Opinión

Alanis y san Francisco

Actualizado el 30 de octubre de 2015 a las 12:00 am

Sin explicar por qué, ella agradece; él, en cambio, está claro en el destinatario del mensaje

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Alanis y san Francisco

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Muchas veces, usualmente con ocasión de encontrarme en medio de una presa de vehículos, trato de poner atención a la letra de la pieza musical que en ese momento toca la radio.

Una de ellas, cantada por una mujer de firme y emotiva voz de mezzosoprano, acompañada por una eficaz banda, me dio la impresión de ser el fruto de alguien que ha tenido serios problemas de ansiedad e inseguridad ante algo que no sabe identificar.

Varias veces la había escuchado sin poder darle seguimiento. Pero recién, una noche de lluvia y tormenta, me propuse buscarla en Internet y leer su letra. Se trata de Thank U (gracias), y es cantada por Alanis Nadine Morissette, canadiense nacida en 1974 de padres maestros, católicos romanos, quien desde muy joven incursionó en la música, la danza y otras ramas del arte.

Hoy escribe sus piezas, toca la guitarra, canta, coordina sus grabaciones, da conciertos y ha sido ganadora de importantes premios, entre ellos el 2014 UCLA Spring Sing’s George and Ira Gershwin Award. Es además actriz de cine, televisión, teatro y hasta maratonista.

Después de incursionar en el yoga, Alanis visitó la India y terminó convirtiéndose al budismo. Y toda la experiencia de su vida parece trasladarla a su música. La revista Rolling Stone la ha llamado “la Reina del Alt-Rock”. Alt-rock, o rock alternativo, es un género musical un tanto difícil de precisar para alguien de mi edad, pero que suena bien.

En general, es de tipo protesta y tiene preferencia por temas como la depresión, el consumo de drogas, el suicidio y lo ambiental. Nació en pequeños clubes y, por lo general, sus intérpretes no venden mucho, aunque grupos como R.E.M. y Nirvana han alcanzado gran reconocimiento público.

Agradecimiento. Sin explicar por qué agradece, Alanis canta: “Gracias India / gracias terror / gracias desilusión / gracias fragilidad / gracias a la nada // Gracias, gracias silencio”.

En el video de Thank U, en You Tube, Morissette no tiene inconveniente en salir con un despeinado y largo (casi hasta la cadera) pelo y sin interferencias textiles.

Estas estrofas me llevaron a recordar las de otro más viejo poema. Me refiero al (por lo demás simple) Cántico a las criaturas, de san Francisco de Asís, de alabanza y agradecimiento, pero que, a diferencia del de Alanis, y sin acompañamiento orquestal, explica por qué lo hace:

“Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas, especialmente en el Señor hermano sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Alabado seas… por el hermano viento y por el aire y la nube… por la hermana Agua… por el hermano fuego…. por nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas”.

Y no se detiene allí, sino que da gracias al Señor “por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún hombre (y –agrego yo para ponerlo en el contexto actual– mujer) viviente puede escapar”.

Los intérpretes del alt-rock dicen oponerse a la comercialización de la música, aunque no devuelven los millones de dólares que reciben cuando un álbum suyo tiene éxito. Mas san Francisco de Asís es recordado por su desapego a la riqueza material y por la consistencia que en ello mostró.

Es a personas como él a quienes fue dirigido el mensaje de esperanza “bienaventurados quienes siendo pobres conservan el espíritu”.

El mérito lo tienen quienes aceptan (o, mejor, como en el caso de san Francisco: escogen) resignadamente, no refunfuñando, la pobreza material. Fue esto, precisamente, lo que llevó al cardenal Jorge Mario Bergoglio Sivori, al ser electo papa, a optar por el nombre Francisco.

El autor es economista.

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