicismo más extendido está.

Y de este continente son muchos negros famosos, como Toña la Negra y Pelé.

Sin embargo, la región del orbe con el mayor crecimiento de fieles católicos (y de servidores, como sacerdotes y monjas) en la actualidad es el continente africano, que durante la fiebre angelical estuvo dominado por el islam y por religiones locales. Pero no se debe olvidar que de África provienen notables figuras del cristianismo como Tertuliano, Clemente de Alejandría y (antes de ellos) el propio evangelista Marcos, quien –dicen los expertos– fue el escritor del primer evangelio, que sirvió de base a los otros sinópticos.

También fue de África Orígenes, que tomó en sentido literal la referencia del Evangelio –“quienes se hacen eunucos por causa del reino de los cielos”– y se privó de sus órganos viriles. Esto lo puso en problemas con sus colegas, quienes interpretaban que, al haberse emasculado, había perdido la posibilidad de recibir órdenes sacer-dotales.

Conviene, por tanto, prestarle nuevamente atención a la letra del bolero que nos ocupa, lo que no constituye dificultad alguna para el papa Francisco: “Pintor, si pintas con amor,/ por qué desprecias su color/ si sabes que en el cielo/ también los quiere Dios”.

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Pintor que pintas iglesias, píntame angelitos negros.

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