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Actualizado el 07 de mayo de 2016 a las 12:00 am

Urge apertura para promover y generar la igualdad entre hombres y mujeres

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María Sharapova, Serena Williams, Ronda Rousey o Hope Solo son nombres de estrellas, campeonas indiscutibles en el mundo deportivo. Conocidas por su disciplina, tenacidad, coraje y logros traducidos en campeonatos; sin embargo, a pesar de su popularidad, medallas y trofeos, no reciben ni la misma atención mediática ni salarios similares a los de sus compañeros hombres dentro de la misma disciplina.

La justificación habitual a esta brecha de género salarial desfavorable para las mujeres es el argumento de que los deportes de los hombres son generalmente más populares y más rentables. Los hombres traen más ingresos y, por lo tanto, mejores réditos, no importa qué tan bueno sea su desempeño deportivo; es más valioso cuando ellos participan.

Esto, según mi criterio, es una forma pobre y simplista de ver la economía del deporte, pues mucha de la popularidad del gremio recae en los patrocinadores y la cobertura mediática. Si se le da cobertura a alguna rama en específico y por selecciones masculinas, el resto queda invisibilizado. Por ello, la popularidad no puede ser la única medición.

Podríamos inferir entonces que si un equipo femenino tiene mejor desempeño y genera más ingresos que el de los hombres, ellas ganarían mejores salarios. ¿Correcto?

Diferencias abismales. Pero no. El caso más evidente y actual es el de la Selección Femenina de Futbol de Estados Unidos. El equipo femenino ha logrado ganar tres mundiales y cuatro medallas de oro en las olimpiadas, mientras que el principal logro del equipo masculino en el último medio siglo fue llegar a cuartos de final en el mundial del 2002.

Asimismo, el equipo femenino le generó a la Federación de Futbol de Estados Unidos $20 millones más de ingresos en comparación con el equipo masculino. Sin embargo, ellas ganan cuatro veces menos que los jugadores hombres.

Por esta razón, el 22 de abril, cinco jugadoras presentaron una demanda federal ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo. Ellas ganan $3.600 por juego y ellos $5.000. Y su “bono por victoria” es de $1.350, y el de ellos , $8.166. Si ellas ganan 20 juegos reciben $99.000; ellos, $263.320.

Otro caso es “la pelea del siglo” entre Ronda Rousey y Holly Holm, donde se rompieron récords pues fue la pelea de la UFC más asistida en la historia, debido en mayor parte a la popularidad de Rosey.

Es la mejor pagada por segundo de pelea, pues noquea a sus contrincantes en el primer round. Esta pelea fue su primera derrota y se estima que ganó $165.000. Sin embargo, el luchador de la UFC mejor pagado es Connor McGregor quien ganó $1 millón a pesar de perder en marzo pasado.

Discriminación. El tennis también fue foco de conflicto este año. Raymond Moore, presidente del torneo Indian Wells (WTA), tuvo que presentar su renuncia por declaraciones sexistas. Wells dijo: “Si fuera una tenista, me arrodillaría cada noche y daría gracias a Dios por el nacimiento de Roger Federer y Rafael Nadal porque ellos son los que han llevado el peso de este deporte”.

Esto, a pesar de que en el 2005, la final de Wimbledon entre Venus Williams y Lindsay Davenport generó un millón más de espectadores que el enfrentamiento entre Roger Federer y Andy Roddick. En el 2013 y el 2014, la final del US Open femenino obtuvo mayor rating que la final masculina.

Las Olimpiadas de Londres 2012 fue considerado un hito, pues por primera vez en la historia olímpica hubo atletas femeninas en todas las delegaciones, incluídos los países árabes. Hubo 4.850 mujeres deportistas, un 46%. Para los españoles, fueron las deportistas las que salvaron el honor del país, al ganar 11 de las 17 medallas.

Nuestra realidad. En Costa Rica, la Selección Femenina de futbol debutó en el mundial del 2015, y dada la falta de apoyo (aún no han recibido el monto que les corresponde del Mundial 2014), ellas debían pagarse con su propio dinero uniforme, transporte, equipo, etc.

Por esta razón idearon un crowdfunding con el objetivo de conseguir más de $20.000, sin embargo, cuando los directivos de la Fedefutbol se enteraron, mandaron a quitar la recolecta de la red, según reportó NBC Deportes.

En su primera Copa Mundial Femenina de la FIFA, ellas avanzaron a las semifinales del Campeonato Preolímpico Concacaf y se posicionaron como uno de los mejores equipos del torneo, a pesar de no tener los mejores recursos como otras selecciones. Una de sus jugadoras, Shirley Cruz, fue nominada por segunda vez a mejor jugadora de esta temporada de la Liga Francesa de Futbol Femenino. Sin embargo, la mayor cobertura en medios es para sus compañeros hombres.

El deporte y sus miembros en las juntas directivas debería abrirse aún más y promover y generar la igualdad entre hombres y mujeres, donde los salarios no sean solo por popularidad sino también por desempeño.

Los medios de comunicación y los periodistas deben abrir su espectro informativo e incluir más noticias de mujeres y deporte. Como los números lo han demostrado, incluir a las mujeres generaría mayores réditos.

La autora es especialista en género.

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