Por: Armando Mayorga 23 enero, 2014

Todo apunta a que poner de acuerdo a la próxima Asamblea Legislativa será más complicado por la fragmentación que pronostica la última encuesta de Unimer para La Nación .

Desde ya, 4 de cada 10 electores anuncian que quebrarán el voto, es decir, votarán por un partido para presidente y por otro para diputado.

La conformación del Congreso pinta tan diversa que el nuevo Gobierno, con dificultad, podrá tramitar a partir del 8 de mayo los cambios vitales que prometen ahora los candidatos presidenciales; y, con más dificultad, los llamados “temas país”, que son las reformas para evitar una crisis económica y equilibrar los gastos y beneficios en el sector público; los cambios para poner a competir a Costa Rica como uno del Primer Mundo en lo social y productivo (ajustes propuestos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), y, al fin de cuentas, las modificaciones que eviten que sigamos viviendo de “a prestado”.

Eso resulta una misión casi imposible en un Congreso en el que ningún partido tendría la mayoría absoluta. La encuesta de Unimer reveló, al preguntar a los probables votantes, que Liberación Nacional recibiría el 16% de los votos; el Frente Amplio, un 10,8%; Acción Ciudadana, un 8,8%; Movimiento Libertario, 7,1%, y Unidad, un 5,9%, mientras que un 4,7% se lo repartirían Renovación Costarricense, Accesibilidad sin Exclusión, Restauración Nacional...

En esas condiciones, el gobernante que escogeremos este 2 de febrero la tendrá difícil. Deberá ser un mago de la negociación para consensuar sus proyectos, estará obligado a tener un superministro de la Presidencia, con maestría en negociación, y tendrá que impulsar pactos, pues no habrá otra alternativa ante esa polarización.

Hasta hoy, solo el candidato del Movimiento Libertario, Otto Guevara, ha aceptado esa dificultad legislativa, y, por eso, él ve en el referendo la opción a una Asamblea Legislativa entrabada. Guevara ya propone echar mano de esa figura para aprobar la apertura en el sector de energía, por ejemplo. Ni modo, quien sea elegido deberá aprovecharse de esa herramienta para que los costarricenses decidamos, de una vez, los cambios trascedentales.

Vienen tiempos difíciles. Si hoy ya estamos hartos del desempeño legislativo, la encuesta anuncia que... nada cambiará.