9 septiembre, 2014

¿Qué tienen en común un ingeniero estructural, un ama de casa, una abogada, un profesor de educación física y una periodista? Seguramente pensó que nada, pero en nuestro país tienen algo en común: el amor al arte.

Desde hace 40 años se fundó en Costa Rica el Coro Sinfónico Nacional, una institución dedicada al canto coral lírico para liderar, junto a la Sinfónica Nacional, presentaciones de alta calidad. Lo más sorprendente es que los miembros del Coro son 95 personas de mundos diversos, con formaciones académicas en distintos campos del conocimiento, pero que, a pesar de no ser músicos de formación profesional, dedican nueve horas por semana a ensayar, donando e invirtiendo su tiempo para hacer música.

Emprendimiento social. Macbeth; La pasión según san Juan, de Bach; el Gloria de Vivaldi; los cantos de Guanacaste arreglados por Carlos Guzmán; obras de Eddie Mora y Carlos Camacho, entre muchos otros, han sido parte del repertorio que, a lo largo de cuatro décadas, el Coro ha llevado al escenario. La agrupación refleja perfectamente al emprendedor social que quiere dejar una huella en la comunidad –en este caso, la vida cultural del país–, al ser una institución que ha recorrido el territorio costarricense para dejar un legado más allá de las tablas.

Los miembros del Coro representan la pasión por hacer realidad los sueños; la constancia para lograr proyectos titánicos; el amor por hacer lo que sentimos; el talento que, bien trabajado, puede llegar a más de lo que podía alguien pensar. Como en todo proyecto revolucionario y efectivo, existe un líder que no solo enseña técnicas de canto a los miembros, sino que, durante los ensayos, trabaja hombro a hombro con el resto de los 95 cantantes del coro para que atrás queden los miedos y los “no puedo”. Ese líder es el maestro Ramiro A. Ramírez, quien desde hace 25 años ha dedicado su vida profesional a nuestra vida cultural.

Este 2014 el Coro cumple 40 años de fundado. Qué mejor forma de seguir viviendo la Costa Rica de las oportunidades que apoyando la gestión de estos 95 cantantes, aprendiendo de su mensaje, compartiendo su camino. Seamos parte de ese cambio que tanto queremos, inspirados en la gran cantidad de proyectos de impacto social que requieren nuestros talentos. Integrémonos a esa nueva sociedad costarricense que puede hacer más y critica menos. Seamos portadores de buenas noticias para que, como el Coro, podamos decir que hacemos las cosas por amor a nuestro país.

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