Opinión

EDITORIAL

Una visita de coincidencias

Actualizado el 30 de julio de 2014 a las 12:00 am

La presencia del secretario general de la ONU destaca nuestro compromiso con esa entidad

A pesar de algunas diferencias, coincidimos en valores, abordajes y visiones

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Hoy llega al país el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, para una esperada visita que servirá, entre otras cosas, para poner de manifiesto la cercanía de perspectivas, compromisos y prioridades que existen entre nuestro país, la Organización y su principal líder. La razón fue resumida el lunes por el canciller Manuel González, quien calificó la visita como “una ocasión propicia para ratificar nuestro histórico compromiso con los valores globales que dieron origen a las Naciones Unidas, como lo son nuestra vocación de paz, la lucha por el desarme, por los derechos humanos, por el medioambiente y el derecho internacional”.

Somos, como país, un “ciudadano global” responsable. Nos adherimos escrupulosamente a los principios enunciados por el canciller, participamos activamente en la diplomacia bilateral, regional y multilateral, y respetamos los derechos ajenos con el mismo celo con que esperamos que se respeten los nuestros. Pero vamos más allá. El ejercicio cotidiano de nuestra vida política, económica, social y cultural, con todas sus imperfecciones, es tanto alimento como resultado de los principios que respetamos en el ámbito internacional. Costa Rica no está comprometida con la defensa universal de los derechos humanos, por ejemplo, por una decisión exclusiva de política exterior; lo hacemos, sobre todo, por las profundas raíces de respeto a la dignidad que ha marcado nuestra historia e interacción social.

Por ello, a lo largo de décadas, hemos ejercido un liderazgo sólido, valiente y visionario, en ese ámbito tan importante para todas las personas. Además, nuestro compromiso y nuestras iniciativas, producto de la interacción nacional-universal, se han manifestado en los temas ambientales y de desarrollo sostenible, en la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos, en el impulso al desarme y el control de las armas nucleares y convencionales, en la promoción de la igualdad de género, en el respeto a las minorías y en el fomento al Estado de derecho (en sus dimensiones locales y universales) como amalgama esencial de la convivencia.

El secretario general ha impulsado múltiples iniciativas en todos estos ámbitos. El 23 de setiembre, por convocatoria suya, se celebrará una Cumbre sobre Cambio Climático, a la que esperamos que asista nuestro presidente. Un día antes se abrirá una reunión de alto nivel de la Asamblea General, que ha sido denominada “Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas”, y que se extenderá por día y medio. Ban Ki-Moon ha sido, además, un campeón del Tratado sobre Comercio de Armas, y no ha cejado en su apoyo a la democracia y los derechos humanos.

Todos estos son temas que, en la agenda universal, coexisten con las peores crisis. En el menú actual destacan, para mal, la guerra en Siria, la intervención rusa en Ucrania, el conflicto armado entre Israel y Hamás, así como las crisis humanitarias en la República Centroafricana y la República Democrática del Congo. Aunque nuestro papel de cara a esas tragedias es esencialmente simbólico, compartimos lo esencial de los abordajes impulsados por el secretario general, a veces con éxito (siempre relativo), otras sin él.

Todo esto presagia una visita de coincidencias, en la que el señor Ban seguramente también indagará sobre los avances en el cumplimiento de una serie de recomendaciones formuladas por el Relator Especial sobre Pueblos Indígenas, y quizá también formule observaciones sobre la participación de las mujeres en la vida económica y el ejercicio de los derechos reproductivos. En algunos de estos asuntos –al igual que en otros más– tenemos mucho por hacer. Sin embargo, el balance es muy positivo y la dirección, aún mejor. De ahí, la identidad entre nuestro país y los valores esenciales de las Naciones Unidas, y nuestro compromiso por impulsar un mejor desempeño de la Organización.

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