Opinión

Acoso ambiental de consultores ‘indispensables’

Actualizado el 08 de abril de 2014 a las 12:00 am

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Acoso ambiental de consultores ‘indispensables’

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Costa Rica es uno de los países más avanzados y respetados en materia de control y legislación ambiental del mundo. Esto es positivo y un logro que nos enorgullece. Pero siempre surgen aspectos negativos al lado de lo positivo, porque siempre hay personas o grupos que aprovechan la tendencia sana de control para convertirla en algo abusivo, perverso y de provecho propio.

La reciente intervención que ordené en la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) y en la Dirección General de Transporte y Comercialización de Combustibles (DGTCC) del Minae, nos ha permitido detectar con mayor claridad este problema.

Detectamos una tendencia que vamos a llamar de “consultores exitosos”. Estos consultores lograban que sus estudios de impacto ambiental o trámites se aprobaran ya que sus nombres aparecían en los estudios más complejos y onerosos; pero, también, de oficio (cuando sus nombres no eran los que respaldaban un estudio) planteaban recursos de revisión, nulidad, suspensión de las audiencias públicas o revocatorias contra los permisos de viabilidad ambiental otorgados por la Setena.

De esta forma, dicho grupo de consultores lograba tornarse en “indispensable” para obtener la aprobación de los trámites: de lo contrario, entorpecían a toda costa el proceso.

Hay que reconocer que este tipo de prácticas se han dado, en buena parte, por la lentitud de los procesos y eso es algo que hemos tratado de resolver: agilizar los procesos a tiempos razonables que, sin ser laxos, respondan más a la realidad y la competitividad económica y ambiental que el país requiere. El sano control ambiental no tiene que ser sinónimo de ineficiencia y lentitud exagerada.

Denuncias. En definitiva, al revisar y replantear los procesos de Setena y de la DGCC, el grupo de profesionales, incluyendo ingenieros industriales del ICE y Recope que nos ayudaron a revisar los procesos, encontraron que los administrados que se quejaban llevaban razón: muchos de los trámites duraban cuatro años o más y los nombres de los consultores “indispensables” se repetían.

Eran ciertas muchas de las acusaciones de la Cámara de Agricultura, cuyo presidente, Juan Rafael Lizano, denunció recientemente que sus agremiados sufren de “acoso ambiental” y que es tan frecuente que muchas veces no les permite trabajar.

Hace un par de años, la Cámara de la Construcción, encabezada por su actual presidente, Guillermo Carazo (a la sazón, vicepresidente) se quejó de que había consultores cuasi obligatorios, si se quería tener un proyecto por aprobado.

La Cámara de Empresarios de Combustibles, encabezada por su presidente, Antonio Galva, hizo denuncias parecidas y especificaron: “Un trámite típico en el Minae dura hasta cuatro años, hay consultores indispensables si usted quiere que las cosas salgan a tiempo; especialmente en trámites de Setena y de la DGTCC”.

A la luz de nuestro análisis, no puedo desmentir estas denuncias.

Otro fenómeno observado es que varios consultores ambientales se han convertido al mismo tiempo en activistas. Son consultores para quienes les contratan y se tornan en activistas contra quienes no les seleccionan.

El abuso de ese poder durante muchos años les ha llevado a extralimitarse y hoy varios de ellos enfrentan causas en los tribunales de justicia, presentadas por Setena o por los administrados. Por ejemplo, en trabajos realizados para varios municipios de Guanacaste y Puntarenas hay duplicación de los datos de campo, no realización de los estudios contratados y recomendaciones que correspondían a la localidad “A” repetidos en recomendaciones a la localidad “B”, sin lógica ni respaldo alguno.

Víctimas. En Limón, es conocido el caso de un personaje que está acusado por el delito de extorsión a proyectos de esa provincia y que, al parecer, colecta “patrocinadores” para interponer recursos legales contra proyectos o empresas. El Tribunal del I Circuito Judicial de la zona atlántica ya resolvió elevar a juicio a este “activista”.

Estas denuncias no van contra las empresas o consultores ambientales que trabajan correctamente, sino contra esos oscuros personajes que han hecho de la obstrucción ambiental un gran negocio.

No todas las empresas han sido víctimas de ese juego, pero muchas sí. Algunas han preferido vacunarse contratando a los “consultores indispensables”; otras prefieren pasar el calvario de 4 años y contestar la miríada de recursos que les interponen.

Bajo mi dirección, el Minae tomó dos medidas: primero, llevó a los tribunales cada caso de abuso de consultores, funcionarios o administrados; y, segundo, cambió los procesos para que duren menos y se hagan transparentes los trámites y cada una de las fases. Con ello, bajó la fila para el 80% de los proyectos, de años a días, y se enfrentó a los consultores “indispensables”.

Un par de consultores ya apelaron la simplificación de trámites ante la Sala Constitucional. Siempre es mejor ser consultor cuatro años que seis meses.

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