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Álvaro Trejos: Empleo, desempleo y deuda

Actualizado el 23 de abril de 2015 a las 12:00 am

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Álvaro Trejos: Empleo, desempleo y deuda

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En un artículo publicado hace unas semanas en este diario se expuso, basado en cifras, que en contraste con las monedas de los principales países de Latinoamérica, el colón se había sobrevaluado un 30% , lo cual afecta la competitividad internacional de las empresas nacionales. Esto coincide con un aumento del desempleo, que se ha más que duplicado en los últimos siete años, agravado por el subempleo, que alcanza niveles de más del 14%.

Lamentablemente, la sobrevaluación del colón también coincide y podría obedecer a un aumento desmedido de la deuda externa del país.

Al respecto y de acuerdo con cifras del Banco Central, la deuda externa del país, desde el último trimestre del 2007 al mismo periodo del 2014, se ha más que duplicado. Pasó de $8.444 millones a $19.215 millones (vea recuadro 1).

Si a esto se le agrega la última colocación de eurobonos del Gobierno, seguramente la deuda externa sobrepasa hoy los $20.000 millones.

Esos casi $11.000 millones adicionales de deuda en siete años aumentaron las reservas monetarias internacionales en únicamente $3.000 millones, pero los otros casi $8.000 millones prestados han empujado hacia abajo el tipo de cambio con las consecuencias comentadas. Esto aumentó la vulnerabilidad y el riesgo del país ante cambios externos en las tasas de interés, la inversión y la disponibilidad del crédito.

Sería excelente que la moneda se fortaleciera por aumentos en la inversión, la producción o la productividad. Pero la evidencia no apunta en ese sentido, sino a un aumento artificial del gasto público y privado con base en deuda.

Endeudamiento externo. El mayor endeudamiento externo del sistema financiero repercutió en un aumento del crédito en dólares al sector privado, incluyendo las carteras inmobiliarias, de $5.850 millones en el período analizado. Las entidades financieras aumentaron el crédito al Gobierno al incrementar sus inversiones en bonos en, aproximadamente, $500 millones. En conjunto hay un aumento de los balances del crédito interno en dólares de $6.350 millones en siete años.

En resumen, lo que ha ocurrido en los últimos siete años no es que grandes flujos de inversión extranjera han modificado la estructura de la producción y el empleo, dando como resultado un menor precio de equilibrio del colón. Lo que ha sucedido es que se han unido una serie de circunstancias de exceso de endeudamiento externo del Estado incluyendo sus bancos y de los deudores costarricenses, aunado a un ineficiente funcionamiento de los mercados de divisas que han impactado negativamente la producción y el empleo. Esto aumentó en forma significativa los riesgos de la economía nacional.

Como resultado de lo anterior se deben tomar medidas que aseguren un mejor funcionamiento, desarrollo e integración de los mercados de divisas y tasas de interés, tanto activas como pasivas. Con mayor eficiencia y por tanto menores márgenes de intermediación financiera y cambiaria, así como poner límites al endeudamiento externo del Gobierno y de los bancos e instituciones estatales.

Empleo y desempleo. Ahora veamos la parte humana del análisis anterior. Las cifras de empleo y desempleo en Costa Rica no pueden ser más preocupantes. De la población en edad de trabajar a fines del 2014 (3.676.598) solo forman parte de la fuerza laboral alrededor de un 65%, o sea 2.279.775.

De ese grupo, 220.175 estaban desempleados, otros 51.251 adicionales se desalentaron de buscar trabajo y no se toman en cuenta como desempleados, pero en realidad lo son, por lo que hay más de 270.000 personas sin poder trabajar.

Más aún, de los 2.059.600 ocupados, un 14,2%, o casi 300.000, está subempleado. Esto lleva a 570.000 personas desempleadas o subempleadas.

De las que tienen trabajo, un 45% o 931.718 personas tienen un empleo informal.

Para tener un mejor panorama de nuestra fuerza laboral, hay que tomar en cuenta que casi un 60% solo tiene educación secundaria incompleta, primaria o primaria incompleta. Esto indica que, a pesar de toda la inversión que se ha hecho durante años en educación, no se ha logrado modificar el perfil educativo de nuestra fuerza laboral.

Esto hace necesario diseñar una estrategia de desarrollo económico y social que ofrezca oportunidades a todos esos cientos de miles de costarricenses, en sectores como agricultura, industria, turismo y otros servicios. Actividades que han perdido competitividad, en parte por estar el Estado, incluyendo los bancos estatales, endeudándose en el exterior.

Los datos de empleo por actividad económica del 2007 y del 2014 solo eran disponibles en dos encuestas de empleo diferentes y no son enteramente comparables. Pero son suficientes para observar en el recuadro “Saldo de la deuda externa total por sector, plazo e instrumento” la falta de dinamismo de la creación de empleos en actividades como la industria, la agricultura, el turismo y hasta el comercio.

Conclusiones. De toda esta información se pueden sacar varias conclusiones, una de ellas es que no se están creando ni la cantidad ni el tipo de trabajos para el perfil educativo y las habilidades de la fuerza de trabajo actual.

El potencial de desarrollo del país se está desperdiciando. Asimismo, la pérdida de competitividad de las empresas exportadoras y turísticas impide que se genere el tipo de empleos que nuestra fuerza de trabajo puede desempeñar: agrícolas, industriales y de turismo en volúmenes de cientos de miles que se requieren.

El autor fue vicepresidente del Banco Central y diputado. En la actualidad se desempeña como consultor en derivados financieros.

Álvaro Trejos fue vicepresidente del Banco Central y diputado. En la actualidad se desempeña como consultor en derivados financieros.

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