Opinión

Alajuela está cambiando

Actualizado el 12 de junio de 2013 a las 12:00 am

Estamos dispuestos a trabajar y apoyar al gobierno local

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Alajuela está cambiando, es el lema que el Alcalde Roberto Thompson utiliza para motivar a los alajuelenses por los cambios que se dan en el cantón. Como ciudadano alajuelense, creo que es cierto lo que el alcalde afirma. Además, su liderazgo ha sido vital para generar confianza, reactivar la obra pública y atraer inversión. El mensaje del alcalde ha calado en buena parte del equipo burocrático municipal, eso ha generado mayor eficiencia en la gestión. A esto se le ha sumado un concejo municipal que trabaja en equipo. Hay diferencias en varios temas, pero en general los une un interés común: el bienestar de los alajuelenses.

Además, los diputados y otros políticos del cantón apoyan en diferentes iniciativas. La ciudadanía y el empresariado también apoyan la gestión municipal. Se ha intentado consolidar alianzas público-privadas como Alajuela 2015, para trabajar hombro a hombro con el municipio en proyectos de interés colectivo. No se ha logrado el impacto esperado, ha faltado voluntad política para consolidar la agenda conjunta. El éxito del modelo Medellín es un buen ejemplo de los impactos positivos de las alianzas público-privadas para el desarrollo de una ciudad o región.

Sin embargo, la disyuntiva está en los retos no atendidos y en la agenda de mediano-largo plazo. La visión de futuro y la definición de prioridades debe atenderse con urgencia. Se necesitan resultados que consoliden lo alcanzado y nos proyecten al desarrollo futuro.

Alajuela mide casi 400 km²; esto incide en que los recursos escasos se diluyan. Si no se prioriza por inversión efectiva (principio de Pareto), los recursos que harán posible el desarrollo futuro se diluirán en obras que tienen algún impacto político o vecinal (salones comunales, recarpeteos, parques, etc.), pero muy poco impacto para el desarrollo cantonal.

Una prioridad urgente es el abastecimiento de servicios públicos. La falta de agua potable llegó a niveles críticos para desarrollar proyectos de cualquier tipo, por falta de inversiones y planificación del AyA y del Municipio. Respecto a la electricidad, el ICE le quita competitividad a Alajuela en relación con cantones servidos por la ESPH, JASEC, etc. que tienen tarifas más bajas. Esto sin considerar aguas servidas que es una de las grandes deudas ambientales de Alajuela y del país. El que desarrolla o paga la factura no le importa quién brinda un servicio; lo quiere barato y eficiente. La ESPH ha mostrado interés de entrar el cantón, pero las instituciones que brindan servicios ni cortan leña ni prestan el hacha. ¿Miedo a la competencia?

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Otro tema clave es la inversión en sistemas de información que eleven la eficiencia, rendición de cuentas y atención del ciudadano. La plataforma de servicios ha mejorado, pero el municipio debe invertir en tecnología que catapulte la gestión. Es plata que no se ve como un puente o un parque, pero se mejora la recaudación, el control, etc., lo cual permitirá financiar muchas otras obras.

Educación y formación de capital humano tienen importancia estratégica para las empresas y para los alajuelenses. Se está llegando a un punto donde las empresas no consiguen el personal requerido y más bien se da una lucha por el escaso capital humano calificado. La demanda existe, pero la oferta educativa y el sistema en general no están alineados con las necesidades del sector productivo. Si bien este tema no es municipal, el gobierno local debe buscar soluciones y presionar al gobierno nacional. Si Alajuela no tiene capital, humano de poco sirve atraer más empresas.

En vialidad, existe un divorcio entre el MOPT y las necesidades locales. Cualquier gestión vial o de transporte público debe ser aprobada por el MOPT, que es un cuello de botella que limita el desarrollo local. Lo mismo aplica para el control vial. Un cantón de la escala de Alajuela no puede ser vigilado por los tráficos que el MOPT tiene asignados. El caos vial existente obedece más a la falta de autoridad (anarquía) que a la demarcación y vialidad. Además, intereses sectoriales presionan al municipio para que no desarrolle proyectos de interés colectivo como la peatonización o eliminar parqueos de las vías. Gobernar es elegir, no se puede quedar bien con Dios y con el diablo. Sin duda, estamos dispuestos a trabajar y apoyar al gobierno local. Esta es una lucha de todas y todos, una lucha sin fin, como bien decía nuestro prócer José Figueres.

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