Opinión

EDITORIAL

Una vez más: las listas de espera

Actualizado el 07 de febrero de 2015 a las 12:00 am

Entre un 20% y un 40% de los usuarios de la Caja Costarricense de Seguro Social está descontento con los servicios que presta

La Caja anunció en el 2013 un sistema de priorización de cirugías, pero hasta el momento se ignora el impacto que tuvo en la reducción de las listas de espera

Opinión

Una vez más: las listas de espera

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Según un reportaje de La Nación, entre un 20% y un 40% de los usuarios de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) está descontento con los servicios que presta, y podrían abandonar la salud pública, a favor de la privada, afectando severamente la frágil situación financiera de la institución.

La CCSS carece de un perfil exacto de los “resentidos con el sistema”, como los llama la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y tampoco mide el nivel de satisfacción de sus asegurados. Si lo hiciera, es probable que la brecha entre las expectativas de los pacientes y lo que reciben se percibiera todavía peor.

Como consecuencia de las listas de espera y de una gestión administrativa ineficiente, que ha tardado casi dos décadas en poner en funcionamiento parcial el expediente digital, muchos asegurados viven la paradoja de pagar por servicios que esperan recibir –como cualquier seguro–, pero, una vez que se requieren, no se prestan a tiempo, por lo cual se debe recurrir a la medicina privada.

Aunque este sea el principio de solidaridad sobre el que se asienta uno de los pilares del modelo social costarricense, no lo será por mucho tiempo, si la CCSS no actúa con rapidez y transparencia en sus objetivos de gestión, explicándoles a los ciudadanos lo que hace para modificar tan alto grado de insatisfacción.

Como escribió en estas mismas páginas el Dr. Mario Sánchez Arias: “Todos los días damos más órdenes de internamiento que el número de pacientes que podemos operar en las salas de operaciones, y el resultado lógico es que las listas de espera cada día van siendo más largas”.

Aparte de las consecuencias directas sobre la salud del paciente y los costos crecientes del tratamiento, también se incrementa el grado de frustración e inconformidad con un régimen que no responde a las demandas inmediatas.

Los últimos Gobiernos desatendieron el crecimiento vertiginoso de las listas y la reforma del sector salud. De otro modo, no se entiende que, hasta finales del año pasado, 118.000 personas aguarden cita con un especialista, de las cuales el 80% tiene más de tres meses de hacerlo. Además, 160.000 pacientes se encuentran en espera de una operación.

Si bien este fenómeno puede parecer el aspecto más sensible para el asegurado, es el síntoma de una enfermedad mucho mayor, que revela el grave desfase entre el sistema de salud pública actual y las necesidades y expectativas de nuestra población.

Solo el Hospital Nacional de Niños mantiene una lista de casi 8.000 cirugías y, según admiten sus autoridades, esta cifra ha permanecido inalterable desde hace una década. Lo mismo sucede en muchos otros centros médicos, lo cual muestra la falta de una estrategia integral para hacerle frente a lo que Sánchez Arias califica como “un verdadero caos”.

Durante años, la discusión nacional sobre el tema ha girado cíclicamente sobre la implementación de cirugías vespertinas, la utilización de la infraestructura ociosa, el incremento de la capacidad resolutiva de la red primaria y secundaria –para que los casos leves no saturen los hospitales centrales–, la creación de servicios ambulatorios y la contratación de servicios privados. Sin embargo, la ausencia de metas y plazos verificables parece acompañar la ausencia de resultados visibles.

La CCSS anunció en el 2013 un sistema de priorización de cirugías, pero hasta el momento se ignora el impacto que tuvo en la reducción de las listas de espera o si, como se piensa, estamos ante un problema que se ha abordado parcialmente. Como dice otro médico, las respuestas “apagaincendios” a menudo fracasan ante “el infierno tico”: cuando hay quirófano no hay especialista, el equipo está dañado o faltan camas de internamiento. O viceversa.

La actual presidenta ejecutiva de la CCSS, Dra. María del Rocío Sáenz, prometió un cambio en el modelo de prestación de servicios y una renovación del pacto fundamental que representa la seguridad social para los costarricenses. Es difícil no coincidir con este propósito general, pero es dudoso que se lleve a cabo, si el país no conoce cuáles son los programas concretos y cuantificables que lo hagan realidad.

  • Comparta este artículo
Opinión

Una vez más: las listas de espera

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota