Opinión

Amnesia colectiva en Estados Unidos

Actualizado el 24 de febrero de 2017 a las 12:00 am

Contra la amnesiaexiste una cura casi infalible: la educación

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Amnesia colectiva en Estados Unidos

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El Dr. Jacob Hacker (catedrático de la Universidad de Yale) y el Dr. Paul Pierson (catedrático de la Universidad de California, Berkley) publicaron en el 2016 un libro que en castellano se traduce como Amnesia estadounidense ( Cómo la guerra contra lo público nos llevó a olvidar lo que realmente hizo grande a los EE. UU ). Esta publicación nos ayuda a entender mucho de lo que está pasando en EE. UU y otros países en la actualidad.

¿Qué fue lo que “olvidaron” un grupo grande, mas no mayoritario de estadounidenses, según la exhaustiva investigación realizada por Hacker y Pierson?

Olvidaron que se necesitaron empresas audaces y robustas como Apple para crear iPhones, iPods y demás aparatos inteligentes, pero que, para que existieran organizaciones como estas, fueron necesarios gobiernos fuertes que fomentaron la investigación y que construyeron sistemas educativos que formaron una mano de obra altamente capacitada.

Economía mixta. Esta labor paralela de gobierno y empresas, conocida como economía mixta, se dio en países como la Alemania Occidental posterior a la caída de Hitler, en los Estados Unidos que reinventó Franklin Roosevelt durante sus tres mandatos, en Corea del Sur y en la famosa Finlandia, campeona mundial en los torneos de desarrollo de sistemas de educación robustos.

El resultado de las economías mixtas: el mayor crecimiento económico y mejoramiento de la calidad de vida en la historia de la humanidad.

Olvidaron que Adam Smith en su libro La riqueza de las naciones se muestra a favor de la mano invisible, pero solo en los casos en donde opera bajo la vigilancia de un Estado eficaz, particularmente capaz de garantizar un trato justo a los trabajadores.

Argumentaba el gran escocés a favor de un Estado sin miedo a regular las distorsiones que inevitablemente suelen darse en los mercados de confites, de lavadoras, y de “apps” para predecir el color de las cenizas del Turrialba. Olvidaron también que Adam Smith abogaba porque la intervención estatal nunca fuera un truco para favorecer a ciertos grupos de intereses comerciales sobre otros.

Olvidaron a políticos republicanos como George Romney, gobernador del estado de Michigan en 1962 y padre de Mitt Romney (candidato presidencial del Partido Republicano en el 2012). Hacker y Pierson resaltan que este caballero de corte conservador lideró importantes procesos de consenso entre demócratas y republicanos. Mediante este tipo de colaboración se logró subir el salario mínimo, crear un impuesto de renta, duplicar el gasto en educación y crear programas robustos para ayudar a los desempleados en dicho estado.

Entre sus aliados se encontraba nada más y nada menos que Nelson Rockefeller. Lamentablemente, su propio hijo fue un acérrimo defensor de un sistema económico que permitió el enriquecimiento excesivo de muy pocos, mediante la creación de empresas que García Márquez habría llamado crónicas de muertes anunciadas.

Amnesia contagiosa. En medio de este ambiente de pérdida de la memoria, han sido posibles muchos eventos sin precedentes en la política norteamericana. Además, parece ser que la amnesia se ha ido contagiando, incluso en cierto país sin ejército, que goza aún de una alta esperanza de vida y se ubica en los primeros lugares de las escalas de felicidad colectiva. Ojalá que en este país los gobernantes y todos sus habitantes recuerden que contra la amnesia existe una cura casi infalible: la educación sólida y permanente.

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